Ing. Mariano Santos N.

Entre mediados y fines del año anterior, el presidente norteamericano Donald Trump anunció aranceles por $200.000 millones a las importaciones desde China, por los cual hubo protestas de los chinos y de grandes empresas en los Estados Unidos. China respondió con aranceles sobre otros $60.000 millones de importaciones desde los EE.UU y el pasado 5 de mayo, Trump a través de las redes sociales, amenazó imponer nuevos aranceles a los productos chinos, por lo que el fantasma de la guerra comercial ha vuelto a emerger como una de las grandes amenazas globales.

Pero, existe división en los poderosos círculos oligárquicos gringos. De hecho, en las negociaciones comerciales con China, Estados Unidos deja entrever dos preocupaciones. Simultáneamente, Trump y un sector de la burguesía norteamericana han presionado para obligar a China a comprar más productos estadounidenses, mientras que otro sector está preocupado por la propiedad intelectual y la transferencia (forzada) de tecnología a China; el balance del intercambio entre ambas naciones es abrumador, el déficit comercial para EEUU (o superávit para China) se acerca a los 400.000 millones de dólares anuales.

El 15 de mayo, de este año una nueva decisión ejecutiva norteamericana – en la que previamente se declara estado de emergencia nacional- , prohíbe a las compañías estadounidenses el uso de equipos de telecomunicaciones fabricados por compañías consideradas como «una amenaza para la seguridad nacional». Acto seguido, el Departamento de Comercio de EE.UU. introdujo la prohibición de que la gigante de las telecomunicaciones Huawei y sus 70 empresas afiliadas adquieran productos estadounidenses.

¿Qué es la amenaza para la seguridad nacional de EEUU? Pues simplemente es el ¡ESPIONAJE!… El burro hablando de orejas…

Desde hace varias décadas, desde que se inventó el internet, según los chinos, se conoce que los  gringos hacen espionaje; por ej.  a través de procesadores de las computadoras, como Intel o AMD, empresas que en su origen recibieron financiamiento desde el ministerio de defensa de los EE. UU; por eso es que ciertos expertos aseguran que el iPhone recolecta tus datos personales mientras duermes; no se diga las numerosas denuncias contra Facebook por su base de datos que contiene datos de millones de personas en el planeta.

EE.UU., así como Europa y Japón, acusan a China de robar tecnología y de obligar a las compañías a transferir tecnología a las compañías chinas. Esto no es nada nuevo; todos los países que se han desarrollado tecnológicamente lo han hecho gracias a la tecnología de otros.

Un día después de ser ubicada en la “lista negra» la empresa  Huawei , se dio un hecho revelador cuando el presidente chino visita una recóndita provincia de su país, de donde se extraen las mayores cantidades del planeta de las denominadas tierras o metales raros.

Dos días después de sancionar a Huawei, Trump suspende la sanción por 90 días…  Claro, era un mensaje directo…pues China exporta en el mundo algo más del 90% de esas tierras raras, aunque sería el 97% según National Geographic; y EE.UU. importa el 80% de esas tierras raras de China.

¿Qué son las tierras raras? Según la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada, los elementos de tierra rara son un conjunto de diecisiete elementos químicos en la tabla periódica. Nombres como escandio, itrio, lantano, cerio, praseodimio, neodimio, prometeo, samario) son algunos de ellos.

Estos minerales se caracteriza por ser buenos conductores de la electricidad, de poco peso y sirven como materia prima para celulares, computadores(y sus respectivos componentes) así como autos eléctricos, son útiles para industria armamentística como misiles de crucero o para turbinas eólicas y un sin número de artefactos electrónicos.  Por este motivo no resulta sorprendente que estos minerales no estén incluidos en la lista de los bienes chinos que Washington aumentó los aranceles de importación.

China por su lado «considera seriamente» restringir las exportaciones de tierras raras a EE.UU, lo que eventualmente ocasionaría el cierre de casi todas las líneas de ensamblaje de automóviles, computadoras, teléfonos inteligentes y aeronaves fuera de China o si decide embargar estos materiales, señalaba hace algunas semanas James Kennedy, presidente de ThREE Consulting, en la revista National Defense;  algo parecido pasaría con la industria de armas, misiles.

En 2014, la Organización Mundial de Comercio (OMC) dictaminó que China había violado las normas comerciales mundiales al restringir las exportaciones de metales alegando daños ambientales. Estados Unidos, la Unión Europea y Japón apelaron a la OMC, acusando a Pekín de frenar en realidad las exportaciones para dar a sus empresas nacionales de tecnología ventaja sobre sus rivales. ¡Qué cinismo, si son los mismos países en donde ciertas empresas sometidas a EE.UU. también se han sumado al boicot contra Huawei!  Ahora que Estados Unidos sanciona a diestra y siniestra impone «castigos» a quien le da la gana, Venezuela, Cuba, Irán, etc, ¿qué dice la OMC?

En realidad, la «guerra» de las tierras raras comenzó en 2010, cuando China decidió suspender la exportación a Japón de estos minerales, en represalia por la decisión de Japón de detener y juzgar al capitán de un barco pesquero chino que se había introducido en el área marítima de las islas Daioyu (o Senkaku, según Japón), que ambos países reclaman como propias y en cuyas cercanías se sospecha hay importantes reservas de gas y petróleo.

Por supuesto, Japón se vio obligado a liberar al marino y los medios de comunicación empezaron a mencionar un tema que hasta el momento sólo manejaban unos pocos entendidos. China argumentó que la suspensión de exportación de tierras raras no estaba relacionada con ese caso, sino que respondía a una política de limitar su extracción, debido a que esta actividad es sumamente contaminante. Si bien las tierras raras no pueden considerarse radiactivas, sí suelen encontrarse junto a otros elementos radiactivos.

Pero aquí, hay una «coincidencia» bastante interesante…resulta que Venezuela, a más de poseer las reservas de petróleo más grandes del mundo, tiene reservas muy importantes de estos minerales o tierras raros. Esto explicaría no sólo las desesperadas intenciones gringa por deponer a Maduro sino también la presencia de los chinos y rusos en Venezuela…

Numerosas transnacionales tecnológicas norteamericanas, al igual que otras, japonesas coreanas inglesas, se han sumado a Trump en esta guerra, aunque para algunas, esto sea contraproducente; así, por ejemplo, Apple, empresa que fabrica la mayoría de sus celulares iPhone en China, ha generado una reacción nacionalista de los chinitos que han echado a la basura numerosos teléfonos de esta marca, generándole multimillonarias pérdidas a esta transnacional gringa.

Otra que está en la mira de los chinos es Microsoft, con su sistema operativo Windows. Los chinos parecen decididos a eliminar del conjunto de sus computadoras este sistema operativo y han hecho una excitativa a Rusia para que haga igual. ¿Qué tal? En todo caso, entre golpes que van y vienen de occidente a oriente y de oriente a occidente, en esta pelea Norteamérica-China el tema central es la disputa por la tecnología 5G que es lo que realmente está en juego.

¿Qué es la tecnología 5G? ¡Es el sistema de dominación para la humanidad!!

La velocidad de transmisión será de 20 gigas, podremos descargar una película de dos horas en 3 segundos. En un metro cuadrado se conectarán 100 aparatos, y en una cuadra, un millón. La velocidad de respuesta será de un milisegundo, o sea 400 veces más rápido que abrir y cerrar los ojos; veremos vehículos y aviones sin conductores y sin accidentes, se controlarán hospitales, fábricas, edificios, ciudades, países, y quien domine la 5G también dominará la inteligencia artificial, el poder militar y con ello el mundo.

China, a través de Huawei, lleva ya desde 2013 investigando el 5G y desde 2016 está realizando pruebas, muy por delante de los EE. Pese a estos inconvenientes de la lucha entre potencias, Huawei ha suscrito nada menos que 42 contratos para redes  5G en varios países del orbe y ya se le está metiendo en el otro “patio trasero”: Europa. En marzo último, Alemania (uno de los mercados europeos más grandes de Huawei) declaró que no prohibiría a la compañía china el despliegue de su red móvil 5G; esa misma decisión tiene Francia y el Reino Unido estaría en la misma vía.

Alemania y Francia, sin embargo, tienen otros inconvenientes con los gringos, pues no aceptan las sanciones a Irán y continúan importando petróleo crudo del gobierno persa; aún más, Alemania, tiene otro problema adicional con los gringos, pues han aceptado la compra de gas a través de un gasoducto que viene desde Rusia y que le permitirá abastecerse por varias décadas. Por lo visto, las disputas interimperialista conducen a la desintegración de la U.E. El gobierno de Estados Unidos tiende a secuestrar y militarizar las innovaciones en el ámbito de las telecomunicaciones, aprovechándose del deseo humano natural de comunicarse y explotándolo para conseguir poder ilimitado, denunció el ex empleado de la CIA, Edward Snowden, vía videoconferencia desde Moscú. Snowden argumenta que las tecnologías modernas militarizadas, con ayuda de los medios sociales y los gigantes tecnológicos, permite que los gobiernos se vuelvan «todopoderosos» en su capacidad de monitorear, analizar e influir en el comportamiento de la gente.

«Es a través del uso de nuevas plataformas y algoritmos […] que pueden cambiar nuestro comportamiento. En algunos casos, son capaces de predecir nuestras decisiones, y también pueden empujarlas hacia diferentes resultados», declaró Snowden.

Nuevas formas de dominación, esta vez tecnológicas intentan someter al ser humano.

Una alerta para las izquierdas y los pueblos del mundo