Por Francisco Garzón valarezo

El 21 de mayo del 2012, el legislador Jorge Escala, a nombre del bloque del MPD, habló enérgico en la Asamblea Nacional condenando la adhesión a la CONVEMAR. Anticipó lo que habría de ocurrir con la firma de ese insultante tratado promovido por el gobierno vende patria de Rafael Correa. El MPD y Pachacutik fueron los únicos que votaron en contra de esa traición.

Como era su costumbre, los pregoneros de la farsa de ese tiempo, pretendieron ridiculizar a Escala diciendo que tenía el infundado temor de perder la Galápagos. Mostrenco, el correísmo ignoraba la vieja aspiración de los EE.UU. de adueñarse de las islas. Primero, en 1910, lo intentaron en el gobierno de Eloy Alfaro, después en 1947, con el socialcristiano Camilo Ponce Enríquez que presentó afanoso a la Asamblea Nacional la oferta gringa de ocupar el archipiélago por 99 años.    

La evidencia que desnuda a los traidores a la patria no se presenta hoy. A raíz de la adhesión a la CONVEMAR, flotas pesqueras de países imperialistas, despojan el mar. La CONVEMAR es un instrumento jurídico que obligó a nuestro país a renunciar a las 200 millas de mar territorial. ¡Perdimos nuestra soberanía y jurisdicción en nuestro mar!  Cualquier potencia que tenga recursos y tecnología puede venir a instalarse y arrasar los recursos que allí existen. Todos los “enemigos” políticos de Correa, Los Social-cristianos, el PRIAN, el PRE, se unieron para imponer esa perfidia contra la Patria. Cuando el pueblo aprobó la vigencia de la actual Constitución, no autorizó al presidente ni a la Asamblea a ceder nuestro territorio, y lo que hicieron fue entregar en bandeja de oro la soberanía del Ecuador.  

Los traidores que cometen sus infamias, argumentan los supuestos beneficios que traerían sus vilezas. Ocurrió en el tema Convemar. Nos hablaron de grandes beneficios, lo cierto es que las 200 millas de mar territorial que teníamos desde el año 1952 se redujeron a 12; que cualquier barco pesquero, de guerra, de exploración puede navegar y aprovechar las riquezas en las aguas que antes eran nuestras; que no podremos dictar reservas ni ventajas en donde antes teníamos autoridad; la pesca del atún, el dorado, el tiburón, la ballena y otras especies serán aprovechados por flotas pesqueras internacionales que cuentan con mejores buques y tecnología, tal como ocurre estos días con la flota de barcos chinos que saquea la pesca cerca de las Galápagos.

La supuesta defensa de la soberanía de la que hacía griterío el gobierno anterior, quedó hecha trizas con ese y otros oprobios como las concesiones mineras y portuarias. La adhesión a la Convemar ha permitido, como lo denunció en su momento el asambleísta Escala, el reparto de nuestra plataforma continental a gobiernos imperialistas para explotar su riqueza.

Si es tan beneficiosa la adhesión a la Convemar, sería de averiguar a los promotores de este atropello, por qué los EE UU no se han sumado a este convenio, y han decretado la defensa irrestricta de su mar territorial.