Por: Henry Izurieta

Aparte de lo señalado en las entregas anteriores, el BIESS tiene graves amenazas que sortear. 

La primera viene del sistema finaciero privado que se considera víctima de la presencia del banco de los afiliados, debido a que desde el momento de su nacimiento redujo su participación en el mercado de los créditos, especialmente hipotecarios.  El sector privado apenas cubre el 8% del crédito hipotecario, el resto es manejado por el BIESS. 

Es poco entendible la posición de la banca privada pues, en un ambiente de “libre competencia” como el que se vive en el Ecuador que siempre reivindican, ellos están libres de ofrecer mejores condiciones de endeudamiento y competir con el BIESS, restándole clientela.  Sin embargo, lo que pretenden conseguir es que el principal jugador salga del mercado para, bajo las mismas condiciones, ser el sector privado quien se beneficie del negocio. Esto da muestras del poco interés que tienen en jugar su propio juego, y, además, de la influencia que tiene en muchas esferas.

Pero la banca privada sí tiene razón en algo, el BIESS debe operar con las mismas condiciones de control y seguimiento que los privados.  Debe convertirse en eficiente, presentar sus balances debidamente revisados y auditados.  Algo que desde hace años no lo hace.

Los bancos particulares tienen a su favor la opinión de un jugador de enorme peso económico y político, el Banco Mundial que es la otra gran amenaza debido a la posición que asumió en correxpondencia con su lógica de comportamiento:

Eliminación gradual del banco estatal de seguridad social (Banco del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social). Actualmente,el Banco del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social  está  a  cargo  de  administrar  el  sistema  de  pensiones  del  país mediante inversiones considerables en hipotecas y letras estatales. El Banco Mundial está respaldando un programa para desarrollar un mercado de deuda adecuado que permitirá transferir estos activos financieros de los bancos públicos a bancos privados.[1]

Esto no pudo ser desmentido ni por el gobierno ni por el Banco Mundial quien sostuvo que esta eliminación no es parte de un acuerdo, sin embargo, es parte de la política de esa institución en el Ecuador pues, ello es parte de un programa que pretende transferir los activos financieros de todos los bancos públicos al sector privado: “Asimismo, varios proyectos financiados por el Banco Mundial en el Ecuador tienen como  objetivo  aumentar  la  participación del  sector  privado  en  sectores como la infraestructura y los servicios bancarios, y a la vez, aumentar la actividad comercial”[2]

Vale decir, la eliminación del BIESS es un objetivo definido, quizá pospuesto, pero, en ese contexto, es necesario tener en cuenta que el actual gerente del banco de los afiliados tiene fuertes vínculos con el Banco Mundial.

Por otro lado, desde inicios del gobierno del presidente Lenín Moreno, se habla de la titularización de la deuda del BIESS, lo cual se ha presentado al país como un mecanismo de obtención de liquidez, pero que a la luz de las intenciones del Banco mundial es parte del proceso de “transferir estos activos financieros de los bancos públicos a bancos privados” y es congruente con el concepto de “gradual”, que es un mecanismo de sobra conocido, aplicado por gobiernos para evitar fuertes reacciones sociales.  Esto es ceder en el tiempo la concreción de objetivos a cambio de limitar o anular la oposición a esas medidas. Será el Banco Mundial que gobierno tras gobierno pondrá sobre el tapete este objetivo y así lo mantendrá siempre en vigencia.

La eliminación gradual del BIESS es solo parte de toda una gran propuesta que el Banco Mundial ha desarrollado para el Ecuador desde fines de la presidencia de Rafael Correa, tomando gran impulso en la presidencia de Moreno, abarca todas las áreas de la economía y sectores sociales, es decir es un todo en el que juega un papel fundamental el sector financiero, por ello el destino que tenga el BIESS, que tiene inversiones por el 20% de la economía ecuatoriana, no es una decisión de segundo orden, como gobierno y Banco Mundial pretenden presentar.

Otra grave amenaza es el impacto que tendra para el banco el desemvolvimiento de la economía en el proceso de salir de la pandemia.  En principio ya es una víctima de ello.  Como ya dijimos, la OIT estima que habrá 850 mil desafiliaciones hasta que culmine este azote, sin embargo es importante analizar que las medidas tomadas por el gobierno reafirman el proceso que conduce a la recesión que ya se vivía, lo que limitará las posiblidades de que el banco salga sin impactos de esta crisis.

Las exigencias financieras para cumplir con los egresos del IESS se mantendrán e incluso aumentarán, no así los ingresos que se verán reducidos tanto por la disminución de afiliados como por el incremento de la morosidad.  La contracción económica conllevará también la reducción en la colocación de créditos, de hecho esto ya se observa en estos días en las solicitudes de créditos hipotecarios.

Siendo el BIESS profundamente dependiente de las decisiones que se tomen en el IESS otra amenaza que se cierne en su futuro son las decisiones que se tomen desde el gobierno en función de la aplicación de las leyes de Apoyo Humanitario y de Ordenamiento de las Finanzas Públicas.  Ambas abren la posibilidad de impactos negativos debido a que sus disposiciones conllevan la reducción de empleo y cambio de las condiciones de seguridad social.

Por último, pero no menos importante, es la posición que tome el gobierno respecto a las deudas que mantiene con la seguridad social.  Como se vió en la primera entrega, según cálculos de las organizaciones sociales esta supera los 17 mil millones de dólares, aparte de la que maneja el BIESS, sin embargo, el delegado del presidente Moreno ante el Consejo Directivo del IESS, Jorge Wated, sostiene que están en los 6700 millones, pero, el ministerio de Finanzas tan solo tiene registrada una deuda por 508 millones. ¿Quién da menos?

Una administración que pretenda salvar al  BIESS debe planear estrategias que logren superar o resolver estas amenazas.


[1]     GBM, Marco de Cooperación con Ecuador 2019-2023, Anexo 9.

[2]     Idem