Democracia en liquidación: El plan para anular a la oposición en Ecuador

Periódico Opción
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Por: Remo Cornejo Luque

El escenario político ecuatoriano bajo el régimen de Daniel Noboa ha dejado de ser una contienda de propuestas para convertirse en un campo de exterminio institucional. Lo que hoy enfrenta Unidad Popular (UP) no es un proceso de control técnico, sino una operación política orquestada desde Carondelet y ejecutada por un Consejo Nacional Electoral (CNE) carente de independencia. El objetivo es claro: sacar de la papeleta a quienes enfrentan con firmeza al modelo oficialista.

Es necesario precisar las diferencias en esta embestida. Mientras otros sectores deben descargar la licitud de sus fondos, lo que se pretende contra Unidad Popular a través del Informe No. 090-DNOP-CNE-2026 es, por definición, atroz: un intento de ilegalizar a la Lista 2 borrando con el codo lo que el propio CNE certificó hace apenas unos años.

La maniobra se sostiene sobre absurdos jurídicos. El CNE reconoció en 2020 que Unidad Popular contaba con 206 mil afiliaciones válidas. No obstante, en un informe emitido este 19 de marzo, la institución pretende hacer «desaparecer» 175 mil firmas sin explicación alguna. Si bien la presión social y la inconsistencia técnica han impedido que, hasta el momento, el CNE dé inicio formal a este proceso ilegal, la intención del Gobierno de asaltar la democracia sigue intacta.

Esta persecución es una factura política. El régimen de Noboa no perdona que UP, liderada por Geovanny Atarihuana, fuera determinante en las derrotas que el pueblo le propinó en las últimas consultas populares. Como ha advertido la constitucionalista Lolo Miño, este proceder vulnera la seguridad jurídica (Art. 76 de la CRE). Si el CNE de Diana Atamaint cede a las presiones de Carondelet, la democracia habrá muerto.

Desde la militancia de Unidad Popular, la postura es firme: nuestras firmas no son negociables. Estamos listos para defender la vigencia legal de la Lista 2 en el marco jurídico y, sobre todo, con la movilización en las calles. No permitiremos que un poder que teme al veredicto de las urnas pretenda elegir a sus oponentes a dedo.

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