Chips cerebrales

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Por Jaime Chuchuca Serrano

En 2011, se estrenó la serie Black Mirror, varios de sus capítulos son de análisis recurrente y anticiparon al asistente virtual Alexa. El capítulo 3 nos dejó, en aquellos tiempos, atónitos con los implantes cerebrales. El capítulo está traducido al español con el título Toda tu Historia. Y es que, efectivamente, estos chips cerebrales podrían permitir la grabación de audio y video de todo lo que suceda en la vida de una persona, para ser almacenado y compartido, como si de un celular cerebral se tratara.

Desde hace algunos años, 2017, las pruebas en cerdos y en chimpancés, han hecho posible los implantes electrónicos en los cerebros humanos. Estos chips tienen varias restricciones, pero al menos dos empresas tienen entre manos su fabricación en serie: Neuralink, del magnate Elon Musk, y Synchron. De hecho, Synchron ya realiza ensayos clínicos en seres humanos. Synchron sacó el permiso de la Administración de Medicamentos y Alimentos de EEUU (FDA), mucho antes que Musk. Las funciones que tienen estos chips son innumerables. Últimamente se prueba la movilidad de extremidades, la visión computarizada y la conexión con dispositivos electrónicos. La vinculación de la inteligencia cerebral con la artificial, abre la posibilidad de interconexión y almacenamiento de datos conjuntos; así como el cerebro logra el control de los dispositivos, el dispositivo puede enviar información al cerebro y eventualmente controlarlo.

Elon Musk ha viralizado su prototipo, se presenta ante el público con un chimpancé, que tiene un chip cerebral, quien maneja un videojuego. Las comunidades científicas y varios comités académicos han criticado estos experimentos por violación de leyes y la ética. No obstante, la industria se impone sobre cualquier norma. El chip se conecta al cerebro y recibe sus señales eléctricas, las que van a un receptor interno o externo. La conexión de estos chips a WIFI e internet hará que los mundos virtuales se desarrollen exponencialmente. Si a esto se suman los adelantos de la clonación, hay campos impensables para el desarrollo científico, pero también para la anulación humana, si no total, en varios de sus aspectos. Los ya clásicos films Planeta de los Simios, Star Wars, Jiban, Robocop, Terminator, Yo, Robot, Chappie, y otras decenas, las más recientes I am mother, Finch, son tan ficticios como performativos.

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