Por Ramiro Vinueza.

Por estos días, las grandes empresas de comunicación, norteamericanas, regionales y del país, han articulado un guion comunicacional cuyo tema central es Venezuela, la crisis interna de ese país y la supuesta “ayuda humanitaria” que requeriría el pueblo venezolano.

En ese fabricado coctel publicitario aparecen como los adalides de la democracia continental: Trump y el grupo llamado de Lima, el abyecto Luis Almagro, una parte de la oposición encabezada por el autoproclamado presidente Juan Guaidó. El paquete incluye una profusa difusión y repetición de imágenes de niños y gente pobre, que impactan (muchas de ellas manipuladas), reiteran en opiniones de determinadas personalidades opuestas al régimen, hacen reportajes y otros productos y han logrado que gobiernos de la región se pronuncien por la apertura de un “canal humanitario”.

Dentro de este plan, empresarios del espectáculo, el magnate británico, Richard Branson y su socio colombiano Bruno Ocampo; artistas de renombre internacional bien pagados, realizaron un megafestival buscando presionar por la apertura de la frontera venezolana. Acto seguido, un día después, el 23 de febrero, el intento de forzar el ingreso de vehículos cargados con “ayuda” por varios puntos de la geografía venezolana, fracasó. Varios disturbios se dieron y la prensa ha informado de fallecidos y de decenas de heridos. El gobierno de Iván Duque tuvo que ordenar el regreso de los camiones y Venezuela rompió relaciones diplomáticas con Colombia.

El bombardeo mediático, busca establecer que en Venezuela hay una “crisis humanitaria” y que se requiere abrir un “canal humanitario” para la entrega de “ayuda humanitaria”. Esta enorme campaña seguramente ha incidido sobre mucha gente. Sin embargo, es necesario advertir que detrás de esa ofensiva con lo “humanitario” hay mucha manipulación y se esconde una escalada de intervención política, económica y eventualmente militar por parte de EEUU en Venezuela, que podría tener las consecuencias destructivas de Siria y Libia.

Diversos sectores, personalidades, organizaciones sociales y políticas han denunciado que tras esa farsa mediática, existe el interés del EEUU hacerse y manejar le petróleo venezolano y las inmensas riquezas minerales que posee.

El ex secretario general dela OEA, José Miguel Insulza, calificó como un “operativo político el show que ha pretendido montar la oposición venezolana, en conjunto con el Gobierno de Estados Unidos”, con la supuesta entrega de “ayuda humanitaria” al país.

En  su cuenta Twitter, @Insulza, minimizó la cantidad de alimentos que compondrían la pretendida “ayuda” pues sólo alcanza para atender 5 mil personas y las medicinas sólo  para 10 mil personas. Esta supuesta “ayuda humanitaria” vendida como “salvación, no alcanzaría para atender ninguna de las parroquias caraqueñas y puso el ejemplo de la parroquia Sucre de la capital donde hay 345 mil 944 habitantes.

Lenin Hurtado, abogado ecuatoriano y dirigente de Unidad Popular, dijo: Me mantengo en que el pueblo venezolano es víctima de una disputa geopolítica. Los mismos países que envían “ayuda humanitaria”, son los mismos países que con las sanciones económicas al gobierno impiden que adquieran alimentos y medicinas en el mercado internacional.

Efectivamente EEUU ha confiscado 18 mil millones de dólares de cuentas y depósitos del estado venezolano. EEUU, se ha retenido alrededor de 7 mil millones de dólares de la venta de combustibles e Inglaterra no quiere devolver las reservas de oro de Venezuela… Retener esos dineros a un país con graves dificultades para alimentar a su pueblo, teniendo en cuenta que el 90% de los que se consume se importa, es un crimen.

Por su parte, El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) también se desmarcó de ésta acción porque no la considera como humanitaria. “se ha manipulado mucho la palabra humanitaria”, señaló Christoph Harnisch, jefe de la delegación de esa organización en Colombia, en entrevista a la revista Semana. “Si algo ha ganado el CICR en décadas de trabajo a nivel mundial, es estatus de organización neutral” y añadió “…las donaciones que están varadas ahora en la frontera entre Colombia y Venezuela, no deberían ser llamadas “ayudas humanitarias”, dado que no están supeditadas por los principios de imparcialidad y neutralidad”

“Para nadie es un secreto que los contairnes que están guardados en Cúcuta, fueron enviados por gobiernos que claramente tomaron partido por uno de los bandos que se disputan el poder real en Venezuela. Estados Unidos quiere ver caer a Maduro y ese es más un tema político que humanitario”, señaló.

Es tan burda la provocación imperialista que Marco Rubio, senador ultraderechista estadounidense, afirmó que habría actos de violencia en la frontera, de los cuales culpó por adelantado al gobierno de Maduro. El canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, denunció el viernes 22 de febrero, en la Organización de Naciones Unidas (ONU) que el llamado Grupo de Lima prepara una declaración en la que se condena los supuestos hechos de sangre en la frontera con Colombia, cuando estos ni siquiera se han producido. Esta gente juega por adelantado, dijo. “¿Saben ustedes que la declaración que está circulando, el borrador de declaración, ya adelanta y condena al gobierno venezolano por los eventos violentos que ocurrieron el sábado? ¡Pero la reunión es el lunes! Nos recuerda al golpe de estado de 2002”, dijo el canciller durante una rueda de prensa.

Ningún país debe estar supeditado a la tutela de una potencia imperialista, cada uno debe auto determinarse, los pueblos deben buscar y encontrar las alternativas más viables para alcanzar su libertad y bienestar. Maduro es responsable de la crisis que vive el pueblo venezolano y nadie más que el pueblo debe encontrar una alternativa distinta.