Por Miguel Ángel Fernández / Rep Domicana*

El capital ya capturó la salud pública y se apropió de los sistemas de seguridad social en gran parte de nuestra región. Desde el 2006 el capital mundial empezó a construir una legislación global para darle cobertura a la privatización de los sistemas públicos de educación.

Así los organismos “multilaterales” (ONU, FMI, BM, BID, OIT) de los que nuestros países son miembros, pero que legislan y operan a favor de los “mayores accionistas” (las potencias imperialistas), sirven de mediadores-facilitadores de la privatización de la educación, la precarización del trabajo y todas sus consecuencias.

La ONU y sus agencias (UNESCO, UNICEF), impulsan descaradamente la privatización de la educación pública.

La Internacional de la Educación para América Latina –IEAL-, en su documento “LA AGENDA 2030: UN MARCO GLOBAL PARA LA PRIVATIZACIÓN Y EL COMERCIO EDUCATIVO”, al respecto, sostiene: “En el 2006 la UNESCO publica el documento “Alianzas con el sector privado: haciendo la diferencia” en el que recomendaba a los países en desarrollo promover un acompañamiento entre gobiernos y sector empresarial privado para conseguir avances en la educación.

“En el año 2013, en el marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, la UNICEF y UNESCO elaboraron de forma conjunta el documento “La inversión más inteligente: Marco para la participación del mundo empresarial en la educación”. Este es un documento elaborado por UNESCO, UNICEF y el Pacto Global de las Naciones Unidas, que orienta a la articulación del sector privado para convertirse en actores claves en la política educativa.

“El Plan de Acción de la Agenda 2030 (2015) lanzado en el marco de la Declaración de Incheon con la presencia de sindicatos afiliados a Internacional de la Educación llama a que se garanticen más recursos, incluyendo de fondos de cooperación y de “fuentes emergentes” para financiar la educación. La Declaración establece que el sector privado juegue un rol para otorgar un carácter pertinente a los contenidos educativos.

“Con el establecimiento de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible –ODS-, las agencias de las Naciones Unidas han reiterado el llamado para que el sector privado sea un actor central en lograr el cumplimiento de los ODS, partiendo de que las soluciones a los desafíos de desarrollo global no pueden venir exclusivamente de los gobiernos. La Adenda de Acción de Addis Adeba de la Tercera Conferencia Internacional de la Financiación del Desarrollo (2015) brinda a su vez el marco de implementación y de financiación para la  Agenda 2030 y llama a los gobiernos, sector empresarial y sociedad civil a buscar acuerdos para financiar el desarrollo (ONU, 2015).

“Los Objetivos de Desarrollo Sostenible parten de que los Estados no son autosuficientes para cumplir con la agenda 2030. Por ello designan al sector privado como un actor clave en el proceso de cumplimiento de estas metas y por tanto en la política pública.  Cumplir con las metas educativas que suponen los ODS, implica entonces naturalizar e incluso promover la participación del sector privado.

“El Objetivo de Desarrollo Sostenible 4, enfocado en Educación, que establece metas claras en cuanto a finalizar los estudios (meta 4.1), (meta 4.1), cuido y educación en la primera infancia (meta 4.2), educación para el empleo (meta 4.4), acceso en igualdad de condiciones (meta 4.5) alfabetización (meta 4.6) y la formación de docentes, entre otros.

“Otras iniciativas de las Naciones Unidas como la Alianza Global por la Alfabetización lanzada en septiembre del 2016 también señalan que sin el sector privado no se podrá avanzar hacia la meta 4.6 que fija “para 2030, garantizar que todos los jóvenes y al menos una proporción sustancial de los adultos, tanto hombres como mujeres, tengan competencias de lectura, escritura y aritmética”.

“La burocracia internacional continuará avanzando en la dirección de las alianzas público privadas para el cumplimiento de las metas de los ODS. En materia educativa, las agencias de la ONU también continuarán apoyando la participación privada en las diferentes facetas de la política educativa. Esa participación del sector privado en la financiación, en el apoyo para la innovación, en la generación de estrategias de gestión, en la recolección de datos, en la propuesta de contenidos, etc., es el nuevo mandato global dado por la Agenda 2030. (…)”.

 (http://www.observatorioeducacion.org/content/la-agenda-2030%3A-un-marco-global-para-la-privatizaci%C3%B3n-y-el-comercio-educativo).-

Recién (del 10 al 22 de junio 2019) sesionó la 108 Conferencia Internacional de la OIT en ocasión de sus 100 años de fundada (1919-2019), es más antigua que la ONU. Bajo el lema: “Construir un Futuro con Trabajo Decente”, pero entre sus producciones y conclusiones hay que no pueden ser más INDECENTES:

1) Ya no hay mercado de trabajo, sino “mundo laboral”. (Para que no sea mercancía la mano de obra).

2) Se desmonta el concepto de educación para la vida por el de educación por “competencias y habilidades para la vida”, que significa formar mano de obra servil, desechable y desciudadanizada.

La Recolonización en educación.

Así como el imperio recoloniza regiones enteras a través de  las deudas, las dependencias financieras, políticas, militar…., también recoloniza ideológica y culturalmente. Es posible que la recolonización ideológica y cultural, sea peor que las otras dimensiones del sometimiento.

Esa recolonización ideológico-cultural, hace más difícil el proceso revolucionario, pues masas de gente ve como “natural” el estado de cosas; y en ausencia de sensibilidad y valores humanos construidos por la humanidad en más de 150 mil años, organizar y movilizar los pueblos por la emancipación es una tarea inmensa.

Hace 171 años Marx y Engels al producir el Manifiesto Comunista anunciaban al mundo el comunismo así: “Un fantasma recorre el mundo…”; hoy podemos parafrasear con la antítesis: una humareda religiosa cubre el mundo…, para domesticarlo en la mansedumbre y la resignación.

La privatización de la educación es precedida, acompañada y seguida por la industria de las religiones, la preeminencia de lo más conservador y reaccionario de cada una; aliados con el capital los religiosos participan en educación formal e informal; participan de la apropiación de lo público y el despojo de todo tipo de recursos estatales; impiden la transparencia, la democracia y la participación. Intolerantes, machistas, racistas, misóginos y antiinmigrantes. Todo contra las mujeres, los trabajadores y todos los pobres. 

Estandarización y comercialización de la educación, la vida humana y toda la naturaleza. Desde la colonización (siglo XV) la mayor parte de nuestros países tiene un papel de primario en la división internacional del trabajo. Exportador de materias primas y de mano de obra barata; consumidor de bienes y servicios elaborados, incluyendo la tecnología y la ciencia.

En la lógica hegemónica global, la educación es un bien común comercializable, dice la Internacional de la Educación (IE. Tendencia en Educación 2018). Nuestros países están sometidos a esa dinámica con la colaboración entusiasta de las autoridades.

En “moda” la educación por competencia, centrada en la evaluación; asimila los procesos escolares a procesos industriales, a procesos manufactureros; desnaturalizando la escuela, creando mucha tensión y sufrimientos en la comunidad educativa, especialmente a los trabajadores docentes a los que se quiere responsabilizar de los resultados.

Se desnacionaliza la educación, se imponen reformas educativas, se importan los currículos

compran paquetes educativos; la escuela se vuelve una dictadura y los resultados son cada vez peores.

*Miguel Ángel Fernández, es miembro Corriente Magisterial JUAN PABLO DUARTE, de República Dominicana. Este es un extracto de  su ponencia en el Seminario Internacional Problema de la Revolución en América Latina, realizado en Quito, del 24 al 26 de julio 2019.