Por En Marcha
“Hacia la liberación del pueblo” fue la proclama con la que circuló en Quito el primer número de En Marcha el 25 de octubre de 1966. Impreso con recursos modestos, con cuatro páginas en negro y rojo, desde su portada proclamaba el rumbo que tomaría siempre en el corazón del pueblo. Su titular principal, “La democracia al desnudo. ¿Qué revelan las elecciones?”, anunciaba que el semanario no venía a adornar el orden burgués, sino a desenmascararlo. Más abajo, sellaba su compromiso: “Este Semanario es tuyo”.
Sesenta años después, En Marcha es el testigo de los cambios y los procesos históricos que han formado a nuestro país y al mundo: las dictaduras militares, crisis económicas y levantamientos populares de Ecuador; las luchas de liberación nacional, la derrota del imperialismo norteamericano en Vietnam e Indochina, las luchas por la independencia en Angola y varios países de África, el triunfo de la revolución sandinista en Nicaragua, el derrumbe del revisionismo entroncado en la cúpula de la Unión Soviética, las guerras y conflictos provocados por los países imperialistas por la hegemonía mundial, así como las nuevas ofensivas del capital. Todos estos procesos han sido analizados por En Marcha desde la visión marxista leninista, sin cambiar su concepción ideológica, ha transformado sus formas de producción y circulación para llegar a más lectores.
Hijo de la lucha ideológica
En Marcha nació de la confrontación que sacudió al movimiento comunista ecuatoriano en los años sesenta. La discusión entre los revolucionarios y los revisionistas ponía en debate la estrategia de la revolución mundial. En el país, la discusión sobre el carácter de la revolución, el papel de la clase obrera y del campesinado y la conquista del poder dividió al viejo Partido Comunista del Ecuador. Los sectores marxista-leninistas rompieron con el revisionismo de su dirección y, el 1 de agosto de 1964, en Pascuales, fundaron el Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador, PCMLE, en la clandestinidad impuesta por la dictadura militar.
Los periódicos que abrieron el camino fueron Revolución, Voz Rebelde, El Pueblo Revolucionario y Espartaco. En Marcha recogió esa experiencia y la convirtió en tribuna sistemática del PCMLE, del que se declaró públicamente órgano central tras la Conferencia Nacional de 1970. A partir de ese momento, Partido y periódico crecieron juntos entre obreros, campesinos y estudiantes.
Cada ejemplar, una tarea militante
Producir En Marcha en sus primeras décadas era una proeza colectiva. Los artículos se discutían y corregían en común; los titulares se componían a mano; conseguir papel, pagar la imprenta, transportar y repartir paquetes exigía dinero, tiempo y disciplina militante. En las épocas de la dictadura presentaba más dificultadas, pero el trabajo colectivo es un estilo que se mantiene hasta el presente.
En julio de 1971, en el gobierno de Velasco Ibarra, fue incautada una edición completa y las intervenciones contra los equipos de impresión obligaron a volver al mimeógrafo. Su periodicidad tuvo baches, pero nunca quedó en silencio. Desde marzo de 1976 se consolidó como semanario, y su distribución en sindicatos, colegios, universidades y barrios lo volvió parte de la vida cotidiana de la militancia.
Rafael Larrea, la pluma y la organización
Rafael Alejandro Larrea Insuasti, dirigente del PCMLE, propagandista y poeta, dedicó buena parte de su vida a la construcción de la prensa revolucionaria, estuvo al frente de En Marcha cerca de veinte años y formó a sus equipos de redacción. Sostuvo que la propaganda revolucionaria exige rigor en las ideas, conocimiento de la realidad y la capacidad de hablar con los trabajadores. Militó en los Tzántzicos y el Taller La Huella: para él, poesía, ensayo y formación política eran una misma tarea. Su vida se apagó el 22 de abril de 1995, el número 920 de En Marcha dedicó su portada y un suplemento a su legado. Su exigencia intelectual y su vocación de enseñar siguen siendo escuela para quienes hacemos hoy el periódico.
El Ecuador y el mundo en sus portadas
En Marcha cuenta la historia del país desde abajo: la disputa por el petróleo, la lucha por la tierra, las huelgas obreras, las movilizaciones estudiantiles y del magisterio, la toma de tierras de los campesinos, los levantamientos indígenas y la resistencia contra los paquetazos de cada gobierno. Sus portadas grafican esa historia en todos sus números, como aquel 920, en el que convocaba a la marcha del Primero de Mayo contra los despidos, en defensa del IESS, y llamaba a forjar un frente de unidad popular contra el neoliberalismo de Sixto Durán Ballén: la reivindicación inmediata, enlazada con el horizonte revolucionario. Esta ha sido una característica del periódico en estos sesenta años
El internacionalismo estuvo presente desde el primer número: Vietnam, Cuba, Albania, América Latina, entre otros. Las luchas obreras, las revoluciones y levantamientos de los pueblos, así como el asesinato y el fallecimiento de varios lideres revolucionarios de Latinoamérica y el mundo han sido informados por las páginas del periódico a la militancia y amigos.
En las páginas de En Marcha se registra el desarrollo ideológico y político del Partido, como, por ejemplo, en 1978 cuando la organización denunció públicamente con el pensamiento de Mao Tse-tung. Los comunicados del Buró Político y del Comité Central, así como las Proclamas de los Congresos difundidos por el periódico evidencian el desarrollo de la organización.
Renovar la forma, sostener la línea
De las composiciones artesanales de los primeros años en gran formato, se pasó a una producción más pequeña en mimeógrafo, en el año de 1976 se produce en tamaño carta y en el Segundo Congreso del Partido se retoma el tamaño tabloide. Se da una renovación gráfica entre los noventa y el nuevo siglo: más rojo, fotografías dominantes, una cabecera con los rostros de Marx, Engels, Lenin y Stalin. Con la llegada de las redes sociales, también lo hizo la edición digital, que ha permitido una producción más veloz y una distribución más amplia. Sin embargo, aunque ha cambiado el soporte, la posición de clase del periódico es la misma.
Memoria de los de abajo
En Marcha ha guardado la memoria de Rosita Paredes, Milton Reyes, Miguel Pozo, Jorge Tinoco, Jaime Hurtado, Rafael Larrea, Washington Álvarez y tantos luchadores que se han convertido en los referentes del partido y los pueblos. Guarda también la memoria de los momentos más importantes en la vida política de los pueblos, sus luchas y victorias, sus anhelos y sus reivindicaciones.
Tenemos el orgullo de saber que En Marcha es el periódico de izquierda con mayor regularidad en el país y que, al cumplir sesenta años, supera las 2200 ediciones, fruto del trabajo de generaciones de militantes, redactores, impresores, distribuidores y lectores.
Quienes integramos hoy su consejo editorial, diseñadores y prensistas recibimos esa herencia con responsabilidad. Sabemos que el periódico debe seguir aprendiendo, porque cambian los trabajadores, sus organizaciones y sus formas de lucha. Pero, la consigna de aquella portada de hace sesenta años sigue vigente: “Este Semanario es tuyo”.

