Por Nelson Erazo
Presidente del Frente Popular Ecuador
Diferentes mecanismos han utilizado empresarios y gobiernos para acabar con los derechos de los trabajadores, en los últimos 20 años bajo el argumento de modernizar el Código de Trabajo para ponerle en sintonía con el ¨desarrollo de las fuerzas productivas¨ y la ¨evolución del mundo del Trabajo¨. Los gobiernos de Correa, Moreno, Lasso y ahora Noboa establecieron el discurso que el código del trabajo está caduco, que no posibilita la generación de empleo, porque es muy rígido y los ¨pobres¨ empresarios en esas condiciones no pueden invertir debido a la inseguridad jurídica.
En la actualidad Noboa al estilo de Milei y de los mandatarios autoritarios representantes de la más rancia oligarquía a nivel mundial, pretenden imponer una nueva jornada laboral basada en las necesidades de la explotación capitalista, así esto signifique retroceder antes del 1 de mayo de 1886 a jornadas de 10 o 12 horas diarias como pretenden en Ecuador con el acuerdo ministerial 046 impulsado por Harold Burbano Ministro del Trabajo de Noboa que busca implementar la llamada “Distribución de la Jornada Laboral Eficiente para el Desarrollo”.
Según esta propuesta se puede establecer la distribución de las 40 horas de trabajo a la semana en 4 días es decir laborar 10 horas diarias, o 5 días a la semana, pero establece en los hechos los sábados y domingos como parte de la jornada normal de trabajo, es decir, elimina el descanso obligatorio de los sábados y domingos, como lo establece el actual Código del Trabajo. Adicionalmente, al pasar a ser estos días parte de la jornada normal de trabajo, los empresarios ya estarán obligados a pagar como jornada doble extinguiéndose en los hechos el pago de las horas extraordinarias y al ser jornadas de 10 horas diarias se suprime el pago de las horas suplementarias, garantizando así la sobre explotación de la fuerza de trabajo, promoviendo la mano de obra barata de los trabajadores; y por otra parte genera mayor concentración de la riqueza para los dueños de los medios de producción, fundamentalmente de los grandes grupos empresariales.
Otro de los argumentos de la burguesía y el ministro Burbano es que esta jornada permitiría promover el empleo joven, la empleabilidad femenina y la disminución de la brecha salarial y tener mayor tiempo libre en la semana, viejos argumentos planteados antes por Carlos Marx Carrasco y Patricio Donoso ministros de Correa y Lasso, respectivamente, bajo el nombre de Optimización de la Jornada de Trabajo y Dinamización de la Jornada Laboral, cada una en su momento para justificar la eliminación de los derechos laborales. Cabe señalar que jamás generaron nuevas plazas de trabajo y peor todavía justicia laboral, lo que en realidad ocurrió son despidos de los trabajadores que se negaban a dichos propósitos empresariales y por otro lado los principales grupos económicos obtuvieron mayores ganancias.
Ahora bien, lo que queda claro es que este mamotreto planteado por el gobierno de Noboa y el ministro Burbano evidencia la verdadera naturaleza del Estado burgués y particularmente a quien representa.

Los trabajadores, no podemos caer en las mentiras y la falsa retorica de que este gobierno garantiza los derechos laborales; de que el ministerio del trabajo busca promover el dialogo social, o que esto se aplicará siempre y cuando exista “ Acuerdo entre las partes ”, es visto que jamás en las relaciones productivas en el sistema de explotación capitalista podrá haber acuerdo entre los dueños del capital y quienes venden su fuerza de trabajo a cambio de un salario, ya que sus intereses son distintos por su naturaleza y el papel que juegan en la producción.
Decir que se busca generar empleo siempre y cuando haya acuerdos empleador y trabajador, no solo que es una burla en contra de los más débiles de la relación laboral que somos los trabajadores, sino que en los hechos es tratar de que se negocie un acuerdo con la pistola en la cabeza de los obreros y obreras, pues si estos no aceptarían esta propuesta no serán contratados, pero además donde no hay organización sindical, es decir ese 85% de trabajadores que no acceden a este derecho, podrán ser despedidos con mayor facilidad si no acceden a esta nueva reforma laboral
Otro aspecto importante a señalar son las afectaciones que causaría esta reforma en la disminución en los ingresos de los trabajadores, pues muchos obreros ante el salario de hambre que ganamos de 482 dólares, que no permite cubrir el costo de la canasta de la pobreza que se encuentra en 578 dólares y peor aún el costo de la canasta familiar que bordea los 870 dólares en ciudades como Cuenca, Manta, Loja, Quito y Guayaquil, se han visto obligados a trabajar horas extras para en algo cubrir sus necesidades y esto ya desaparecería por los elementos anteriormente planteados. profundizando incluso los niveles de pobreza en el país.
Ante dichos despropósitos del gobierno en favor de los empresarios que ya se frotan las manos y del mismísimo presidente Noboa que busca imponer esta reforma laboral, los trabajadores, los sectores sociales, las organizaciones populares debemos dar una respuesta urgente, requerimos preparar con fuerza la jornada nacional de movilización planteada para el 13 de marzo en todo el país, a la par de presentar las demandas de inconstitucionalidad a dichas pretensiones, ya que vulneran los derechos alcanzados con la movilización popular en la Constitución de Montecristi en materia laboral, al igual que el Código del Trabajo y la Contratación Colectiva.
