Por Jaime Chuchuca Serrano
Donald Trump ha empezado parte de su plan nacionalista en Estados Unidos. Los que erradamente pensaban que Trump profundizaría el libre mercado, se despertaron con una nueva carga arancelaria global, para 185 países. La intervención estatal y global más fuerte de este siglo. Los aranceles impuestos por Estados Unidos a otros países, por su déficit del 6,1% del PIB, han logrado en pocas horas, más problemas: la disminución del precio del barril del petróleo (-6%); disminuyó el precio del oro (-0,85%); la devaluación del dólar (por ejemplo, respecto del Euro en 2%); la caída de los índices bursátiles, ha sido el peor día para Wall Street desde la pandemia; las transnacionales salieron golpeadas, como Apple (-9,2%), Nvidia (-7,8%), Amazon (-9%), Microsoft (-2,4%) y muchas otras. En Estados Unidos y Europa, los inversionistas han buscado refugio en los Bonos del Estado. En consecuencia, todos los devaneos de la competencia perfecta del neoliberalismo no se cumplieron: los capitalistas para cambiar la economía usaron el Estado, y para ponerse a buen recaudo, se refugiaron bajo el Estado.
La estrategia global de Trump es acabar con la globalización de libre mercado que beneficia a China y otros competidores; pero, como en un ping pong, China devuelve el 34% de aranceles impuesto por EEUU. El sueño de Trump es regresar al nacionalismo exclusivo estadounidense de los Padres Fundadores, si es posible reviviendo leyes de siglos anteriores, y conseguir la reindustrialización. ¿Qué tan posible o anacrónico es todo esto? Lo veremos en los siguientes meses. Sin embargo, ya se nota que las cosas no salen como Trump las planea: hay pánico en EEUU por una desaceleración e inflación, además de privatizaciones, despidos, recortes. Y del otro lado, se unen rivales impensables, como China y Japón, y que, junto a Corea del Sur, pactan un acuerdo comercial. Los BRICS redoblan sus fuerzas. Europa no termina de salir de su pesadilla, pensaba que, postrándose a EEUU, durante décadas, resurgiría, y ahora, aparte del acuerdo de Trump y Putin, se ve golpeada con los aranceles del 20%. En lugar de cambiar de estrategia, Europa está organizando el rearme; como Alemania, que lo hace por primera vez, desde la Segunda Guerra Mundial.
Lo cierto es que hoy tenemos situaciones curiosas, un presidente como Milei, que se llama anarcolibertario, cantando alabanzas a Trump; y presidentes como Lula y Xi Jin Ping, invocando el libre mercado. Canadá y México, que tenían la diplomacia aceitada, por aranceles previos, esta vez no tuvieron incremento. Por su gestión, Claudia Sheinbaum ha resaltado en la escena mundial. De su lado, Petro, aunque criticó duramente a Trump, tuvo su 10% de aranceles, al igual que un más recatado Boric, y los sumisos Noboa, Milei y Boluarte. A pesar de que algunos países tenían firmados TLCs con EEUU, también tuvieron alza arancelaria, por lo que acusan a Trump, de no respetar el derecho internacional, ni las reglas de la OMC. Las burguesías latinoamericanas, como otras veces lo han hecho, se apoyan en el discurso del poderoso de moda, aunque vaya contra los ríos de tinta del neoliberalismo. El reordenamiento mundial continuará reorganizando los bloques geoestratégicos, ante un EEUU cada vez más desesperado y débil.