Recetario Frustrado

Periódico Opción
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Por Ab. Juan Pablo Sansur Ode

Quienes se ufanaban, se vanagloriaban y se rasgaban las vestiduras porque nos iban a convertir en Venezuela se quedaron cortos, pues el neoliberalismo criollo nos convirtió en un país peor que Haití.

El Ecuador tiene una tasa de 51,10 homicidios por cada 100.000 habitantes superando a ese país que tiene una tasa de 49,7 por cada 100.000 habitantes, la política reactiva, insuflada y atestada de argucias no ha dado resultados en cuanto a la seguridad, porque el estado de excepción es una medida de contención, no una  política de seguridad, sirve para bajar picos, pero no transforma las causas, ya que lo que se produce tanto con los decretos de excepción como con los toques de queda son la fragmentación de las estructuras criminales, las grandes organizaciones que antes concentraban poder y control han comenzado a dividirse en células más pequeñas, con menor jerarquía y mayor autonomía, lejos de reducir la violencia esta atomización ha producido enfrentamientos constantes, disputas internas y conflictos localizados que elevan el riesgo para la población

Estas medidas frustradas apuntalan y consolidan sobre todo el desplazamiento geográfico ya que la violencia ya no se concentra exclusivamente en los grandes puertos o ciudades más pobladas, el crimen se mueve hacia cantones intermedios y localidades que antes figuraban fuera del mapa del conflicto. allí donde la presencia estatal es más débil y la capacidad de reacción limitada, una de las razones del fracaso de los toques de queda es que se anunciaron con mucha antelación, los mismos no son útiles ya que responden a una presión social, es el termómetro que por el momento define la política de seguridad, pero no alcanza para recuperar la gobernabilidad, ni lograr mayor eficacia en los territorios intervenidos.

La realidad frente a la expectativa es otra de las consecuencias del fracaso en cuanto a los toques de queda, lo que espera la ciudadanía es una reducción visible del crimen y otra cosa muy distinta es lo que realmente ocurre con las detenciones masivas que no tienen ningún tipo de eficacia.

Los resultados de los toques de queda y los estados de excepción son casi nulos. Narcos capturados, cero; sicarios detenidos, cero, GDO desarticulados, cero, lo que debería hacer el gobierno es desmantelar las estructuras financieras de los GDO; además, los toques de queda han propiciado robos en falsos operativos de miembros de la fuerza pública.

En el Ecuador, los estados de excepción en 27 meses de gobierno Noboa suman 20, la detención de supuestos delincuentes o terroristas se cuentan por miles, esto produjo y generó el disparo en cuanto al hacinamiento carcelario, la pregunta que debemos circunscribirnos es la siguiente: ¿Para quién es el toque de queda realmente? ¿para protegernos o para alimentar la ilusión de seguridad, mientras los extorsionadores siguen empobreciendo barrios, destruyendo comunidades y forzando al destierro interno a quienes luchan por sobrevivir en su propio país?, no podemos dejar de nombrar la falsa narrativa y relato del gobierno nacional, ya que 8 relatorías de la ONU enviaron una comunicación oficial a Carondelet en la que concluyen que en nuestro país no existe un conflicto armado y critica los argumentos del gobierno sobre el terrorismo, en un giro de la visión de la seguridad estatal y los ajustes para permitir que el ejecutivo y las fuerzas armadas tengan más armas legales y menos restricciones y controles, la inseguridad en la cual estamos subsumidos e imbuidos como nación ha producido un desmedro, un detrimento para que no ingrese a nuestro país el turista foráneo, alertan desde distintos países no visitar nuestro país por la inseguridad galopante. En la actualidad los viajeros suelen investigar previamente el país que desean visitar y cuando se enfrentan a contenidos audiovisuales violentos tienden a interpretarlos no como hechos aislados, sino como situaciones recurrentes, lo que finalmente influye en su decisión de no realizar dicho viaje, del dicho al hecho hay mucho trecho, una cosa es lo que se dice y otra es lo que se hace porque el tan mentado, cacareado y pregonado Plan Fénix solamente existió en la mente calenturienta y fantasmagórica como aterradora de un sujeto que creyó que dirige los destinos del país, cuando realmente lo que está pasando es que nos está conduciendo al fango, al despeñadero, al marasmo.

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