Por Édison Álvarez
La disputa Inter imperialista de territorios tiene varias vertientes, desde el punto de vista militar, económico y político. En 1975 Estados Unidos para mantener su poder y control de América Latina instauró el Plan Cóndor, trabajando de manera directa con la CIA impusieron una serie de dictaduras militares afines a sus intereses y con un solo objetivo terminar el avance de las organizaciones y partidos políticos de izquierda que tomaban fuerza y disputaban el gobierno en distintos países, era momento de terminar con la amenaza nacionalista.
La aplicación del Plan Cóndor, cobró la vida de miles de militantes de izquierda y nacionalistas en la región, esto se encuentra en los Archivos del Terror, donde se detalla el destino de miles de latinoamericanos secretamente secuestrados, torturados y asesinados por los servicios de seguridad de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. Los documentos probaron la existencia del acuerdo entre estos países para intercambio de informaciones y prisioneros, y que el Operativo Cóndor asesinó a unos 50 000 opositores políticos en Latinoamérica (30 000 de ellos desaparecidos) y apresó a alrededor de 400 000. Un cable de ANSA, publicado en tapa del matutino ABC Color, de Asunción, dio cuenta el 2 de diciembre de 2012 que no fue una «casualidad» el descubrimiento de los «Archivos del Terror», sino consecuencia tardía por las difíciles condiciones políticas de Paraguay, de las operaciones de contrainteligencia, esto como antecedente en la región de la forma de actuar de los Estados Unidos.
Hoy vivimos un nuevo escenario donde las condiciones de desarrollo democrático han tomado fuerza así como el desarrollo de los mercados y las relaciones políticas en el mundo, el desarrollo de países imperialistas como China, Rusia, Alemania y Francia, determinan un mundo en conflicto permanente, pueblos que levantan su voz contra el poderío de los distintos imperios y que luchan por libertad y vida digna, se convierte en una constante que atemoriza y en momentos pone en jaque a estas potencias.
Los levantamientos en Francia, Inglaterra; en Rusia por ejemplo el hecho de que toman fuerza las imágenes y la teoría de Marx, Lenin y Stalin, preocupa y atemoriza a los ideólogos del “fin de la historia” y a las oligarquías de los distintos países, el capitalismo como sistema llega a su etapa final, el imperialismo y eso en gran medida hace que la disputa y contradicciones propias del sistema capitalista imperialista se agudizan y teman por el fin de su mundo de explotación.
En América Latina, durante una década accionó un gobierno de índole reformista y progresista que abrió el mercado a países como China, Irán, Rusia y esto se fue convirtiendo en un dolor de cabeza para la administración de Estados Unidos. El temor de perder mercados y zonas estratégicas en la geopolítica los puso descontentos, el fracaso de estos gobiernos trajo un cambio en algunos países de la región y pasaron del progresismo a la derecha, la asunción en la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos, traía como consecuencia la aplicación de una política guerrerista y de terror, iniciando por la expulsión de los migrantes y poniendo al centro la doctrina Monroe de “América para los americanos”, que se dio inicialmente en 1823 y que buscaba la no injerencia de Europa en América. Esa doctrina se fue perfeccionando y pretendía convertir a América Latina en patio trasero de Estados Unidos y ser ellos los gendarmes que resuelvan cualquier problema, con esta lógica Trump, busca hoy dominar y someter a Latinoamérica y a otros países del mundo.
Que es lo que hacen: generan un enemigo, el narcotráfico, plantean una narrativa en la que ellos se ponen como los salvadores del mundo, y quien no esté con ellos es narcotraficante, es miembro de un cartel, se inventan nombres, construyen historias y las difunden por los medios de comunicación y redes sociales, justifican este cuento con otro que es que ellos son los defensores de la democracia, se valen de eso y actúan de manera criminal y salvaje, sin importarles la población civil, es decir, primero trabajan en la mente de la gente y luego actúan, para que sus actos de terror, secuestro y devastación sean aplaudidos por un sector de la población. Estas prácticas del imperialismo tienen que ser frenadas a tiempo por los pueblos organizados.
El llamado a la unidad de los pueblos del mundo y de Latinoamérica contra la arremetida del imperialismo Yanqui, es urgente, entender que lo que pretende Trump no es salvar a nadie es apoderarse de los recursos naturales como el petróleo y las riquezas minerales de la zona, igual que el agua ya que en América Latina se encuentra el 31% de reserva mundial de agua dulce.
Es hora de levantar la voz y la acción porque no queremos y no nos da la gana de ser una colonia norteamericana.
