206 Mil Puños vs. Tres Plumas Vendidas:La Lista 2 no cabe en sus informes

Periódico Opción
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En los pasillos alfombrados del Consejo Nacional Electoral, donde el eco de la voluntad soberana debería resonar con la pureza del cristal, hoy solo se escucha el crujir de las rodillas que se doblan. Hay un silencio cómplice, un aire espeso de incienso quemado en honor al autoritarismo. Allí, el triunvirato del servilismo , Diana Atamaint, José Merino y Cristina Kronfle,  ha dejado de actuar como árbitro para convertirse en el pelotón de ejecución de una democracia a medida, una prenda estrecha que solo le calza al cuerpo del monarca de Carondelet.

Qué espectáculo más dantesco resulta ver a estos tres alfiles del régimen, enemigos declarados de los pueblos, transformados en amanuenses de la tiranía. Con un despropósito que insulta la inteligencia del país, han convocado a los suplentes para que, con manos temblorosas pero serviles, ejecuten el trabajo sucio de Daniel Noboa. Hoy, con esos tres votos alquilados al capricho del Palacio, han iniciado el proceso ilegal para pretender eliminar del registro electoral a la Unidad Popular (Lista 2).

No es un informe técnico lo que sostienen; es un puñal oxidado y mohoso destinado a degollar la representación política de quienes somos parte del pueblo. Pretenden borrar de un plumazo la historia de una organización que no nació en un bufete de abogados, sino en el fragor de la huelga, en el surco de la siembra y en el aula que resiste. Ignoran, en su soberbia de escritorio, que no están golpeando a una sigla vacía: están desafiando a una fuerza viva de 206 mil afiliados que palpitan en cada rincón del Ecuador y en nuestra migración heroica.

Este derecho a existir no es una concesión graciosa de Atamaint ni un regalo del gobierno. Es un derecho conquistado y sellado por el pueblo ecuatoriano que, con su firma y su confianza, validó la legalidad de la Lista 2. El plan de Noboa es burdo: instaurar un desierto electoral, una carrera de espejos donde él corra solo, persiguiendo a la Unidad Popular, su más firme y coherente contradictor en el campo popular.

Pero se equivocan de enemigo y de siglo. Herederos del coraje inquebrantable de Jaime Hurtado González, les advertimos con la firmeza de la razón: no tendrán paz quienes pretenden arrebatarle los sueños a los trabajadores y a los pueblos del Ecuador. Si creen que entre cuatro paredes y con informes amañados podrán proscribir la esperanza, se encontrarán con un muro de dignidad inexpugnable.

La batalla está planteada en todos los frentes. Defenderemos nuestra bandera en las instancias judiciales, desnudando cada mentira técnica, pero sobre todo, la defenderemos donde nace la verdadera soberanía. Este primero de abril nos vemos en las plazas y calles. Allí, bajo el sol de la justicia, les recordaremos que la legalidad de los pueblos no se borra con decretos de rodillas.

¡La Unidad Popular es el puño del pueblo y no se detiene! ¡Por un Ecuador rico para quienes lo trabajan! ¡Venceremos!

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