Por: Remo Cornejo Luque

El pasado 24 de mayo se cumplieron dos años del gobierno de Lenin Moreno, sucesor y continuador de la política antipopular del correísmo, y su credibilidad y popularidad siguen de bajada. 

Los principales problemas que aquejan a la población como su situación económica, desempleo, corrupción, inseguridad, migración extranjera, entre otros, no han sido atendidos. Las ofertas de campaña de Alianza País han quedado en demagogia y hasta hoy no hay visos de cumplimiento. Se han perdido 280 mil empleos, en el sector público se han despedido a 12 mil personas; no hay casas entregadas; no hay las 40 universidades que ofreció; no se ha recuperado un solo centavo de la corrupción.

Es evidente la incapacidad gubernamental para mejorar el nivel de vida de los ecuatorianos/as. La política económica de Moreno está dictada por el FMI, es una política entreguista sobre todo con EEUU, y ésta afecta a la clase trabajadora y la juventud, principalmente. Se avizoran nuevas medidas económicas como un nuevo incremento del precio de los combustibles y servicios.

A la sazón de la sumisión con la carta de intención fondomonetarista, se acaba de aprobar por parte del gobierno un Comité de Privatizaciones, para definir los sectores estratégicos y servicios públicos que serán privatizados vía “concesiones y delegaciones”.

Concomitante a ello, se viene afinando la cacareada y retrógrada flexibilización laboral, que más que buscar facilidades para contratar, serán facilidades para despedir, y todo esto lo hacen con el discurso de “generar empleo”, en franco desmedro de los derechos y conquistas de los trabajadores.

Se viene una reforma tributaria, que al igual que las anteriores pretenderán exonerar de impuestos a los grandes empresarios y gravar más impuesto al pueblo. El extractivismo sigue su curso y se profundiza con nuevos proyectos mineros.

Es evidente que Moreno no gobierna para el pueblo, que su política es claramente neoliberal y de favoritismo para las clases dominantes y para el capital internacional, que su discurso cuántico nada tiene que ver con la izquierda ni con ningún proceso o profundización revolucionaria.

Alianza País y su gobierno se desnudaron de cuerpo entero y el pueblo responde con organización y movilización social, viene preparando la Huelga Nacional en defensa de sus intereses y por mejores días. La perspectiva es, entonces, el crecimiento de la resistencia y lucha popular.