Por Ramiro Vinueza

Ochenta científicos en una carta abierta publicada en la revista científica “The Lancet”, señalan que el llamado enfoque de inmunidad de rebaño para la gestión del COVID-19, que permite el desarrollo de la inmunidad en poblaciones de bajo riesgo al tiempo que protege a los más vulnerables, es “una falacia peligrosa que no está respaldada por pruebas científicas”.

Los investigadores internacionales con experiencia en salud pública, epidemiología, medicina, pediatría, sociología, virología, enfermedades infecciosas, sistemas de salud, psicología, psiquiatría, política sanitaria y modelización matemática, alertan de que, en contraste con la inmunidad de rebaño, “probablemente se necesitarán restricciones continuas a corto plazo para reducir la transmisión y arreglar los sistemas ineficaces de respuesta a la pandemia, a fin de evitar futuros confinamientos”.

Ante una segunda oleada de COVID-19, y más de un millón de muertes registradas en todo el mundo, los autores reconocen que las restricciones actuales han conducido, comprensiblemente, a una desmoralización generalizada y a una disminución de la confianza de la sociedad, y que ante una segunda oleada de infecciones hay un interés renovado en los llamados enfoques de inmunidad natural de rebaño. Sin embargo, aseguran que cualquier estrategia de gestión de pandemias que se base en la inmunidad a las infecciones naturales para el COVID-19 es “defectuosa”.

Por su parte la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que “no es una opción” dejar al nuevo coronavirus circular libremente para que la población adquiera la inmunidad colectiva, como algunos han sugerido. “Nunca en la historia de la salud pública se ha usado la inmunidad colectiva como estrategia para responder a una epidemia, y mucho menos a una pandemia. Es científicamente y éticamente problemático”, declaró el jefe de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en conferencia de prensa.

Subrayó que el concepto de inmunidad colectiva es utilizado en las campañas de vacunación y recordó que para la viruela se requiere que 95% de la población sea vacunada para que el 5% restante sea protegido. Además, no hay pruebas de que exista una inmunidad protectora duradera contra el virus del COVID-19 después de una infección natural, y advierten de que esta inmunidad menguante como resultado de una infección natural no acabaría con la pandemia del COVID-19, sino que daría lugar a repetidas oleadas de transmisión a lo largo de varios años.

“Dejar vía libre a un virus peligroso, del que no comprendemos todo, es simplemente contrario a la ética. No es una opción” y explicó que el que el mundo no sabe mucho sobre la inmunidad de la que gozan las personas que contrajeron el virus, y subrayó que algunos individuos resultaron de nuevo infectados.

Los científicos de la revista Lancet, afirman que, “La evidencia es muy clara: controlar la propagación comunitaria de COVID-19 es la mejor manera de proteger nuestras sociedades y economías hasta que lleguen vacunas y terapias seguras y eficaces en los próximos meses. No podemos permitirnos distracciones que socaven una respuesta efectiva; es esencial que actuemos urgentemente basándonos en las pruebas”, concluye la carta.

Y añaden que la transmisión incontrolada en personas más jóvenes corre el riesgo de una importante enfermedad y muerte en toda la población, y que la evidencia de muchos países demuestran que no es posible restringir los brotes incontrolados a determinados sectores de la sociedad, así como que “es prácticamente imposible y muy poco ético aislar grandes franjas de la población”. En cambio, dicen que es esencial hacer esfuerzos especiales para proteger a los más vulnerables, pero que deben ir de la mano de estrategias múltiples a nivel de la población./RV.

Fuentes:

Agence France-Presse

Carta de los cientificos publicado en Lancet, aqui. texto completo

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