Por Patricio Camacho Z

Hace unos días, una profesional de psicología indicaba que “al igual que se exige, al iniciar el año lectivo; pruebas de salud odontológica o  fluoroscopia pulmonar; se debería exigir uno de salud mental”. Esto a propósito que está circulando una nota de la Organización Mundial de la Salud OMS; sobre los trastornos mentales que sufre la humanidad.

Se calcula que en todo el mundo existen cerca de mil millones de personas; que tienen trastornos de éste tipo. Entre las manifestaciones de este tipo de problemas, se desprende que  anualmente 3 millones de personas;  mueren por el uso nocivo del alcohol y cada 40 segundos hay un suicidio. A estas estadísticas se suman las “miles de millones de personas que se han visto afectadas por la pandemia del Covid-19”, señala la OMS que ha hecho un llamado para que los Estados refuercen sus programas de salud mental. Sin embargo en Ecuador se redujo el Presupuesto de salud, en pleno apogeo de la crisis humanitaria; se destinó alrededor de USD3.000 millones para pagar y pre pagar la deuda externa, aun cuando el Banco Mundial señalaba que si los países atravesaban dificultades, se debería posponer este pago.

Analicemos el entorno, en un hogar tipo. Hoy por hoy, los hogares monoparentales que tienen a una mujer como cabeza de familia; están in crecento. Al igual que, en los que sólo uno de los conyugues trabaja. Están re nucleándose las familias, cohabitan hasta tres generaciones; en vista de la crisis económica. La promiscuidad, violaciones, agresiones; se han agudizado tal como lo demuestran las cifras del CEPAM en Ecuador. El enclaustramiento derivado de la pandemia del COVID19; a desatado el pánico,  miedo, preocupación y el estrés. Como respuestas normales a la incertidumbre, a lo desconocido; situaciones de cambios o crisis. El temor de contraer el virus en una pandemia como la de COVID-19, se suma el impacto de los importantes cambios en nuestra vida cotidiana provocados por los esfuerzos para contener y frenar la propagación del virus.

Ante las nuevas y desafiantes realidades de distanciamiento físico, el trabajo desde el hogar, el desempleo temporal, la educación de los niños en el hogar y la falta de contacto físico con los seres queridos y amigos.

Por ello es preocupante las cifras de profesionales en el  país; por cada 10.000 habitantes hay 23,4 médicos, mientras que psicólogos hay 0,93. Siendo necesarios, la cifra de médicos va en ascenso.  Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) hay 29.604 galenos. Eso quiere decir que hay un promedio de 23,4 por cada 10.000 habitantes. Pero la realidad no es la misma en otras ramas, como la psicología, en la que hay 1.395 profesionales; aquí cabe la pregunta; para saber si este registro es de psiquiatras o de  psicólogos. El psiquiatra, estudia medicina y se especializa, mientras que el psicólogo clínico se especializa en salud mental. Si el Estado se preocupa de pagar a los bonistas y se despreocupa de dar contención a los ciudadanos; ¿qué podremos esperar del comportamiento psicosocial de los ecuatorianos?