Por: Francisco Garzón Valarezo
El 2 de febrero de 1512, surge en Cuba la historia del primer rebelde de América. El jefe de un
grupo de indios alzados llamado Hatuey va a ser quemado vivo acusado de hereje. Un cura
español pretende que se arrepienta de su herejía para que pueda alcanzar el cielo. El jefe indio le pregunta.
— ¿Los españoles van al cielo?
— Sí, sí, sí, los españoles vamos al cielo
— Entonces prefiero ir al infierno
Cuba ha sido siempre una rareza política. Fue el primer país de América colonizado por España y el último en emanciparse, aunque después haya tenido que soportar el coloniaje de los EEUU., Reino Unido, de nuevo España y otra vez EEUU., para convertirse luego en el primer país antimperialista de América.
La palabra más común en el lenguaje de los cubanos es resistencia. Resistieron heroicos la
infinita crueldad de los españoles. En 1896 en las guerras de la independencia, el general hispano Valeriano Wesley encerró a 400.000 cubanos en 80 campos de concentración, allí murieron de hambre 170,000 personas incluyendo mujeres, ancianos y niños. Quería doblegar la resistencia del ejército libertador comandado por el anciano Máximo Gómez en las montañas de Sierra Maestra. Nunca lo logró.
Enfrentado a un nuevo desafío, el pueblo de Cuba sabrá resistir a la agresión provocada por el decadente imperialismo.
La pretensión de doblegar a Cuba no viene de hace 60 años. Junto a Palestina estos pueblos son ejemplo de hidalguía para la humanidad. Han vivido tolerando los chillidos de odio de sus
enemigos, sin ni siquiera a veces tener tiempo de enterrar a sus muertos.
El monstruo al que se enfrenta Cuba, es el de siempre, hoy comandado por un fantoche tiránico que encarna la podredumbre de un sistema que se hunde en las drogas y la corrupción y que vive en consonancia con su deshonrosa reputación de cubrir todas las perversiones, culminando en la pederastia con violencia.
Cuba y Palestina no conocen, no saben de arrodillarse. Sienten la libertad y el desdén a la
insolencia de los bárbaros. El mundo digno admira a Cuba y la admirará más por su capacidad para luchar y vencer.
Desde este rincón del mundo expresamos nuestra solidaridad al noble, al valiente, al grande
pueblo de Cuba, a su libre auto-determinación y a la vigencia plena del Derecho Internacional.
