Redacción Opción

El 2 de septiembre se recuerda los cincuenta años del fallecimiento del gran líder revolucionario Ho Chi Minh (el que ilumina), su verdadero nombre fue Nguyen Sinh Cung. Nació el 19 de mayo de 1890, en la aldea de Hoang Tru, tierra de tradición estudiosa, rica en los diversos géneros de la cultura popular.

A mediados de 1910 termina el último año de la enseñanza primaria franco- vietnamita, poco tiempo después se ocupa como maestro de escuela. En 1911, llega a Saigón, impulsado por su deseo de conocer otras civilizaciones del mundo, al poco tiempo aborda un barco que lo lleva por varias partes de Asia y África hasta llegar a Marsella. Conoció Norteamérica y Sudamérica, vivió un tiempo en Nueva York, donde conoció las penurias. A mediado de 1913, dejó EEUU para trasladare a Inglaterra, donde vivió hasta 197, ahí realizó varios oficios, entre esos el de cocinero. Desde finales de 197, ya en Paris realiza una actividad política más intensa en varios círculos políticos y sindicales, estuvo en círculos de discusión del Partido Socialista  y luego se vinculó al Partido Comunista Francés, en el asimilo las doctrinas de Marx y Engels. Con esos saberes regreso a su patria, pero la represión lo obligó a salir de ella hacia Hong Kong, donde fundó, en 1930, el Partido Comunista Indochino.

Dotado de una gran inteligencia, de una gran sensibilidad humana, lo recuerdan como un hombre de extraordinaria paciencia, con dotes de poeta y de gran combatiente por la liberación de su pueblo. Fue tejiendo la estrategia de liberación nacional: en 1935 asistió al VII Congreso de la Komintern, en Moscú; en 1938 conoció a Mao Zedong, y lo acompañó en su mítica campaña de Yenan, en China. Por esas tierras lo sorprende la Segunda Guerra Mundial.

Su agudo sentido dialéctico e histórico, le permitieron ubicar las particulares condiciones que tenía Indonesia en medio de la Guerra, que podían abrir las posibilidades de la liberación nacional; percibió que a derrota de Francia ante Alemania en 1940, debilitaba el colonialismo francés. Regresa clandestinamente a su país, allí, en 1941 funda la Liga por la Independencia de Vietnam o VietMinh. Llamó a combatir con todo, exhortaba a los combatientes: “Quien tenga un fusil, que use el fusil. Quien tenga una espada, que use la espada. Y si no tiene espada, que use azadones o palos”.

La heroica lucha de los pueblos, la derrota del fascismo japonés crearon las condiciones en Vietnam para declarar la independencia, en que indiscutiblemente jugó un gran papel y contribuyó al triunfo el ingenio y la personalidad aglutinante de Ho Chi Minh. Y efectivamente el 19 de agosto de 1945, en Hanoi, se declaró la Independencia.

Como era de esperar, Francia no aceptó esta nueva situación,  dando lugar a la conocida guerra de Indochina (1946-1954). El ejército francés que se pretendía invencible y tenía las ínfulas de echar al traste la revolución vietnamita, no pudo con la gran convicción y firmeza del pueblo vietnamita, por conquistar su libertad, que al final venció al imperialismo francés en la batalla de Dien Bien Phu, en 1954 y los obligó a firmar los Acuerdos de Ginebra.

Pero el acecho imperialista volvió a la carga sobre Vietnam. John F. Kennedy promovió en 1963 un golpe militar de los grupos reaccionarios en el sur de Vietnam, mientras que la CIA se encargó de asesinar al presidente Ngo Dinh Diem para poner en su lugar una Junta Militar, lo suficientemente despiadada, que impidiera la libre determinación de los sudvietnamitas, quienes, en referendo, debían decidir si querían unirse o no a la República Democrática de Vietnam, en el norte, dirigida por Ho Chi Minh.

Un año después, en 1964, el mandatario Lyndon Johnson aprobó los bombardeos contra Vietnam del Norte y el envío de tropas al sur. El resultado de esta operación tuvo un efecto contrario, pues estimuló la solidaridad y cohesionó los sentimientos patrióticos de los revolucionarios y pueblos de ambos lados, que enfrentaron y derrotaron nuevamente a otro imperialismo.

Aunque Ho Chi Minh no pudo presenciar la estrepitosa salida yanqui de Saigón, en 1975. El Tío Ho y sus ideas fueron bandera y meta. Organizó el Ejército Popular de Vietnam y el Frente de Liberación Nacional (Vietcong). Nada pudo frenar la influencia de este gran dirigente y la combatividad que infundía al pueblo.

Fuentes:

Escritos Políticos, Ho Chin Minh, Partido del Trabajo de México.