Por En Marcha

El dirigente del Foro Social Mundial, Boaventura de Sousa Santos, escribió una misiva en la que pretende dar consejos a los pueblos del Ecuador de cómo enfrentar la segunda vuelta, estos “consejos” esconden una encíclica anti izquierdista y pro correísta.

Hace varias semanas el académico de la Universidad de Coimbra y promotor del Foro Social Mundial, Boaventura de Sousa Santos, en una carta que pretende dar consejos a dos jóvenes indígenas, trata de señalar lo que los pueblos del Ecuador deben hacer frente a la segunda vuelta; al típico estilo del europeo que pretende dar consejos a los pueblos colonizados hace un llamado apoyar al correísmo.

De manera consciente trata de esconder en su misiva el accionar de los pueblos y reduce esto a una dádiva del mesías, de la misma manera, evita dar una opinión sobre la criminalización de la lucha social, la persecución al movimiento estudiantil, docentes, trabajadores e indígenas. Recupera el concepto de lawfare para graficar como víctima de la persecución a Rafael Correa, pero omite de manera deliberada la serie de detenciones arbitrarias, disolución de organizaciones, e inclusos asesinatos como el de Bosco Wisuma y las centenas de heridos por la represión desatada durante los diez años de gobierno de Correa. Omite de manera descarada la política de limitación a los derechos colectivos que el correísmo impulso, los atentados a la educación intercultural bilingüe, el cierre de escuelas comunitarias, la persecución a las autoridades indígenas que dictaron sentencias bajo sus propias costumbres. Exculpa a Correa de las denuncias de corrupción, desestimando las sentencias en su contra, mientras que por el otro niega la existencia de un fraude electoral contra el candidato indígena Yaku Pérez. Es así como Boaventura mira con doble racero los fenómenos políticos, y de manera maniqueista encuadra su argumentación para justificar el apoyo al correato.

La manipulación que hace gala le lleva a insinuar el apoyo de Pérez a la golpista boliviana Jeanine Áñez, por el hecho de que el líder indígena cuestionó la relección presidencial de Morales. No tiene las agallas de señalar que él apoyo a las masacres de Senakaba y Senkata, aunque ganas no le faltan. Lo único que repite es la muletilla levantada por el correísmo y que pretende esconder la crítica que desde varios sectores de Latinoamérica se levantó contra Evo por su afán de eternizarse en el poder, sería bueno que recuerde Boaventura que esas mismas opiniones era impulsadas por dirigentes como Choquehuanca y varios otros del propio MAS:

De la misma manera, el portugués asume categorías políticas sin la menor argumentación, califica como candidato de la izquierda al señor Andrés Arauz, pese a que trata de tamizarlo al señalar que “quizás equivocado, pero de izquierda de todas maneras”. Este calificativo se da por que las visiones del autor de la misiva reduce a la izquierda a una visión socialdemócrata en que todo aquel que luche por reformas es un izquierdista, poniendo en el mismo saco a “progresistas” con revolucionarios, haciendo una verdadera mezcolanza ideológica y política, confundiendo a los trabajadores y pueblos. Arauz y el proyecto que él representa nunca se ha propuesto superar el capitalismo, sus medidas apuntan a modernizar las relaciones de producción, afirmar la explotación de la burguesía sobre las clases trabajadores, en eso no se distancia mucho de su contrincante Lasso, en lo que disienten es en el medio para hacerlo, el primero apunta a fortalecer el rol del Estado mientras que el segundo reafirma el rol del mercado.

No hay duda que la “carta” contiene una serie de opiniones que pretenden descalificar a la izquierda para justificar el apoyo a una opción que nada tiene que ver con esas posiciones, señala que “las fuerzas de izquierda saben mejor lo que no quieren que lo que quieren. Durante mucho tiempo sufrieron la pandemia política (que precedió a la del coronavirus) y que se instaló en el mundo después de la década de los 80, de que no hay alternativa al capitalismo y de que, por eso, llegamos al fin de la historia”. A pesar de él, la izquierda en el Ecuador es una realidad, que cuestiona y lucha por acabar con el capitalismo e instaurar una sociedad sin explotados ni explotadores. Es la socialdemocracia, a la que él representa, la que tuvo que mancharse de rojo para tratar de engañar a varios sectores con su discurso rebuscado, pero que recoge los viejos postulados de Bernstein. Es indudable que el confort en que escribe la carta le hace que visualice la izquierda como una fuerza política acomodaticia a las grandes trasnacionales, pero quienes batallamos y hemos dado la vida por la revolución y el socialismo, tenemos claro que para ser izquierdista hay que luchar contra las estructuras económicas, políticas y culturales que generan la explotación y la dominación de un puñado sobre la mayoría de trabajadores.

De igual manera, Boaventura al referirse a la izquierda como la defensora de la “democracia liberal” y el “Estado como mecanismos de trasformación social” desconoce el desarrollo histórico y social de esos conceptos, esconde el carácter de clase y los intereses que defiende el Estado burgués. Niega que la democracia sea un continente que vale en función de determinados contenidos, y sostiene los postulados de la socialdemocracia de que ella, es un cascarón vacío, inerme, independiente, que vale de la misma manera, así cambien las condiciones sociales y económicas.

Una cosa en la que tiene razón es cuando señala que sus perplejidades no terminan ahí, pues, su escrito muestra un desprecio a las decisiones políticas del movimiento indígena y popular, insinúa como una decisión anti izquierda y aliada al banquero Lasso el del voto nulo, sin pelos en la lengua el portugués establece que no hay “razones para la neutralidad”, asumiendo como que la segunda vuelta en Ecuador fuera entre proyecto totalmente contradictorios y que alguno de ellos representara los intereses populares. La Conaie así como el Frente Popular, las organizaciones políticas Pachakutik y Unidad Popular han llamado a votar nulo como muestra de independencia de clase, como una política propia que apunta a defender su base social, desenmascarar los programas antipopulares de los candidatos y rechazar el fraude, que para Sousa no existe. Este académico sume la inexistencia del mismo, deja entrever su identidad institucionalista, desconociendo las denuncias, pese a que el candidato del movimiento indígena Yaku Pérez presentó más de 20 mil actas, perteneciente a igual número de juntas electorales en las que se pudo evidenciar inconsistencias numéricas y falta de firmas de los miembros de las mesas electoral.

Boaventura de Sousa Santos en esta misiva se desenmascara como un tradicional socialdemócrata, que relativiza la lucha de los pueblos indígenas, de los trabajadores, las mujeres, los campesinos, estudiantes y docentes; deja en claro que sus ideas apuntan a tratar de “humanizar el capital” y no de echar abajo el sistema; pretende utilizar el Estado para democratizar el Estado, cuando de lo que se trata es de destruir ese instrumento de dominación.