Por Gustavo Báez tobar*

El 11 de marzo pasado, con el auspicio del GAD Municipal de Cotacachi y su alcalde Ecm. Auki Tituaña, el artista plástico Marco Terán, abrió su exposición pictórica denominada SANTUARIOS, la misma que ha tenido amplia aceptación del público local y los numerosos turistas visitantes.

mARCO tERÁN. Expone con éxitos en la casa “pueblitos mágicos” de Cotacachi

Para conocer mejor a Marco Terán es menester visitarlo en su templo, pequeño estudio que inspira y sobrecoge, donde él ensimismado en sus elementos, administra saberes y experiencias, para extraer de sus fantasías y sentimientos la quintaesencia de su intimidad fraguada en el ancestro infinito y plasmar en sus obras real maravillosas que viajan al surrealismo innovador, siempre actual, valioso, permanente.

Nacido en San Roque, jurisdicción del Cantón Antonio Ante, en la entraña admirable de la imbabureñidad, nutrido de paisajes inéditos y ancestral costumbrismo, hace más de media centuria, agitó su pincel salvador para decir al mundo aquí estoy, como fruto exclusivo, florecido y autoformado para el arte bello y trascendente.

Singular autodidacta, desechó la preparación academicista, para nutrir su mente y su corazón con lecciones brindadas por la intuición de su ansiedad por aprehender, allí estuvieron en auxilio Pollock, Kooning, Kandinsky, maestros del expresionismo abstracto, de Klein como propulsor del nuevo surrealismo, y ellos le brindaron alas para continuar en lectura de poesía, de literatura clásica, para dar a sus pinturas la música necesaria… para dar vida y calidez a sus obras. Así nos lo recuerda Marco Antonio Rodríguez, consagrado crítico de arte, y nos cita al pensador Archivald MacLeish: “El ser humano necesita un poco de libertad y poesía para poder vivir”.

Y Marco Terán, en uso de esa maravillosa libertad es un creador nato, de signos y símbolos, que seguirá viviendo como administrador de sus catedrales y santuarios, para resaltar en cada lienzo la esencia divina que rodea a nuestra naturaleza, tanto en flora como en fauna, inclusive en las profundidades del mar recrea con magia de colores y formas para exaltar la belleza en acrisolados matices y exclusivos contrastes. Es un taumaturgo en el manejo del pincel, para crear sinfonías con la esencia acrílica en eclosión de refinados gustos para seleccionar ocres y magentas, azules y verdes para dar la imagen precisa…eufónica, a sus sueños.

En nuestra visita, con la sencillez del amigo, nos muestra el libro desde Colombia enviado-especie de antología de la pintura americana- donde participó con sus cuadros en una exposición colectiva, que en Bogotá se hiciera para rendir merecido homenaje póstumo al gran maestro de la pintura Enrique Grau- un ídolo paisa a la altura de nuestro admirable Oswaldo Guayasamín.

*Miembro del Centro Cultural “Antonio Ante”.

2 comentarios

Los comentarios están cerrados.