Por Remo Cornejo Luque
Diez días de silencio y viaje personal presidencial tuvieron que pasar para que Noboa se despabile de la derrota electoral y abra la boca, aunque luego siga programando viajes vacacionales.
La victoria del NO, en 23 de las 24 provincias, en 202 de los 222 cantones del país, con una diferencia de 2,4 millones de votos, se convirtió en un «plebiscito» contra el autoritarismo, la incapacidad de gestión, las mentiras burdas y la política neoliberal de Noboa. Los protagonistas de esta victoria son los trabajadores, pueblos y nacionalidades indígenas, las organizaciones sociales y gremiales, la tendencia democrática y de izquierda, que, desde ya, levantan las voces y puños para que se respeten los resultados de la consulta y para demandar del gobierno seguridad y empleo, así como más presupuesto para la educación, salud y seguridad social antes que para pagar los intereses de la impagable deuda externa. Es decir, los niveles de organización y resistencia popular están activados y pugnan por conseguir mejores condiciones de vida frente a los apetitos voraces fondomonetaristas.
Empero, Noboa en entrevista dijo «nosotros hicimos nuestro trabajo de consultar al pueblo y la gente dio su respuesta, ahora nosotros seguiremos trabajando para hacer las reformas y los cambios que se deben hacer de todas formas (…)». Es decir, se gastaron 60 millones de dólares en una consulta para sacar a flote su capricho de niño rico y querer mandar al carajo la voluntad popular. ¡El autoritarismo no pasará, el Ecuador no es su hacienda bananera y la lucha popular lo detendrá!
Luego, durante la ceremonia de posesión del nuevo alto militar, el 26 de noviembre, dijo «Cualquiera que ose atacar o menospreciar a las Fuerzas Armadas tendrá que enfrentarse conmigo primero». ¿Por qué mete las manos al fuego por las FFAA cuando el pueblo tiene fresquito el dolor por el asesinato de los cuatro niños de las Malvinas y de Efraín, Rosa y José durante el paro nacional indígena? ¿Cuál es el objetivo de su mensaje?
Es obvio que el presidente de cartón sabe que ya no cuenta con el respaldo popular, y como diría la periodista Elena Rodríguez «Noboa leyó la derrota en las urnas con la lucidez del acorralado. De otro modo, no se aferraría tan descaradamente a una defensa ciega de las Fuerzas Armadas (…) ¿Apoyo a la impunidad? ¿A cambio de qué? En un país donde se acumulan violaciones a derechos humanos y presuntas ejecuciones extrajudiciales, Noboa no respalda instituciones: negocia su supervivencia».
Sintetizando: es indudable que Noboa ensoberbecido no quiere asimilar verdaderamente los resultados de la consulta ni el mensaje del pueblo, persistirá en su proyecto político y económico neoliberal al servicio del FMI y amparado con más fuerza en las represivas FFAA, pretendiendo seguir haciendo lo que le venga en gana vía decretos presidenciales y proyectos económicos urgentes empujados por una mayoría inescrupulosa y de alquiler legislativa; pero, hay un pueblo organizado y desencantado que hará respetar su voluntad y derechos. La consigna y la acción de <Fuera Noboa, Fuera>, está latente. ¡El año 2026 pinta de alto nivel de lucha y resistencia popular!
