Por Edison Alvarez

Ya no sé ni en qué tiempo estoy, entre encierro y semáforo; que ya es rojo, que es amarillo, después, pasamos al verde, si no te pasas del rojo al amarillo facilmente les pongo las restricciones que estaban en el amarillo, en rojo, elé y te jodí, quédate con tu rojo.

Que bestia como juegan con la vida, como si la pandemia fuera un chiste.

Pero algo que se aprendió en esta pandemia es la de pin pon, lavarse las manitos con agua y con jabón, claro que aprendieron a lavarse las manos, es que a este gobierno pilatos y pin pon les quedan cortos, se lavaron las manos al inicio cuando la crisis tocó fondo en Guayaquil, y desde Moreno hasta la María Paula pasando por el Roldán, dijeron ¡Qué bestia! la culpa es de la gente que se sale sin permiso, que ellos ya les van a mandar la comida, que aguanten no mas unos 8 días que ya les va llegar. No ven que primero tenemos que pagar la deuda, mandaron a decir, luego en el juego del lavado de manos, dijeron que no son tantos muertos. Que no sean exagerados. Que ellos ya lo tienen todo controlado, eso sí a cada rato se lavaban las manos tal como decían los procedimientos, aquí todos tienen la culpa menos nosotros decían.

Y conforme pasaba el tiempo, ¡Qué bestia! en la emergencia sanitaria, igualito como cuando el terremoto de Manabí, empezaron aparecer los sobreprecios, las empresas fantasmas, los testaferros y los mandos medios metidos en eso. Con el mismo esquema correista, mientras la mayor parte del pueblo hacía esfuerzos por defender la vida, quedándose en casa. Ellos los vivos de hace rato, así como buenos alumnos del Rafa, estaban haciéndose billete con las mascarillas con las fundas de los muertos, ¡ya es el colmo!, ellos también  intentaron lavarse las manos, pero que creen, la María Paula, el Roldán y el Lenin, les quitaron el jabón y les dijeron, ¡ey! aquí en esto de la corrupción los únicos que nos lavamos las manos somos nosotros, ustedes ya están con las manos sucias así que, nosotros nos lavamos las manos, les culpamos solo a ustedes y no les vamos a prestar el jabón.

El tiempo como que pasó y ya pues en rojo casi todos, la M. Paula que les decía, ya necesitamos producir jabón sino, no tenemos con que lavarnos las manos, y toma ninguno de los Alcaldes le hizo caso entonces bravos dijeron, bueno como ya no tengo mucho jabón yo me lavo las manos por última vez, y ustedes verán qué hacen con la pandemia. De hoy en adelante ustedes verán que color le ponen al semáforo, que eso sí han de saber, porque nosotros como pasamos lavándonos las manos ya 2 meses, y demostramos nuestra ineptitud e inoperancia, ya se triplicaron el número de muertos, ya cambiamos de ministro de salud, ya se fue el Granda, pero eso sí al Martinez no le topan, porque ese mas que sea, jabón gringo nos trae para seguir lavándonos las manos.

Pero verán alcaldes, que vamos a pasar a la etapa del distanciamiento social.

Inició el distanciamiento, el viejo juego del ladrón gritando cojan al ladrón y salió todo bravo el Lenin a decir aquí nadie roba y si roba va preso, gran cosa, pero tanto lavarse las manos asustaditos les veo, que pasara si habla el Mendoza, si hablan los Bucaram si el Salcedo dice quien autorizaba los negociados en la salud, hay si estan que insisten con guardar el distanciamiento y lavándose las manos.

Mientras tanto el pueblo se cansó, de despidos, de falta de salud, educación y comida, se va organizando, con equipos de bioseguridad, y sale a las calles, reclama porque el pueblo ya ni para jabón tiene, peor para comer, lo que va aprendiendo es que solo el pueblo salva al pueblo.