El gran revés de Trump

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Por Jaime Chuchuca Serrano

El gran revés electoral de Trump y su fracción de la línea MAGA, además de serlo para la extrema derecha mundial y el sionismo, también es un retroceso de posiciones geopolíticas, como para el Escudo de las Américas. El irracionalismo de la extrema derecha ha fortalecido su trinchera tecnológica, de IA y redes sociales, pero aún así perdió contra las organizaciones políticas opositoras, e internamente contra los Demócratas.

Aunque los partidos, Republicano y Demócrata, pueden ser representados por una serpiente de dos cabezas (Anfisbena), en el espacio de los Demócratas se han abierto rincones de liberación. Estas expresiones ya venían de antes, con la victoria del “socialista democrático” Zohran Mamdani, alcalde de New York, y otros más.

Las banderas de luchas sociales se han expandido para contrarrestar a Trump. La política de Trump puso en peligro la economía de EEUU y de otros en todo el globo. Las guerras han creado incertidumbre mundial. La guerra contra Irán coloca en riesgo el sistema de petróleo mundial. Igualmente, Trump ha perdido las guerras comerciales contra China y Rusia. De otro lado, Trump ha seguido respaldando a Netanyahu para el genocidio de palestinos. El expansionismo neocolonial de la Casa Blanca en Groenlandia, Panamá, Ecuador, Colombia, Perú, Argentina, que ya se debatía en el legislativo bicameral estadounidense, ahora se ampliará con la mayoría demócrata.

El retroceso republicano no es la superación de la política de la extrema derecha, también existe en los demócratas. A pesar de la victoria demócrata en el legislativo y las gobernaciones, continúan las políticas racistas más agresivas, la desaparición de migrantes, la expansión del neocolonialismo, la judicialización de la política de oposición dentro y fuera de Estados Unidos. El problema más agudo que se presenta, es la probabilidad del juicio político (impeachment) contra Trump.

La explosión juvenil y popular en varios países del mundo, y en los mismos Estados Unidos, cuestionan el sistema actual; exigen más democracia y cambios estructurales en las condiciones de vida. Es indudable el cambio en la conciencia social ante el neoconservadurismo, la extrema derecha, el fascismo. Se abren senderos más críticos dentro de EE. UU., la plurinacionalidad e interculturalidad se expresaron como nunca antes en este proceso.

Hay cambios interconectados entre Estados Unidos y América Latina. La victoria de Lula en Brasil y la derrota de Trump, afectan a la construcción política regional.

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