Perfil científico y evolución del pensamiento ecológico de Fausto Sarmiento

Por Oswaldo Báez Tobar

Fausto Sarmiento Rodríguez, Ph.D. es un ecólogo ecuatoriano que lleva 32 años de trabajo en la academia, investigación y conservación de la naturaleza; ha logrado una posición muy destacada el ámbito científico internacional por su ejemplar trayectoria académica en la Universidad de Georgia, USA, por sus libros, artículos, ensayos, conferencias magistrales y por su activa participación en organizaciones científicas internacionales.  Tiene una amplia hoja de vida (1) que testimonia su trabajo como catedrático e investigador en el campo de las ciencias ecológicas y sus relaciones con otras ciencias.  El presente ensayo tiene por objeto esbozar un breve perfil y profundizar en su pensamiento ecológico.

Breve perfil

Estudios: Pontificia Universidad Católica del Ecuador en Quito, Universidad Estatal de Ohio, en Columbus, Ohio; y Universidad de Georgia, en Athens, Georgia, EE. UU.

Cargos y funciones académicas: Profesor principal del Departamento de Geografía de la Universidad de Georgia Athens,  (Full profesor) UGA, desde 2012. Director de Neotropical Montology Collaboratory (NMC). Director de la Oficina de Educación Internacional (OIE).Codirector del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe (CLACS)

Áreas de interés: Geografía de montañas, Geoecología tropical, Paisajes culturales, Etnoecología y conservación de la agrobiodiversidad.

Autor de varias obras publicadas en autoría y coautoría; capítulos de libros de ecología teórica, ecología de paisajes culturales; editor y coeditor de libros, memorias de congresos; revisor de libros y artículos científicos; miembro de varias sociedades científicas. (Un resumen de su amplia producción científica consta al final de este texto).

Visión actual de su pensamiento ecológico

El profesor Fausto Sarmiento Rodríguez tiene una amplia actividad académica y una extensa producción científica en la cual se refleja el dominio teórico de las ciencias ecológicas y su relación con las ciencias sociales, todo lo cual configura su nuevo pensamiento que es reconocido en los medios académicos de América Latina, EE. UU.  Europa y Asia. Fue invitado como conferenciante magistral al XII Congreso Latinoamericano de Botánica en Quito, en noviembre de 2018.  Algunos planteamientos sobre  ecología teórica y conservación son realmente nuevos y reflejan la evolución del pensamiento ecológico de Fausto que buscamos esclarecerlo en un diálogo a fondo:

El alcance y la magnitud de la escala de estudio seleccionada.  Ahora se habla de ecorregiones y paisajes terrestres y marinos en vez de ecosistemas, precisamente porque la escala espacial es de suma importancia en establecer los objetivos de investigación.  En geografía de montañas es muy fácil establecer la importancia de la escala no solo espacial, sino también temporal, ya que la historicidad del sitio determina el carácter mismo del paisaje.

Fausto Sarmiento, junto a Oswaldo Báez, editor de la seccion Ciencia del Periodico Opción

En realidad, el termino manufactura implica una manipulación directa de los objetos del paisaje.  Es más, requiere de la escuela háptica de la destreza de la artesanía e industria.  Sin embargo, la ecología del paisaje asume que la presencia ancestral de humanos ha sido muy significativa en amplificar los impactos del pasado y crear ambientes nuevos, muchas veces híbridos, en lo que se puede llamar la “ingeniería ecológica del pasado”, como sería la utilización del fuego en la sabana o la tala del bosque en la selva andina para crear páramos.  Dichos ambientes son considerados paisajes sincréticos, precisamente porque muestran manufacturas vernáculas (como por ejemplo los andenes en las laderas) con la prácticas traídas por los europeos en la creación del ideal bucólico rural (como por ejemplo, con ganado vacuno, caballar o lanar).  Por tanto, los paisajes manufacturados constituyen el origen del estado actual de biomas completamente artificiales del antroma (ya no solamente bioma) en el que vivimos.  Incluso en la descripción de los ecosistemas ecuatorianos interandinos, Misael Acosta Solís los llamó “antropofitia humboldtiana” que en la actualidad conforman los paisajes socioecológicos productivos de montaña.

La transdisciplinaridad se da en función de conjugar los conocimientos de las ciencias occidentales y de los saberes tradicionales o ancestrales de la ciencia indígena.  Es una aproximación a la epistemología de Espinosa en vez de la visión Cartesiana y Newtoniana de la ciencia reduccionista.   Por lo tanto, para la aproximación transdisciplinaria no solo se requiere el conocimiento de los silos científicos tradicionales, pero también se implica la transgresividad de las disciplinas y la sinergia de diferentes conocimientos para la obtención de la totalidad del entendimiento en sistemas complejos, adaptativos.  Es el llamado holístico para ver que el todo es más que la suma de sus partes…

Uno de los textos escritos por Fauto Sarmiento

Existe una nueva versión de conocimiento de la biodiversidad proporcionada por novedosas técnicas de ingeniería genética que incluyen el análisis del ADN ambiental.  Con estas nuevas herramientas, se pueden colectar muestras de suelos que proporcionan información de los diferentes taxones existentes en la actualidad.  Si se obtienen sedimentos lodosos de las profundidades de los lagos, se puede calibrar la antigüedad de la muestra y la existencia de los diferentes fila que permiten crear una imagen del ecosistema en esas fechas.  Los registros de temperatura y precipitación que se capturan en las estalactitas subterráneas hacen que los espeleotemas (cortes de las muestras de estalactitas en cuevas y en cavernas) se constituyan en la referencia más certera sobre el clima del pasado. Se puede así determinar con precisión cómo fue el clima hace varios cientos de miles de años.

Me gusta usar la metáfora corporal y la de un río.  Depende de qué se estudia y cómo se lo hace para tener una visión instantánea del presente dependiendo de qué sentido o parte del cuerpo se utiliza.  En la ciencia occidental del primer mundo, mucho se usa la vista, el tacto y el cerebro.  En la ciencia oriental y del tercer mundo se usa mucho el olfato, el oído y la intuición.  En la ciencia del cuarto mundo (indígenas) se  usa mucho los pies, el corazón y los sueños.   Por otro lado, la ecología es el estudio de las relaciones entre los elementos y dentro de ellos y entre ellos y el medio ambiente.  Por lo tanto, todo es fluido y cambiante, nada es estático e inmutable.  Es como el agua de un río que desde la distancia es el mismo cauce con el mismo entorno; sin embargo, al acercarse y analizar minuciosamente el agua que lo constituye nunca es la misma.  En el momento en que se captura la muestra de agua del río, se observa tan solo una versión pequeña y restringida de su dintorno limnológico.

Sin lugar a dudas nos encontramos en las puertas de esta nueva ola de investigación ecológica, en donde incluso en concepto mismo de naturaleza ha sido cuestionado y es ahora visto como un constructo social con referentes coloniales y postcoloniales.  El gran desafío de la nueva ecología es incorporar visiones decoloniales que permitan incluir entendimientos dados por saberes vernáculos y ancestrales.  El mismo profesor Odum, en sus últimos años, afirmó enfáticamente que la Ecología no es una ciencia natural sino una ciencia social.  Ahora se entiende mejor la condición del ecosistema no con los listados de especies y arreglos taxonómicos, sino más bien con la ecología política y las relaciones de poder que permitieron las manifestaciones actuales del ecosistema.

Si, por supuesto.  A los biólogos de antaño nos enseñaron con leyes naturales y de libros que impartían conocimientos foráneos.  En la actualidad se aplica la biogeografía crítica para establecer que la presencia/ausencia de elementos de fauna y flora pueden ser también atribuidos a factores antropogénicos.  Por varios años he afirmado que los páramos no son un ecosistema natural con naturaleza prístina.  Esto es un ejemplo del cambio de paradigma.   Si recuerda el área natural más prístina del Ecuador, el Parque Nacional Llanganati en donde se ejemplificaba la naturaleza pura, hoy se sabe que bien puede ser un nodo de un antiguo cinturón cultural, manifestado por construcciones monumentales de piedras dispuestas en círculo, en terrazas o en pirámides, típicas de las zonas arqueológicas del flanco cordillerano desde Colombia (la ciudad perdida de los Kogi) pasando por Baeza-Cotundo, luego por Llanganati, luego por Jubones, para salir al Peru hacia Bagua grande, luego Chachapoyas, luego Kuelap, siguiendo para edificaciones pre-inka en Choquequiraro y en Pisac, hacia las estribaciones de los Yungas bolivianos y las Yungas argentinas.  Esta franja de selva de montaña, considerada por los cronistas como impenetrable, en realidad fue el asentamiento de una cultura ancestral que habitaba los flancos cordilleranos andinos.  Entonces, estos bosques de montaña de naturaleza intocada, son en realidad producto de una ocupación antigua y una sucesión ecológica que siguió al despoblamiento de dichas áreas.  En realidad, los textos de ecología y de geografía del Ecuador están equivocados.  Por ejemplo, se habla de cuatro regiones naturales del país (Costa, Sierra, Oriente y Galápagos).  Al flanco transandino o cisandino so lo consideraba tan solo como una transición entre la sierra y las zonas bajas.  Sin embargo, yo considero que tenemos una quinta región, ya que la zona de los bosques tropicales montanos de neblina son  ecorregiones por sí mismos; no son simplemente una gradiente de cambio entre la Sierra y la Costa o la Sierra y el Oriente, sino que constituyen una propia región, como en su tiempo ya lo presagiaba el ecólogo ecuatoriano Luis Cañadas, quien con su reclasificación de las zonas de vida del país abrió el camino a cuestionar los modelos extranjeros implantados en el entendimiento de la ecología del Ecuador.   La narrativa ya ha cambiado.  Se sabe que la historia natural no tiene nada de histórica ni de natural.  Todo es una referencia al impacto humano en el paisaje que ha determinado la versión de este tomo del presente inmediato.  Los ecosistemas no son sino eso: una lectura diferente de un texto que ha sido escrito, y reescrito por los intereses de momento.  En inglés se llama “palimpsets” y en ecología de paisajes se los conoce como ecotopos dinámicos con teselación de mosaico cambiante, como son los pastizales altoandinos, o los bosques amazónicos, todos ellos ejemplos de la diversidad biocultural territorializada de acuerdo a los patrones de poder de la antigüedad.

Estoy muy de acuerdo en replantear el enfoque desde el punto de vista de la cooperación en lugar de la competencia como motor de adaptación y cambio evolutivo.  Luego de mi lectura del libro “Este es tu cerebro con parásitos: cómo las pequeñas criaturas manipulan nuestro comportamiento y dan forma a las sociedades” de Catalina McAuliffe, pienso precisamente que los planteamientos de Kropotkin son acertados al cuestionar el dogma Darwiniano de la lucha por la existencia gracias a las garras y dientes del más fuerte que se va seleccionando naturalmente.  Es obvio que la sobrevivencia humana está controlada por la microflora cuyas bacterias en simbiosis permiten la permanencia de los humanos para poder así sobrevivir ellas también.  Nuevos estudios de las influencias parasitarias como impulsoras de estímulos predatorios o de  establecimiento de formaciones vegetales gracias a las micorrizas y simbiontes intrarradiculares que aseguran su sobrevivencia ayudando a los árboles a permanecer en el sitio (memoria del paisaje), sin subrayar el maravilloso ejemplo de los líquenes, cuya existencia misma se debe al nuevo paradigma son solamente los casos sobresalientes.

Es una aproximación transdisciplinaria para aplicar la filosofía andina de los tres mandamientos (mana shua, mana kella and mana llulla) y de la esencia del comportamiento recíproco (ayni) para identificar la extensión de la identidad andina en los individuos y las sociedades.  Yo hablo que al igual que la tríada cuerpo-mente-espíritu, la identidad andina tiene que ser entendida como el trueque entre la Andinidad (características físicas y de abilidad), la Andeancia (condiciones mentales y de comportamiento) y la Andeanitud (dimensiones espirituales y de ética) que reflejan estos nuevos paradigmas cambiantes de la ecología.  Hablo por ejemplo del Ecuador fundamental (Ecuatorianidad), el Ecuador realizado (Ecuatoriancia) y el Ecuador profundo (Ecuatorianitud) cuya interacción permite definir claramente objetivos conservacionistas que incluyan nuevas opciones de manejo con sitios de memoria, paisajes literarios, paisajes culinarios, reservas espirituales, sitios sagrados, reservas ancestrales, monumentos religiosos y paisajes asociativos como pueden ser las cascadas, las cuevas, los nevados, las lagunas que puedan ser considerados como paisajes bioculturales patrimoniales.

Concuerdo plenamente con los lineamientos de Khun.  Especialmente en la era de la inteligencia artificial en donde las máquinas superan a los humanos en la perfección de actividades repetitivas y de raciocinio, deberá llegar un momento en el que las investigaciones ecológicas requieran nuevos marcos de referencia.  Esto sucede ya en la aplicación de medidas conservacionistas en ciudades futurísticas en donde el edificio en sí es el bioma en donde todo se recicla, se regenera y se recompone a favor de mantener su diseño y operatividad.  La arquitectura autocorrectora, la conquista de espacios que antaño no se podían habitar (como islas artificiales, urbanizaciones sumergidas, edificios entre dunas, etc.) y el biomimetismo hará que las futuras generaciones disfruten de diseños inesperados y altamente funcionales sin necesidad de generar deterioro del clima por incremento de Carbono, disfrutando de una variedad de opciones de energías alternativas. 

Posiblemente sea una excepción a la regla, pero con seguridad no soy el único que ha cambiado de ejes disciplinarios a medida que las viejas tradiciones dan paso a novedosos ensayos de afianzar paradigmas científicos.  Recuerdo al ecólogo Gary Mullins quien confirmó que estadísticamente en los Estados Unidos los profesionales graduados en una disciplina cambian cinco veces en promedio. Un ejemplo my cercano al mío es el Profesor Jarret Diamond, quien fue biólogo, luego ecólogo y ahora es geógrafo.   Por lo tanto, no es raro que habiéndome graduado de biología, haya incursionado en la ecología andina, y luego me haya especializado en paisajes tropicales, incluyendo una disciplina de geografía ambiental. Tal vez cambie una o dos veces más para estar dentro del promedio profesional.  Sin embargo hay algo permanente que ha servido de bastión en mi desempeño escolástico, y es mi inquietud por conocer algo más y en determinar en qué grado este nuevo conocimiento puede ayudar a avanzar los planteamientos científicos ortodoxos. Mi colega y mentor, Daniel Gade, puntualizó perfectamente que para ser científico hay que ser curioso y preguntón.  Eso es lo que aspiro yo también en infundir en mis alumnos y en quienes sigan mis trabajos…

Científico Fausto Sarmiento, en uno de los eventos internacionales sobre ecología y cambio climático

Yo nací en Quito y viví en el valle de los Chillos.  Desde que tengo uso de razón recuerdo al Cotopaxi y al Ilaló de quienes he aprendido mucho.  Por ejemplo, en las cercanías del Ilaló desarrollé mi primera colección de objetos de obsidiana, que me transportaron a idealizar la vida pasada de los habitantes pleistocénicos que convivían con caballos andinos, paleolamas e incluso mastodontes.  En las faldas del Cotopaxi descubrí que el parque nacional no era el sitio donde guardar la naturaleza intocada sino donde experimentar formas de manejo de elementos que han sido incorporados a un paisaje modificado ancestralmente.  No solamente el ganado salvaje de Limpiopungu me indicó el paisaje manufacturado del pajonal, sino también el veranero me ayudó a comprender que su presencia no se debe a la existencia de la laguna, sino más bien a la introducción del ganado, la quema antigua y la forma de utilización de los recursos del páramo.  Luego, con una beca Fulbright a Japón pude comparar el Cotopaxi con el Fujiyama y entendí como la reverencia espiritual a la montaña comienza desde el interior, aceptando la comunión con el Apu y el continuo y decido apoyo a la conservación de la diversidad biocultural de estos paisajes socioecológicos productivos (Satoyama en Japonés).  Es así como mantengo mi línea de investigación abierta promoviendo la Montología.  Como mi mentor y originador de esta disciplina (Jack Ives) yo también estoy convencido que la ciencia y el arte están juntos para tratar de comprender mejor la montaña.  Por eso continúo estudiando mis amados paisajes tropandinos desde mi Colaboratorio de Montología Neotropical.

Al concluir tan esclarecedor diálogo solo nos resta agradecerle a Fausto por el tiempo y el interés por atender nuestras inquietudes. Nos dejó muchas respuestas, pero también nuevas preguntas; estas serán materia de un nuevo encuentro.

Reciente Galardón: Barry Bishop Career Award 2019

El Grupo de Especialistas en Geografía de Montañas de la Asociación Americana de Geógrafos le otorgó el galardón: Barry Bishop Career Award 2019, en reconocimiento a los años de excelencia académica, productividad científica y dedicación a la enseñanza en temas de montaña. En la actualidad Fausto Sarmiento es profesor de la ciencia de las montañas. Sus 32 años de trabajo en este ámbito le han convertido en líder en el estudio y enseñanza de la Montología. Son muy reconocidos sus aportes al desarrollo sustentable en los Andes Tropicales, la conservación de ecosistemas de montaña y del patrimonio biocultural en tierras altas.  Por todo esto le expresamos nuestra sincera felicitación.

Resumen de su producción científica

Obras de su autoría y coautoría:

Obras en coautoría:

Coautor con reconocidos ecólogos de renombre internacional, de algunos libros referentes a  ecología, ecología de paisajes, ecología de montañas.

Capítulos de libros:

Edición y coedición de libros, memorias de congresos:

Sociedades científicas:

Notas

  1. La hoja de vida, actualizada al 3 de julio de 2019, se la puede encontrar en la siguiente dirección: http://geography.uga.edu/directory/people/fausto-o-sarmiento

Quito,  31 de julio 2019.

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