Por Arq. Juan Stalin Saltos Pico
En nuestro país el fréjol de palo, también conocido en diversas regiones del país como gandul, guandul o pichuncho, está consolidándose como una opción para los pequeños y medianos productores del Ecuador.
Su adaptabilidad a diversos tipos de suelos, su tolerancia a la sequía y su creciente demanda internacional lo posicionan como una opción rentable y sostenible para potencializar diversificando la producción rural.
Según especialistas que dan acompañamiento de este cultivo, en el actual periodo alcanzaron cerca de 4 000 hectáreas sembradas y que la proyección para el siguiente año supera las 5 000 hectáreas con expansión en las provincias costeras como Guayas, Esmeraldas, Los Ríos, El Oro y Manabí.
Su adaptabilidad a las diferentes condiciones climáticas, principalmente en zonas cálidas y semiáridas, en el sur de nuestra provincia en los cantones Paján, Jipijapa y 24 de Mayo y en el norte del Guayas en los cantones Pedro Carbo, los agricultores lo siembran en sistemas combinados con maíz. Una práctica conocida como “siembra en callejones” que permite aprovechar mejor el terreno y aumentar la productividad por hectárea.
Una de las ventajas más destacadas del cultivo es su bajo requerimiento de insumos químicos gracias a su propiedad de fijar nitrógeno atmosférico, el fréjol de palo mejora la fertilidad del suelo y contribuye a una agricultura más sostenible, a esto hay que sumarle que es un cultivo perenne que puede producir durante varios ciclos.
Además del consumo interno, el fréjol de palo ecuatoriano tiene una demanda creciente en el exterior especialmente en Centroamérica, Puerto Rico, Estados Unidos y España, donde se lo comercializa en diversas presentaciones: vaina fresca, grano seco, congelado o en conserva, su valor nutricional ,alto en proteínas, fibra y minerales ,junto con su sabor característico lo ha fijado como un producto atractivo para el mercado internacional.
Con estos antecedentes y las importantes perspectivas comerciales es importante que tanto el Gobierno Central a través de la cartera ministerial encargada de las competencias de agricultura, así como los Gobiernos Autónomos Descentralizados Provinciales dentro de sus competencias del fomento productivo, coadyuden para que estas iniciativas productivas tengan una dirección planificada se mejore técnicamente su producción y se pueda dotar de herramientas a los agricultores para generar el valor agregado poder a través de la creación de cooperativas mixtas de producción o de alianzas publico y privada ,aprovechar esta producción para la creación de fuentes de trabajo perennes.
