Por Francisco Escandón Guevara

La Corte Constitucional ratificó la vigencia de las reformas a la Ley Orgánica de Educación Intercultural (LOEI). El dictamen de los jueces ordena al gobierno de Lasso a cumplir con un presupuesto anual digno para una educación de calidad, pero además revalida varios derechos de maestros y estudiantes que estuvieron proscritos durante el correísmo y el gobierno de Moreno.

Lo logrado (presupuesto anual equivalente al 6% del Producto Interno Bruto, afiliación al IESS de los docentes comunitarios, concursos de oposición y méritos para nombrar a autoridades educativas, reintegro a los educadores despedidos durante la pandemia, jornada laboral especial para el magisterio, ampliación del período de vacaciones, combate al acoso y violencia, apertura de los establecimientos cerrados, internet gratuito, bachillerato por especialidades, etc.) constituye un importante triunfo de la comunidad educativa, particularmente de la Unión Nacional de Educadores que protagonizó una lucha progresiva, incluida una huelga de hambre de 32 días, la más larga en la historia del gremio.

La equiparación salarial de los maestros y la jubilación a los treinta años de servicio se suspendieron. La Corte ordenó que en los siguientes meses el gobierno y el IESS transparenten sus finanzas para que, sustentada en ellas, la Asamblea Nacional resuelva esta justa aspiración del magisterio.

Esa será la próxima batalla que la UNE enfrentará revitalizada. Es indudable la recuperación de su autoridad gremial, de su capacidad de convocatoria y movilización, después que el correísmo en vano intentara ilegalizarla.

Lasso sufre un revés, erró al incumplir sus ofrecimientos educativos de campaña y al abanderar la inconstitucionalidad de la LOEI. En tanto, el triunfo del magisterio ratifica el precedente que la unidad y lucha puede derrotar al credo neoliberal del banquero.

Esa lección guiará el comportamiento del movimiento social y popular, será el referente de las exigencias y movilizaciones que se avecinan. El régimen no debería pecar de prepotente o inconmovible en el futuro, de su capacidad dialógica inmediata depende evitar un nuevo estallido social.

Tampoco caben las vacilaciones de los comensales de cada gobierno, ni el pesimismo de algunos pseudo dirigentes ausentes durante esta lucha. La UNE logró una victoria imposible de desvirtuar.