Por Oswaldo Báez Tobar

El Centro Histórico de Quito resume la historia aborigen, colonial y republicana en su arquitectura urbana, residencial y religiosa, en sus plazas, parques y monumentos que en conjunto constituyen el patrimonio cultural de la ciudad y del país. Empero, los medios de comunicación informan de frecuentes pérdidas y deterioro de sus bienes patrimoniales como las edificaciones de valor histórico, monumentos, obras de arte, colecciones arqueológicas, paleontológicas y otros bienes que se pierden para siempre por efecto del fuego, el robo, el uso indebido y por actos de vandalismo.

La historia  registra varios acontecimientos trágicos que es preciso recordar. El 14 de julio de 1983 un petardo  lanzado en un evento de juegos pirotécnicos desencadenó un incendio que consumió la librería Prensa Católica; en 1966 se incendió el hermoso templo de la Compañía de Jesús, una de las joyas de la arquitectura religiosa de la Colonia y depositaria de magníficas obras de pintura y escultura de la Escuela Quiteña;  hace pocos años el fuego  consumió el elegante teatro Bolívar… La frecuencia con la que ocurren flagelos en el Centro Histórico de Quito pone en evidencia la poca previsión frente a la amenaza del fuego en edificios  públicos, iglesias, conventos y casas antiguas, muchas de las cuales son bodegas de material inflamable.

La recuperación y restauración de las edificaciones emblemáticas efectuadas por el FONSAL y el Instituto Metropolitano de Patrimonio de Quito es  un hecho muy relevante que ha merecido el conocimiento nacional e internacional, así como el nuevo uso que se da a los bienes patrimoniales de la ciudad destinándolos a la administración del gobierno central y del municipio. Sin embargo hace falta una regulación y control más estricto del uso de espacios públicos como plazas y parques, para que no sean sitios para cualquier tipo de espectáculo o para concentraciones del partido político que respalda al gobierno de turno.  Eventos masivos  en la plaza mayor de Quito, la tradicional Plaza Grande y en otras plazas de alto valor histórico, causan grave afectación y deterioro. Los  parques y plazas de  Quito son patrimonio de la ciudad y del país que deberían ser cuidadas con mayor esmero.

El patrimonio cultural de Quito es una obra colectiva de miles y miles de obreros, artesanos, artistas…  trabajaron durante siglos para levantar la ciudad, que fue declarada primer Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1978,  es una de las 34 ciudades de Latinoamérica que ostentan esa distinción. La memoria que  guarda el  Centro Histórico de Quito es la piedra angular de la identidad ecuatoriana; pero el patrimonio de la ciudad ha sufrido destrucción por el paso del tiempo y también por  “pérdidas provocadas intencionalmente, sea por ignorancia, incomprensión, un mal entendido progreso, intereses económicos, motivaciones políticas y otros, que llevaron a sacrificios innecesarios” como expresó el Arq. Alfonso Ortiz Crespo, quien fue cronista de Quito, e investigador de la historia y el patrimonio de la ciudad. (1)

Hechos pasados y recientes deben alertar a las autoridades del Gobierno central y de Municipio de Quito. Los acontecimientos ocurridos en Quito el pasado mes de octubre exigen un exhaustivo  esclarecimiento para establecer las responsabilidades de los autores materiales e intelectuales, así como la restauración en los bienes patrimoniales de la ciudad Capital.

Los incendios son las causas principales causas de destrucción en las ciudades; produce daños graves e irreparables en los bienes públicos y particulares. Por esto, causa asombro que en el sobredimensionado programa general de fiestas de Quito de este año se incluya la “Fiesta del Pueblo en la Plaza Grande” el 29 de noviembre; en ella “el alcalde encenderá el pebetero que simboliza el fuego de las fiestas y que un grupo de chasquis de los barrios populares llevarán antorchas hacia sus territorios (sic) para prender las chamizas”. (2) 

¡El evento es peligroso! El alcalde Jorge Yunda está jugando con fuego. La ciudadanía más consciente pregunta: Cómo es posible que se haya aprobado un programa de fiestas tan grande y derrochador. Acaso al Municipio de Quito le sobra dinero para derrochar, cuando a la ciudad le faltan muchos servicios básicos. La situación financiera  de la ciudad y del país no está para fiestas; más aún cuando estas generan mayor contaminación del aire, el agua, el suelo… y  afectan al ambiente urbano en general. La Dirección de Medio Ambiente del Municipio de Quitó debió pronunciarse.

Referencias

  1. Ortiz Crespo, A. Aires de cambio en la Ciudad. Diario El Comercio, Quito, 21/02/2016.
  2. Programa General de Fiestas de Quito, 2019.