Por Patricio Camacho Zavala

PACAZANEWS.

Iniciamos éste 2021, señalando la gigantesca deuda del Estado al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social IESS; hoy reiteramos el hecho que este gobierno, al igual que los últimos desde la década de los 80, no paran esta “bola de nieve”. Al parecer a los afiliados y a la opinión pública no le hace mella, el hecho que el mayor moroso que es el Estado, controle nuestro Instituto y haga y deshaga con él a su antojo, inflando una deuda que está colapsando al IESS que, aparte de la obligación constitucional de financiar el 40% de pensiones de IVM (Invalidez, Vejez y Muerte), al igual que tiene que hacerlo con el rubro de salud.

El Estado arrastra una deuda con el fondo de salud del IESS, por aportes no pagados, por atenciones médicas a jubilados y a afiliados con enfermedades catastróficas desde el 2002, desde ese año hasta el 31 de diciembre de 2021, la deuda del Estado alcanzará los USD 4.486 millones de dólares, equivalente al 4,4% del Producto Interno Bruto (PIB). Por ello recordamos que se exigió al Ministerio de Finanzas que pague USD 470 millones en 2022 de la deuda por salud, en este año; que en total bordean los USD 4.486 millones.

¿Cómo financia el IESS sus operaciones de pensiones y salud? La respuesta es con las inversiones. Es decir, si baja el colchón de inversiones del seguro superavitario, como es el de IVM, para compensar el no pago del seguro de salud, que es deficitario por falta de pago del Estado, la ecuación de ingresos-inversiones se está desbalanceando, hasta llegar un momento que no habrá recursos para pagar el seguro de salud y posteriormente pensiones.

Entonces, ¿qué haremos? ¿Se repetirán las escenas del 1999 en la que los jubilados perdieron sus ahorros depositados en los bancos que se feriaron sus dineros?

Según un informe del IESS, los gastos en atenciones médicas se proyectan en USD 2.143 millones en 2021. Pero sus ingresos durante este año solo se calcularon en USD 1.666 millones, que provienen principalmente de los aportes de los afiliados.

Para cubrir parte del hueco financiero, el IESS tuvo que echar mano de sus ahorros y le pidió al Banco del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (BIESS) que desinvierta USD 435 millones en 2021. Lo que deja a esta cuenta con un saldo de apenas USD 140 millones, recursos que por ley no se pueden usar debido a que son reservas técnicas; por tanto, ya no quedan ahorros. Eso es un problema para 2022 porque el IESS tendrá ese año gastos para salud por USD 1.900 millones, pero solo contará con USD 1.400 millones en ingresos, para comprar de medicinas, atenciones médicas, pago de salarios a personal de salud y pagos a prestadores externos.

Es de tal magnitud la crisis del IESS que el representante por los empresarios ante el Consejo Directivo del IESS, señala que “es indispensable que el Gobierno pague la contribución que debe hacer por Ley para salud y que suma USD 470 millones en 2022. El Estado está obligado a cubrir el costo de las atenciones médicas a jubilados y personas con enfermedades catastróficas, pero no ha hecho el aporte desde 2002.

Hay que cobrarle al Estado y el primer paso será incluir en el presupuesto del IESS de 2022, que debe aprobarse la próxima semana, el monto de USD 470 millones por concepto de la deuda del Estado al fondo de salud. Estos recursos podrían ser desembolsados, de un rubro de USD 1.000 millones que el Gobierno incluyó en el Presupuesto General del Estado de 2022 para el pago de atrasos al IESS”.

El gobierno es tan audaz y cínico que ha exigido que el IESS realice auditorías, que cuestan USD 18 millones a cuenta del IESS, para asignar los USD 470 millones. Los próximos días se vuelven capitales para salvar nuestro Instituto; ¡qué haremos?