Por: Remo Cornejo Luque

Una victoria muy importante obtuvo la lucha social producto del levantamiento indígena y popular que duró 11 días y que incluyó una Huelga General. Pese a la más alta y despiadada represión, sustentada en el Estado de Excepción, se logró la Derogatoria del Decreto 883.

Las intentonas del correísmo para desviar la lucha popular contra el paquetazo económico del FMI y poner como objetivo la caída de Moreno, utilizando el vandalismo, para lograr la muerte cruzada y librar a su jefe de los diversos juicios penales, no prosperaron. Tampoco prosperaron la desinformación, las voces retrógradas y racistas, que buscaron denostar la resistencia popular.

Quienes argumentaban que con lucha no se consigue nada, se estrellaron con la piedra en los dientes. Nunca en la historia de la humanidad, desde el esclavismo, ninguna reivindicación o derecho se ha conseguido mostrando las mejillas para ser abofeteados. Siempre, la resistencia y unidad popular ha sido el camino para alcanzar victorias.

Es indudable que la imagen del Gobierno quedó más deteriorada. Habrá que ver el cumplimiento del acuerdo, su respuesta ante la demanda del FUT y FP en torno a la reforma laboral, la oxigenación de su gabinete, como se imparte justicia contra delincuentes, contrabandistas y asesinos de nuestro pueblo. En igual o peor situación de desprestigio se encuentra la Asamblea Nacional cuyo silencio causó repulsión por doquier.

A la puja y cabildeo para pretender salir de la crisis política, el escenario social se va delimitando. Mientras la mayoría de la población se resiste a seguir soportando las consecuencias de las malas políticas gubernamentales, presentando propuestas alternativas a la crisis fiscal para mejorar su calidad de vida, existe un sector minoritario que lanza vítores a las élites en el poder.