Por Ramiro Vinueza

Guayaquil es una ciudad cuna de importantes movimientos libertarios, independentistas,  fue escenario del surgimiento político de la clase obrera ecuatoriana, aquel 15 de noviembre de  1922, alli surgieron organizaciones, sindicales, gremiales y organizaciones de izquierda; allí han nacido destacadas  personalidades democráticas, patrióticas y revolucionarias.  Una ellas es Rosita Paredes Jumbo, joven revolucionaria, miembro de la Federación de Estudiantes Secundarios del Ecuador FESE y por poco tiempo, ya en calidad de maestra, miembro de la Unión de Educadores del Ecuador. UNE.

Rosita Paredes fue asesinada la tarde del día 11 de agosto de 1973, víctima de la criminal represión de la dictadura militar encabezada por el general  Guillermo Rodríguez Lara.

Esa tarde participaba en la movilización convocada en todo el país por la Unión Nacional de Educadores; miles de maestros marcharon en defensa de la educación, por la dignidad del magisterio y demandando la restitución de los cargos a los maestros cancelados por la dictadura. La movilización había iniciado en Guayaquil cuando un oficial de la policía descargó su brutalidad contra la frágil figura de Rosita, la bomba que impactó su frente hizo que se desplome herida de muerte. Su cuerpo inerme fue impedido de ingresar por la soldadesca a varios de los hospitales y clínicas a donde era conducida por sus compañeros; cuando por fin lograron burlar la acción de los agentes fue ingresada en la Clínica Guayaquil (propiedad del Dr. Roberto Gilbert, cuñado del ex presidente de la República León Febres Cordero), sin embargo ahí, en una actitud vil, inhumana y mercantilista, típica de la burguesía, se negaron a intervenirla si no se cancelaba los ‘valores’ de la operación. Este tiempo valioso costó la vida de Rosita.

Infamemente impedida y negada la atención médica, a las 2h30 del 11 de agosto, Rosita muere. Tenía 21 años, pocos meses antes, en febrero de 1973, alcanzó el título de Bachiller en Ciencias de la Educación en el Normal Rita Lecumberry, paralelamente a su bachillerato estudió música en el Conservatorio Antonio Neumane donde se graduó como profesora de música el 17 de junio de 1970. El 15 de julio de 1973 adquiere el nombramiento de Profesora Especial de Música y Canto, para prestar servicios en cuatro escuelas, 42 días duró su labor docente.

Video publicado, por semanario En Marcha en agosto del 2012

Proveniente de un hogar pobre, sus estudios los realizó con muchas dificultades materiales, sin embargo con su tenacidad y abnegación se desarrolló como una excelente alumna, le gustaba y se destacaba en sociología, didáctica y legislación escolar. La recuerdan como una joven de carácter dulce, sencillo, tranquilo, pero a la vez altiva y valiente en el reclamo. Públicamente afirmaba que creía en la redención humana, en la justicia social.

En sus años de estudiante hace suyo el espíritu combativo de los jóvenes de la FESE y se vincula al movimiento estudiantil de izquierda. Organizó una huelga en su colegio para cambiar las autoridades, luego de ello con sus compañeras de sexto año se dedicaron a realizar la alfabetización en barrios populares, fue apresada por defender a sus compañeros en una manifestación. Así se desarrolla su conciencia, su espíritu de lucha, sus capacidades de líder popular y de organizadora que la llevan a convertirse en una firme militante revolucionaria, militó en el PCMLE.

Un día después

La indignación y el coraje del pueblo guayaquileño se volcaron a las calles, la movilización de tanques y tropas que sitiaron la ciudad fue desbordada. Más de 30 mil personas rechazaron y gritaron contra el brutal asesinato durante el cortejo fúnebre.

Más de treinta días duraron las movilizaciones populares en Guayaquil condenando el crimen, en las calles ya no solo peleaban los maestros, estaban presentes los obreros, moradores de los barrios populares, estudiantes, amas de casa que veían en la compañera Rosita Paredes a una de sus hijas asesinadas cobardemente.

Rosita se convirtió en bandera del pueblo, en un ejemplo de lucha y coraje de la mujer ecuatoriana, de la maestra que lucha por cambiar la sociedad, que sabe que luchando también  está educando, que enseña a sus educandos que los enemigos del pueblo aún nos gobiernan y que mientras esto ocurra seguirán naciendo nuevas y miles de Rosas Paredes.