Engels, el revolucionario infatigable VI

Por Edgar Isch L.

Nuevamente, su manera de relacionar teoría y práctica sería demostrada vívidamente en su estudio titulado “La situación de la clase obrera en Inglaterra” (1844), escrito a sus 24 años. Lo hace mientras era empleado en una fábrica de Manchester, en la que su padre tenía acciones.

La obra ponía a los avances de la teoría marxista con la realidad cotidiana de la clase obrera en uno de los enclaves más avanzados del capitalismo. Estudia en detalle las condiciones de trabajo, de supervivencia y sufrimiento, sus necesidades y luchas. La precisión de sus descripciones, los datos concretos y análisis le permitieron, sin que haya respuesta, desafiar a la burguesía “a que demuestre la inexactitud de un solo hecho”.

Se convencería en esa realidad y en el contacto con burgueses en medio del capitalismo ascendente, que, más allá de lo posible a nivel individual, se trata de una clase “tan profundamente inmoral, tan incurablemente podrida y totalmente roída por el egoísmo”.

Aunque era un tema sin mayor interés en la época, Engels denuncia las situaciones de los niños y niñas sometidos a la explotación de un capitalismo brutal, a cambio de migajas. La minería y las fábricas textiles fueron los casos más terribles, pero no los únicos. El proletariado, que empezaba la lucha por legislaciones que frenen un poco la brutalidad de la explotación y a una jornada laboral de diez horas, comprendieron la importancia de luchar también por los derechos de la niñez. Engels, anticipándose a muchos, planteó la necesidad de que se ponga un límite a la codicia de la burguesía en los “años de los niños que deberían ser dedicados exclusivamente a su desarrollo físico e intelectual, a la escuela y el aire puro …”. Las luchas cada vez fueron más fuertes para lograr la prohibición del trabajo infantil.

En la obra explora también el origen de las enfermedades y las relaciona con las condiciones de vida de la población, dando origen a una epidemiología crítica y al desarrollo de los estudios modernos sobre la salud pública. Las organizaciones obreras dieron en ese tiempo inicio a las luchas por el derecho a la salud, que era desconocido entonces.

Analiza también aspectos de la salud mental. Superará la visión meramente moral e individual de problemas como el alcoholismo, para darle la importancia de un problema de salud pública, como se lo considera ahora. Vencer esta dependencia tiene que ver también con mejorar las condiciones de vida y generar condiciones de recreación que sean múltiples y con tiempo suficiente.

En cuanto al método de la investigación, Engels rompe con las formalidades del positivismo y sus mecánicas hipótesis traídas de las ciencias naturales, del academisismo y sus referencias sagradas. Estudia los informes y documentación oficial o no, pero ante todo llega a convivir con las familias obreras, las considera actores vivos y no objeto de investigación, desde su realidad partiría hacia la teoría y no a la inversa.

Él lo diría así en la dedicatoria de su trabajo: “he renunciado a la sociedad y a los banquetes, al vino y al champán de la clase media, he consagrado mis horas de ocio casi exclusivamente al trato con simples obreros; me siento a la vez contento y orgulloso de haber obrado de esa manera. Contento, porque de ese modo he vivido muchas horas alegres, mientras al mismo tiempo conocía vuestra verdadera existencia -muchas horas que de otra manera hubieran sido derrochadas en charlas convencionales y en ceremonias reguladas por una fastidiosa etiqueta; orgulloso, porque así he tenido la ocasión de hacer justicia a una clase oprimida y calumniada a la cual, pese a todas sus faltas y todas las desventajas de su situación, sólo alguien que tuviera el alma de un mercachifle inglés podría rehusar su estima; orgulloso asimismo porque de ese modo he estado en el caso de ahorrar al pueblo inglés el desprecio creciente que ha sido, en el continente, la consecuencia ineluctable de la política brutalmente egoísta de vuestra clase media actualmente en el poder, y, muy simplemente, de la entrada en escena de esta clase”.

El trabajo en torno de este libro significó, sin duda, un proceso transformador para el mismo Engels que allí observó los inicios de la clase obrera como un movimiento que superaba la estrechez de los nacionalismos y que prometía una sociedad superior. Implicó también la relación de teoría revolucionaria y la realidad concreta de esa clase y una propuesta revolucionaria de cómo hacer ciencia social.