Por Ab. Juan Pablo Sansur Ode
El trabajo concebido como una mercancía, es la consigna, el lineamiento, la motivación del neoliberalismo, so pretexto de generar el pleno empleo, esto no es sino una tramoya y una parodia para justificar la maximización de las ganancias a favor de ciertos empresaurios y digo empresaurios porque estos solamente quieren ganar a costa de la sangre, del sudor y las lágrimas del trabajador, pero hay que distinguirlos de los verdaderos y genuinos empresarios que si existen en el país y que no están de acuerdo con la mal llamada flexibilización que realmente es explotación inmisericorde, a mansalva, sin contemplación y sin recato en contra del trabajador.
El acuerdo ministerial que transgrede constitucionalmente los derechos de los trabajadores, abriendo la rendija, el resquicio y el subterfugio para que los empleadores reorganicen los horarios sin pagar recargos por trabajo en sábados y domingos; días que el Código del Trabajo reconoce como descanso obligatorio con recargo del 100%. Este acuerdo ministerial además permite elevar la jornada ordinaria de 8 a 12 horas diarias no permitiendo el pago de recargos, permite jornadas ordinarias de hasta 12 horas contraviniendo el límite de 8 horas diarias establecido en el artículo 47 del Código del Trabajo e ignorando el límite máximo de 12 horas suplementarias semanales previstos en el artículo 55 ibídem.
Por otra parte se habla de un acuerdo en que el elemento preponderante debería ser el mutuo acuerdo entre empleador y trabajador con supervisión obligatoria del Ministerio del Trabajo y que no puede ser un acuerdo impuesto, tiene que registrarse y contar con la garantía del no despido por negarse a aceptarlo, de lo contrario la autoridad debe intervenir, si el trabajador no acepta la jornada extendida y la empresa decida terminar la relación laboral correspondería al pago de la indemnización conforme a la ley, pero en la práctica las relaciones laborales y las modificaciones a las mismas a través del acuerdo ministerial van a significar que el empleador le va a decir ¿este es tu nuevo horario, lo tomas o lo dejas? y el trabajador frente a la falta de empleo se va a ver obligado a aceptar.
Flexibilización o esclavización es la pregunta que debemos despejar ante un gobierno sin sensibilidad social y ante ciertos empresarios, esto les resulta formidable, pero las relaciones laborales van a ser implacables en contra de los intereses de los trabajadores y obreros, por lo tanto el camino es la inconstitucionalidad, un acuerdo ministerial no puede modificar las relaciones laborales, espero y aspiro teniendo la certeza del caso que la Corte Constitucional va a zanjar este barullo, este supuesto embrollo que no tiene asidero jurídico y que lesiona la dignidad del trabajador, hay que citar también que se faculta la compensación del tiempo suplementario y extraordinario con descanso cuyo cálculo no está regulado eliminando de facto los recargos del 25, 50 y 100% previsto en el mismo artículo 55 del Código del Trabajo.
Nuestro dictadorzuelo de poca monta con nulas credenciales intelectuales, éticas y morales, lo que trata es de emular al desquiciado y esquizofrénico presidente neoliberal Xavier Milei, ya que el Senado de Argentina con el apoyo de las cámaras empresariales aprobó varias reformas laborales y el aumento de la jornada laboral hasta 12 horas/día, hecho insólito y perverso que ha inspirado a ciertos empresaurios latinoamericanos y que liquida un derecho sensible con larga historia, ante ello debemos recordar en EEUU la revuelta de Haymarket del 1 de mayo de 1.886 donde se reivindicó las 8horas/día. en América Latina la se instauró legalmente en Uruguay 1.915 y México en la Constitución de 1.917. Más allá de varios ejemplos nos queda la resistencia social, deben calentarse las calles y decirte un no rotundo a tus pretensiones atrabiliarias, al muñeco de cartón.
