Por Remo Cornejo Luque

La respuesta del campo popular, frente a las políticas neoliberales, se hizo presente con fuerza a finales de octubre y continuará en los próximos días. Se exige el congelamiento en los precios de los combustibles a junio de este año: USD 1,50 para diésel y USD 2,10 para gasolina extra; atención a las demandas de los agricultores y campesinos; mayor presupuesto para las áreas sociales; aplicación de la LOEI; rechazo a las reformas tributarias y laborales, entre otros.

En este escenario, cobraron fuerza dos bullados casos de corrupción: de Alex Saab acusado en los EEUU de «conspiración para blanquear dinero» (en el correísmo se produjeron actos de corrupción en la importación-exportación de productos con Venezuela); y, de Pandora Papers que involucra al presidente Lasso. Ambos casos deben ser juzgados y sancionados. 

El presidente Lasso debe aclarar, en la Asamblea Nacional, las acusaciones que pesan sobre él y no desviar la atención con supuestos planes de desestabilización democrática y de golpe de Estado. Aquí se verá la transparencia de los asambleístas o los consabidos camisetazos.  De seguro el gobierno moverá su maquinaria para salir airoso.

Pero si el gobierno ve que es adversa la correlación de fuerzas en la Asamblea Nacional de seguro concretará el anuncio de convocar a consulta popular y ejecutar la muerte cruzada, lo cual significa adelantar elecciones, pero para ello debe haber renovación en el CNE, pues todos sabemos que no goza de credibilidad y transparencia (recordemos lo que pasó con Yaku).

La crisis económica y política que vivimos, nos conduce a una pugna de poderes que puede desembocar en la comparecencia o no del presidente Lasso o en la muerte cruzada, pero, también, a la elevación de la resistencia y lucha social de los trabajadores, pueblos y nacionalidades indígenas que puede derivar en un nuevo levantamiento popular.