“Tras un largo proceso de lucha, empiezan a surgir las alternativas para los cerca de 500.000 jóvenes que no han podido acceder a la educación superior”

El pasado 4 de abril, el titular de la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt), Augusto Barrera, anunció que para la nueva postulación a las universidades, a realizarse en julio de este año, se aumentarán 30.000 cupos para 14 carreras en la modalidad virtual, ofertada inicialmente en la Universidad Central del Ecuador, la Técnica del Norte, Estatal de Milagro, Técnica de Manabí y la Escuela Superior Politécnica del Ejército. Y enfatizó que esto es producto del trabajo colectivo de las universidades.

Para Andrés Quishpe, presidente nacional de la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador (FEUE), esta iniciativa responde a una petición de la comunidad universitaria, impulsada desde el 2011  en ´La universidad que queremos´,  una propuesta de debate, de carácter académico y político, a la universidad ecuatoriana, y que fue inicialmente menospreciada por el régimen anterior. “Nosotros señalamos  que es necesario desarrollar la educación de carácter virtual, incluso creemos que  el Estado en la actualidad debe ir trabajando de manera progresiva para que esta educación se traslade también al tema del cuarto nivel, ya que hay profesionales del país que no pueden acceder a un postgrado por las cuestiones de tiempo o de  condiciones materiales”, señala.

Si bien es cierto esta propuesta positiva contribuirá a que más jóvenes puedan ingresar a la universidad, a criterio de Quishpe sigue siendo una salida muy parcial, que no resuelve en gran medida totalmente los problemas de la educación ecuatoriana, ya que hay aún muchos temas por resolver.

“Hay demasiado por hacer, pues vemos que los distintos sectores que cuestionamos las políticas educativas del correÍsmo teníamos razón, ya que varias reformas educativas llevaron a una crisis  a la educación en nuestro país, reflejada en los datos dados por la Senescyt: que alrededor del 27% de jóvenes que postularon al último examen Ser Bachiller tienen entre 18 a 27 años de edad, es decir, toda una generación que fue excluida”, sostiene el dirigente, y agrega que una de sus preocupaciones es la oferta académica en carreras saturadas, por lo que considera necesario estudiar este incremento de cupos de acuerdo a las demandas nacionales y locales, “no se trata de satanizar lo positivo,  se trata de ver los problemas  de raíz, cuya agudización es fruto de que el correísmo no permitía el debate”, afirmó.

Andrés enfatizó que este es un primer paso, que debe servir para discutir los principales problemas de la universidad ecuatoriana, y ese debate es posible si se discute  el modelo de educación  ecuatoriana de manera amplia, sin imposiciones, escuchando a todos los sectores, no sólo invitando a los diálogos  para al final resolverlo en las altas esferas, así el incremento de cupos sería un complemento de la pedagogía que los jóvenes quieren.

LAS PROPUESTAS

Estamos de acuerdo con el incremento de cupos, pero no se puede caer en el populismo académico, y además se debe responder a necesidades. Por eso planteamos que para  dotar de educación superior  a los jóvenes es necesario:

  • Que el presidente Lenín Moreno cumpla con la construcción de las 40 universidades que ofreció en campaña.
  • Incrementar el presupuesto a las universidades, para lo cual planteamos que se destine parte de las regalías  en las contrataciones  telefónicas, como también que el impuesto a la renta, que paga todo profesional, sea destinado a la educación superior.
  • Planteamos que se reabran las extensiones universitarias de las universidades públicas, acompañadas de un plan académico de
  • Que al joven se le dé el derecho a elegir la carrera que desee estudiar y si quiere hacerlo de manera virtual o presencial.
  • Reformar la Ley Orgánica de Educación Superior, LOES.
  • La construcción del Consejo Educativo, para que todos los sectores entremos a discutir una reforma educativa, que enfrente todo ese modelo autoritario que el correísmo dejó en nuestras aulas.