Por Ricardo Naranjo*

El precio mundial de venta del petróleo ha caído al índice más bajo desde que se creó el mercado mundial del crudo, ¿A qué responde este desplome y qué consecuencias traerá para la economía mundial?

En primer lugar, el 31 de marzo de este año terminó el convenio entre los países miembros de la OPEP y los no integrantes sobre el volumen de producción, lo cual desencadenó una guerra comercial principalmente entre Rusia y Arabia Saudita, que aumentaron la producción y con esto el precio cayó un 30% antes de la pandemia. Esta guerra entre grandes potencias no se ha detenido y pese a que la demanda disminuyó, los grandes monopolios, han aumentado la producción para compensar los bajos precios. La mala noticia es que pese a la crisis nadie habla de acuerdos o de bajar la producción.

Otro factor es que objetivamente, varias ramas de la producción y comercialización de bienes está paralizada por la pandemia, lo cual ha disminuido la demanda y además, ha aumentado las reservas, al punto que, supuestamente los compradores no tendrían donde almacenar el crudo (el principal es Estados Unidos). También está pendiente un nuevo acuerdo para ventas futuras, lo que inevitablemente en el capitalismo genera especulación, para, así, llegar a acuerdos para las principales potencias como Estados Unidos y China.

¿Y qué debería hacer el ecuador?

Ahora, en el caso de nuestro país, el petróleo representa el mayor rubro del presupuesto, que se aproxima al 10% del total de los ingresos (no tanto como se pensaría), con lo cual, sumado a la baja de otros rubros, generará un déficit aún mayor. Esto debe llevarnos a pensar, como país, a invertir en otras áreas como la agricultura, el turismo sostenible, cobrar impuestos a los grandes empresarios y banqueros, etc. Y debemos reiterar la necesidad y urgencia de la moratoria del pago a la deuda externa, que para este año se estima en USD 12 mil millones, más que en salud y educación juntas.

Una solución aparentemente lógica, sería cerrar la llave del petróleo, pero, los costos de operación para sellar los pozos son altísimos. Lo que se debería hacer es renegociar los contratos petroleros para disminuir los márgenes de ganancias de las transnacionales, disminuir el volumen de producción hasta que sea rentable y suspender la «venta anticipada» de petróleo a China y Tailandia, que, ya de por sí, representan una pérdida para el país por los altos intereses.

Finalmente, el gobierno busca utilizar esto como justificación para «liberar los precios de combustibles» y eliminar subsidios, lo cual debe ser rechazado rotundamente, pues, si bien es cierto, coyunturalmente podría bajar el precio, pero, las propias fluctuaciones del mercado harán que el precio se estabilice hacia arriba y, en ese caso, tarde o temprano subirán los combustibles, lo cual, como todos sabemos, generará inflación y, alzando el precio de los productos de primera necesidad, afectará más a las golpeadas economías del pueblo, en la postpandemia.

*Presidente nacional de la JRE

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