Por Prof. Stalin Vargas M.,

Este 24 de mayo se cumplieron tres años del gobierno de Lenin Moreno, por lo que es necesario recordar que Moreno asumió el poder sin la legitimidad necesaria, todos sabemos que el apagón informático del CNE le dio el triunfo y por ello accedió al Palacio de Carondelet. Ya sentado en el sillón presidencial decidió dejar el papel de ¨títere¨ de Rafael Correa  y asumió un proyecto propio, en el que banqueros, empresarios, medios de comunicación y la embajada norteamericana participan activamente.

En ese escenario la presión democrática y social lo impulsó a Moreno a condenar los actos de corrupción del gobierno de Correa, dijo que no le había dejado la mesa servida, le quitó las funciones a su vicepresidente Jorge Glas, que luego fue a la cárcel por el caso Odebrecht, envió la terna para que la Asamblea Nacional designe a María Alejandra Vicuña como vicepresidenta, que también tuvo que renunciar por el caso cobro de diezmos, volvió a enviar la terna para que la Asamblea Nacional designe a Otto Sonezholmer como vicepresidente.

Debemos recordar que Moreno elaboró un discurso conciliador, llamó al dialogo nacional, según él, escuchaba a todos y con ello definía las políticas públicas, esto, despertó expectativa entre los trabajadores, los pueblos y la juventud, porque el gobierno decía que con el diálogo se iban a resolver los problemas.

El pueblo en las calles exigía al gobierno descorreizar los órganos de control, electoral y la justicia, sancionar a los corruptos que se habían llevado la plata de los ecuatorianos. El régimen de Moreno ante esto y la necesidad de legitimarse, convocó a la Consulta Popular, planteando siete preguntas, que fueron aprobadas por el pueblo en las urnas. Esto permitió que designe un Consejo de Participación Ciudadana Transitorio, que  destituyó y designó a las nuevas autoridades de la Contraloría General del Estado, la Fiscalía del Estado, la Corte Constitucional, el Consejo Nacional Electoral, entre otros.   

Todo esto le permitió a Moreno tener un 70% de popularidad y creyó que con ese capital iba a tener un cheque en blanco por parte de las organizaciones sociales y políticas de izquierda. En marzo de 2019 firmó la Carta de Intención con el FMI en donde se comprometió a impulsar las recetas del fondo: eliminar los subsidios a los combustibles, reducir el tamaño del Estado, privatizar las empresas públicas, disminuir la masa salarial del sector público. Antes de la firma con el FMI hizo que la Asamblea Nacional apruebe la Ley Orgánica para el Fomento Productivo, Atracción de Inversiones, Generación de Empleo y Estabilidad y Equilibrio Fiscal en dónde se aprobó la tercera remisión de intereses, particularmente para los grandes grupos empresariales, que le debían al Servicio de Rentas Internas 2.571 millones de dólares.

Posteriormente incrementó el precio de la gasolina súper a 2,98 dólares el galón y luego liberalizó el precio, las gasolinas extra y ecopaís pasaron de 1,48 dólares a 1, 85 dólares el galón. Moreno hizo los deberes con anticipación para que el FMI firme la Carta de Intención.

El 1 de octubre, el gobierno de Moreno anunció la eliminación del subsidio a la gasolina extra y al diésel, la eliminación del anticipo al impuesto a la renta, la disminución del 50% a la salida de divisas, una nueva forma de jubilación patronal, la reducción del 20% del sueldo en la renovación de los contratos ocasionales en el sector público, la disminución de 15 días en las vacaciones del sector público. Elevó el precio de los pasajes del transporte urbano, interprovincial e intracantonal.

La reducción del 10% en el número de trabajadores de empresas estatales, la renovación de uno de cada dos contratos que vencen en los sectores del gobierno. Hasta diciembre del 2019 eliminó 23 000 empleos en el sector público y para el 2 020 se propuso eliminar  10 000 empleos.

La respuesta que recibió por parte del pueblo fue el levantamiento indígena y popular que le obligó a derogar el Decreto 813. El pueblo en las calles derrotó al FMI, a Moreno, a los grandes empresarios y banqueros.  

En el 2 020, la pandemia del coronavirus llegó al país y el gobierno de Moreno no tuvo la capacidad para enfrentar la crisis sanitaria, ya que es el responsable directo de la grave situación del sistema de salud, redujo el presupuesto y despidió a médicos y enfermeras durante su administración. Las cifras de contagios y fallecidos que día a día anuncia el COE nacional ya nadie las cree, suben y bajan según los intereses del gobierno y los empresarios. Para lavarse las manos botó la pelotita a los municipios para que sean ellos quienes cambien el color del semáforo para volver a la nueva normalidad.

En los tres años del gobierno de Moreno, la corrupción no ha parado, se aceleró en la pandemia del coronavirus, compra con sobreprecio de mascarillas, insumos de bioseguridad en los Hospitales del IESS, del Ministerio de Salud Pública y de la Policía, compra de kits alimenticios, no les importa el dolor de la gente y siguen robando.

No contento con ello, el gobierno de Moreno descarga el peso de la crisis en los hombros de los trabajadores y pueblos del Ecuador, reduce el sueldo a los servidores públicos y magisterio, con el acuerdo entre las partes, disminuye las horas del trabajo, elimina el pago de horas extras, rebaja el salario a los trabajadores privados. Mientras a los ricos y millonarios no les saca un solo dólar porque les falta liquidez.

Ésta es una radiografía del gobierno de Moreno en estos tres años de gestión. Queda claro que Moreno dirige un gobierno al servicio de los intereses de los empresarios y banqueros, aplica las políticas del FMI y está signado por la corrupción.

EX PRESIDENTE UNE NACIONAL

Quito, 26 de mayo 2 020