Por Jaime Chuchuca Serrano
Arnold Toynbee en su libro Un Estudio de Historia decía que cuando un imperio intenta someter a los otros en un Estado Universal, este es un síntoma de muerte. Igualmente, señalaba que en el declive del imperio aparece una “minoría dominante” que quiere imponer todo por la fuerza; se vuelve rígida para encontrar soluciones a los desafíos; e idolatra su propio pasado. En esto se encuentra Estados Unidos, con su doctrina Monroe y Don-roe (por Donald Trump). Al contrario, en Irán ha aparecido una élite creativa que ha soportado los embates de Estados Unidos; y de este modo, Irán ha logrado apoyo mundial, sobre todo popular. En el caso de China, no cabe hablar solo de una élite creativa, por la gran masividad con la que actúa el pueblo chino.
Trump por hacerle la guerra a Irán y a Oriente Medio y Próximo, ha debilitado su presencia en el Pacífico; fortaleciendo, sin querer, la posición de China en el mapa geopolítico. Así el comercio de China incrementa en Asia y América. De su lado, Japón, Taiwán y Corea del Sur han reclamado a Trump por su disminuido arsenal y sus problemas de petróleo por el cierre del Estrecho de Ormuz. Toda Europa sufre de lo mismo, tanto que España, Italia y Francia no han permitido la acción bélica de EEUU en su espacio aéreo y bases militares. Del mismo modo, Trump también benefició a Rusia, disminuyendo las sanciones para la venta de petróleo, y descuidó la Guerra Rusia-Ucrania. Rusia ahora vende petróleo a Europa, China, Estados Unidos, la India.
Los mercados globales han tenido severas caídas por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Incluso, ha variado la estabilidad del dólar porque este se encuentra atado al precio del barril de petróleo. Por eso, Irán empezó a cobrar el peaje en Ormuz en yuanes. Varios capitalistas mundiales advirtieron que, de mantenerse la guerra, se originaría una crisis inflacionaria.
La guerra se extendió más de lo que suponían los yanquis, y Trump la quiso terminar a fuerza de amenazas. La primera tregua no duró ni doce horas, Israel continúo el bombardeo en Líbano, e Irán nuevamente paralizó el Estrecho de Ormuz. La crueldad de la guerra emprendida por Trump y Netanyahu contra Irán ha quedado expuesta al mundo. El apoyo de la mayoría de los pueblos a Irán es evidente, incluso dentro de los Estados Unidos e Israel se reza por la paz. Una muestra más de la decadencia de un imperio, que puede durar décadas, con caídas y recuperaciones.
