Por Gustavo Báez Tobar*

“Con  la mano en el corazón” es un decir popular que se emplea cuando se quiere aseverar que lo dicho merece toda credibilidad, porque se lo ha expresado con toda franqueza y sinceridad. Con la elocuente frase: “Con la mano en el corazón” los maestros  instábamos a  nuestros alumnos a entonar las sagradas notas del Himno Nacional, y nosotros, como ejemplo, llevábamos nuestra mano al pecho en los minutos cívicos y  en otros actos  solemnes.

“Con la mano en el corazón” Gonzalo Aguinaga Zumárraga, ilustre bardo atuntaqueño, nominó a uno de sus nutridos  poemarios que la Editorial UNO publicara en 2010. El libro consta de 261 páginas y contiene 79 creaciones de exquisita inspiración, ubicadas en tres segmentos o capítulos: I) La magia, la música, la danza, la escultura, el silbo, etc. II) Los grandes artistas, III) Los pueblos de los artistas.

Algo sobre sus poemas

Voy a referirme al poema EL HIMNO que de sí encierra el espíritu cívico que animaba al poeta para condimentar cada una de sus inspiraciones, pues para él el amor de Patria era lo primero. Gonzalo Aguinaga no fue maestro en el sentido estricto de la palabra, pero a  través de sus versos enseñaba e infundía patriotismo, por ello el poemario lo encabezó con una alusión cívica de profundo contenido:

                          EL HIMNO

“Cantan los niños el himno de la Patria

y revientan los jardines en sus labios,

toman forma de almácigos sus palabras,

se derraman en suspiros las mañanas.

Cantan los niños la gloria, letra por letra.

La Patria es armonía a boca llena,

el himno es palomar, los niños…aves,

el himno está cargado de violetas,

el himno es la vertiente hecha río.

Cuando cantan los niños, se remontan

en la alfombra mágica de las provincias.

El himno es el alma dicha de rodillas.

Cantan los niños y…todo se hace un  himno.

Como el Pabellón también tiene gargantas,

se hace un nudo en la garganta la bandera,

de ella brota un himno hecho emblema.

Cantan los jóvenes el himno a la Patria,

lanza el tambor llamadas inmortales,

los redobles van formados en escuadras.

La Patria en el pecho es una gran guitarra.

Cantan los jóvenes el himno, cantan,

izan el himno de su amor hasta el tope,

y brota un rito de luz en las entrañas.”

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Cantan los adultos la canción sagrada,

Con el alma total, a boca llena.

La Patria es un gran himno de nevados,

es el viento que canta la palmera.

¡Oh, los labios abiertos

de la canción santa!

¡Oh los labios florecidos en las palabras!

Frente al himno, las rodillas en el suelo.

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Acercamiento a su hacer literario

Gonzalo Aguinaga emplea lenguaje tropológico que emociona e inspira, y de hecho nos invita a continuar leyendo sus versos bañados de estética que alimentan de ensoñación el alma. Mantiene una identidad poética, pues no se integra a ninguno de los Grupos literarios de su época, ni se deja  influenciar por ellos.

Hay ritmo y cadencia en sus versos, es que todo el poemario lo escribió para declamarlo o cantarlo. Así, con esta unción patriótica, con versos fluidos constantes en los fragmentos anteriores, Gonzalo exaltaba a la Patria, porque en su pluma era sagrado cada vocablo que en su honor tributaba. El CIVISMO para Gonzalo era palabra  con mayúscula y lo practicaba en cada minuto de su vida; era el leitmotiv de sus versos y todas sus composiciones, porque el oficio de poeta lo ejercía a plenitud como su vida misma, que la vivió para honrar a la Patria, a su familia, a su profesión.

Sí, con esa filosofía escribe sus poemas: Patria, El pasillo, Juramento, Rondador, Danza, Guitarra, Recuerdo de los padres,  igual que exalta una docena de  provincias ecuatorianas; canta  a los artistas y a la tierra donde florecieron sus voces y sus ritmos.

Para corroborar lo dicho, comparto con los amables lectores el poema PATRIA. En él, Gonzalo Aguinaga  -dueño de exquisita  pluma-, se reviste de solemnidad y esplendor para cantar a la tierra. Al referirme a tan hermoso poema lo hago con el propósito de restañar en algo  las heridas infringidas cruelmente a nuestra  Patria,  por  tanto mal ecuatoriano que  ha usurpado desde diversos planos y formas la dignidad de nuestro país:

                                           P  A  T  R  I  A

Patria es la suma de cariños,

es esto de saborear, en conjunto,

las alegrías, las angustias, junto

al terruño que amamos desde niños.

La Patria florece en los deberes

y derechos de cada ciudadano.

La Patria es el sentimiento más puro,

marcha en el desfile de tambores.

En mi Paria, las tres dimensiones:

pasado, presente y futuro, compenétranse

en historia, leyenda, heroísmo

y estallan venciendo tiempo y geografía.

La Patria es lo pequeño y lo más grande,

el esfuerzo que hacemos cada instante,

es historia en la roca impregnada,

es huracán, río, mar, juramento,

libertad, unión, sembrío, viento,

voluntad que no se quiebra por nada.

La Patria es el perdón de cada día,

el derecho de reír sin restricciones;

es la madre que regala  bendición diaria,

es caminar las provincias, de brazo,

desde el amanecer, hasta el ocaso,

es el cerro convertido en plegaria.

La Patria es esto de sufrir juntos,

La Paria es esto de sufrir unidos,

Es el amor que espera en la ventana

y estrellas que espían en la tarde,

mientras en el alma el crepúsculo arde,

las auroras van bajando en caravana,

con la Patria que nace cada día.

¿Qué es la Patria?

Es el emblema que no se baja nunca,

El  bíceps de los cerros milenarios,

el jardín de renacimientos diarios,

nueva ilusión en una ilusión trunca,

nueva risa que sale de la pena,

es sacar la victoria del fracaso,

la fuerza arrolladora del civismo,

es el coro de ríos de la selva.

¡Beso reventado en madreselvas!

G. A. Z.

*Miembro del Centro Cultural “Antonio Ante”

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