Por Patricio Camacho

Han escuchado como se quejan los empresarios y la banca de su situación económica y exigen al gobierno que se les deje cobrar por todos los servicios bancarios. O, como el Banco del Pichincha que cobra por un seguro que nadie le pidió. O, como llamaban a los clientes que mantenía préstamos con ellos y le invitaban a “reprogramar” las deudas. Claro sólo les agregaban un “poquito” de intereses a sus deudas. Además repatriaron, algo de los miles de millones que mantenían en el exterior para dar créditos a los ecuatorianos; por supuesto que en su mayoría era para consumo y no para mejorar el aparato productivo nacional. Son tan solventes, por lo  que han ganado en toda esta época de bonanza económica-financiera, que no les pasó nada por los efectos de la pandemia.

Por ello que diferir USD18 000 millones de cartera en el sistema financiero tanto bancario privado y público como cooperativo, es como quitarle un pelo a un gato. Claro que ese gato se encrespa, aruña, se eriza y muestra toda su furia; porque es un gato agiotista. César Robalino, expresidente de la Asobanca, explicó que los bancos han podido absorber el shock de manera eficiente y que aún siguen siendo sólidos y tienen liquidez. La información la proporcionó el vocero de la derecha financiera nacional: Richard Martínez; en una comparecencia ante el pleno de la Asamblea Nacional. Allí dijo que bancos y cooperativas privadas, han diferido deudas por $17 381 millones. De esta cifra, 1.977 246 operaciones se acogieron al diferimiento por un total de $10 800 millones. Según la Asociación de Bancos Privados del Ecuador, Asobanca, más del 70 % de esta cartera, que pertenecía al segmento del microcrédito, ha sido diferida.

 Las cooperativas que pertenecen a la Economía Popular y Solidaria, han diferido 840.584 operaciones de por un monto de $ 6.581 millones. El 66 % de estas se dio en las provincias, donde más impacto causó el COVID-19. Mientras que la banca pública difirió USD516 millones, en  117.392 operaciones. De este monto, $300 millones reprogramó la Corporación Financiera Nacional; USD 116 millones, BanEcuador; USD 72 millones al Banco de Desarrollo del Estado (BEDE) y USD 16,8 al Conafips. Esta última reforma entró en vigencia desde el 6 de julio del 2020.

Sólo para contrastar algunos datos, el Presupuesto General del Estado está sobre los USD35.000 millones. No se cobra USD1.300 millones de deuda a los morosos del SRI e IESS. Se destina cada año alrededor de USD  600 a USS 1200 millones, por concepto de servicio de la deuda externa. La banca ganó USD 840 millones el año pasado. Le dicen algo estas cifras?