Por Jaime Chuchuca Serrano

Los presidentes de las repúblicas generalmente no cumplen varias propuestas de sus campañas electorales. Lenin Moreno nunca cumplió con el millón de empleos, ni con las 400 mil casas ofrecidas. Es verdad que el gobierno de Lasso empezó poniendo a Ecuador dentro del porcentaje latinoamericano de vacunación, lo que, comparado con la ineficiencia del gobierno de Moreno, marcó una diferencia representativa. Sin embargo, el incremento de los salarios no se cumplió en la misma magnitud.

El Ecuador se mantuvo con un salario básico de 400 dólares en los años 2020 y 2021, es decir que con el incremento de 25 dólares que Lasso decretó para el año 2022, apenas ha habido un incremento de 12,50 por año. Ciertamente, el electorado de Lasso votó porque iba a subir el sueldo a 500 dólares. Sin embargo, en medio del discurso rodea el asunto, y se inventa que el alza sería de 25 dólares en cada año, durante 4 años. Aun así, frente al gobierno de Moreno (2017-2021) es el alza más grande que se ha tenido. En retrospectiva salarial, el gobierno de Moreno sigue siendo el peor de la historia.

Como candidato, Lasso ofreció que la producción petrolera llegaría a 1 millón de barriles, empero la realidad es completamente distinta. La producción de petróleo se encontraba en 493 848 barriles diarios, pero por el desastre del sector San Rafael, la extracción ha ido disminuyendo paulatinamente. Al día de hoy se ha reducido la extracción en un 45%, es decir que ahora apenas se producen 242 406 barriles diarios. La erosión de la cascada San Rafael y los ríos afluentes sobre los oleoductos se reportó hace varios años, hace 2 años se anunció la emergencia y recién ahora se crea un plan para supuestamente en 17 días solucionar la catástrofe. La ineficiencia reina. Para fines de año la producción de petróleo se reducirá al 12%.

Finalmente, la Ley Orgánica para el Desarrollo Económico y Sostenibilidad Fiscal que pasó por el Ministerio de la Ley, debido a la abstención de CREO y UNES, realizó modificaciones en la Ley de hidrocarburos. Estas modificaciones tienen el propósito de privatizar todas las etapas del proceso petrolero a través de contratos de participación, permitiendo al Estado subcontratar la refinación, la importación y comercialización. De este modo, aunque se cumpla el ofrecimiento de campaña de extraer 1 millón de barriles de petróleo diarios, buena parte de las ganancias irían a manos privadas.

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