Por Francisco Garzón Valarezo

Desde siempre, los que se la pican a avispados, los parásitos que viven arrimados al Poder les ha dado por manosear y desfigurar a su gusto el significado de las palabras. En el caso de la perversa Ley de Crecimiento Económico que tuvo una muerte fetal el domingo 17 de noviembre, se había incluido el palabro, monetizar. Novedad para algunos, lucidez de la derecha para otros que siempre está ideando, creando algo nuevo aunque sea para robar. Pero no es ni lo uno ni lo otro. Monetizar es una vieja palabra, muy vieja que vive aburrida en las páginas de los diccionarios de economía por lo que no es invento de la burocracia del gobierno. -Es difícil y raro que la burocracia pueda inventar algo nuevo y genial-, para lo que sí estila destreza es para falsear, adulterar el significado de las palabras.

Y eso es lo que ha hecho. Monetizar se aplica a ganar dinero a través de las redes. El que tiene una página y logra un gran número de visitas puede ir pensando en monetizar su actividad. En el mundo empresarial utilizan monetizar cuando se refieren a vender un activo improductivo o convertir un “signo pecuniario” en moneda.

Puede haber más conceptos, pero en apego a las definiciones de rigor, ninguna se aplica al capricho del gobierno que busca vender lo que no es de ellos, algo que puede llamarse fraude, estafa, engaño. Los activos que quieren “monetizar” están produciendo, y bastante y solo por la cabeza de un chiflado puede pasar la idea de vender tres de las empresas más rentables que tenemos los ecuatorianos y que el último años rindieron un beneficio cercano a los 300 millones de dólares y eso con la sospecha de que hay defectos en su gestión.

La pretensión de estos jactanciosos burócratas es dárselas de versados, marear a la gente y lograr sus ambiciones. Quieren recibir, mil millones de dólares por una sola vez, por vender un grupo de empresas cuyos compradores recuperaran su plata en poco más de tres años, y quizá en menos tiempo.   

Se le atribuye a Marx la frase de que “son los burgueses los interesados en ensuciar la lengua”, porque a ellos les sirve para usar un lenguaje falso, confuso. Dan  por sentados sus juicios mientras menosprecian otros; tratan a la gente como si fueran demasiado estúpida para entender sus decisiones políticas y creen que es mejor engañarla para que esté de acuerdo con ellos.

Cuando buscan aumentar el precio de algún producto hablan de reajuste de precios; cuando buscan liberarse de la responsabilidad patronal hablan de tercerizar o externalizar contratos; cuando buscan recortar los derechos de los trabajadores dicen Flexibilización laboral; cuando le perdonan las deudas a los millonarios, dicen condonar. Porcentaje satisfactorio, tiempo prudencial, ganancia razonable, dicen cuando se trata de sus ventajas.

Ante las pretensiones del FMI y la oligarquía criolla el pueblo ecuatoriano propone: ¡Ni monetización ni entrega de nuestros bienes, que la crisis la paguen los ricos!

¡Defendamos la soberanía nacional!