Por: Henry Izurieta

El BIESS ha acumulado una serie de problemas de carácter administrativo que lo han vuelto ineficiente, que de no solucionarse serán otra causa para concretar lo que muchos quisieran: que se cierre.

Administración deficiente

Los balances no representan la razonabilidad de las cifras registradas por problemas en la contabilidad desde la creación del banco.  Todo porque la contabilidad no se registra en línea, un banco de ese tamaño, no tuvo desde su inicio un plan de cuentas acorde a su actividad, es el origen de los desfases contables que aún persisten.  Los altos funcionarios lo conocen, trataron de solucionarlo, en algún momento compraron sistemas contables que, pasados varios años, no se utilizan, manteniendo la negativo situación, pese a que costaron millones de dólares, una justificación que aparece insalvable que debió ser el impedimento para comprarlo, ahora es la razón para no utilizarlo.   Esta es la expresión más evidente de los malos resultados de tener trece gerentes en nueve años de vida, de transformar una buena idea en un futuro complicado para el banco y para el país.

En estos días, mayo 2020, renunció el gerente más reciente con el argumento de no recibir el apoyo político necesario para enfrentar los problemas del banco, entre ellos el de la contabilidad, la injerencia de los directores en la toma de decisiones administrativas, la influencia del ejecutivo en la toma de decisiones de un banco que no es público.

El directorio está conformado por dos delegados que tienen directa relación con el presidente de la República y uno de ellos tiene voto dirimente, lo cual es inaceptable, teniendo en cuenta que el gobierno es el principal deudor del banco y a la vez es quien define cómo se debe cobrar las deudas, entre muchos otros aspectos.

La conformación del directorio del banco es un problema de repercusiones en la administración pues los directores no solo definen la política del banco, sino que son parte de la administración, tomando decisiones que muchas ocasiones pasan por sobre la gerencia.  Increiblemente, buena parte de las decisiones no las conoce ni aprueba y menos ejecuta la gerencia.

Parte de las críticas tienen relación con la cantidad de personas que trabajan allí, en varios casos razonables,  De hecho una expresión de lo complejo de manejar este banco fue la injerencia de los directores en la decisión de la gerencia de despedir a varios “pipones”. La eficiencia del personal es un problema. Por ejemplo, el área de informática tiene personal para desarrollo de sistemas que no están en condiciones de desarrollarlos, es como si una empresa de taxis contratara un equipo de choferes que, llegado el momento, no pueden conducir un auto. Así de grave. La injerencia política de alto nivel es evidente cuando se conoce que es un banco con 575 funcionarios con 55 funcionarios de nivel jerarquico superior, lo que significa que tienen elevados salarios, que consumen el 25% del presupuesto destinado para personal.

La ineficiencia del personal, encabezada por las decisiones administrativas incorrectas se demuestran en hechos como que la documentación que respalda cientos de miles de créditos hipotecarios, increiblemente, está embodegada en una piscina, sí, en una piscina, sin un sistema de control de documentación, con carpetas incompletas, en proceso de deterioro por la humedad.   Muchos préstamos fueron desembolsados sin garantías, mientras otros fueron aprobados por montos por encima del máximo.  En un ambiente en donde las decisiones operativas de aprobar o no un crédito se toman automáticamente por un algoritmo, previamente revisado y puesto en funcionamiento, es evidente que alguna mano experta manipuló las bases de datos.

Auditorías sin resultados

Auditoría interna no firma los balances, seguramente porque sus hallazgos, hace años, no fueron corregidos, pero tampoco contribuye con el revisión de las actividades subsiguientes, como era de esperarse.  El auditor interno fue reeemplazado, pero el daño está hecho, no fue un aporte para encontrar problemas, menos para corregirlos.

Lo anterior se complica aún más con la participación de la auditora externa.  KPMG ha sido la empresa contratada desde que se realiza auditorías externas en el BIESS y a lo largo de su trabajo no ha reportado ningún hallazgo de importancia, peor prevenido los problemas que luego han aparecido. Si un problema que se inició, por ejemplo, en el año 5 y la auditoría no lo encuentra sino hasta el año 9, significa que su trabajo entre el año 5 y 8 fue inadecuado, por decir lo menos.  En esas circunstancias, la auditora podría decidir mejor no reportar ningún hallazgo y así dar paso a que esa irregularidad se perennice.  Por ello la contratación de otra empresa auditora, que garantice su distancia en todo sentido respecto de la institución auditada es urgente.

Superintendencia de Bancos y otras auditorías han expuesto 963 observaciones desde hace varios años, de las cuales apenas 229 se han subsanado.

Definitivamente, ha existido algo parecido a un complot para devastar al banco.

I Parte . http://periodicoopcion.com/biess-el-banco-al-que-hay-que-salvar/