Por José Manuel Perugachi*
Los pueblos indígenas en el Ecuador han resistido heroicamente 5 siglos de las más grandes barbaries cometidas en su contra, por los colonizadores españoles y posteriormente por los criollos en la República. Hoy con vigor, pies firmes, con los puños y la dignidad en alto, nos alzamos combatientes, exigiendo al Estado Ecuatoriano el cumplimiento de los derechos que durante tantos siglos fueron conculcados y negados. Esta es nuestra historia, las voces de los ancestros que lucharon contra la inhumana conquista y persecución sigue más viva que nunca, sus espíritus combativos alientan a continuar hacia adelante; las grandes obras, construcciones monumentales, observatorios astronómicos, sitios sagrados, tolas, pucarás siguen en pie, dando testimonio de la majestuosidad y grandeza de naciones organizadas, con amplios conocimientos como los Karanki, Puruwa, Otavalo, Cañari, Kayambi, Shuar entre otros.
El movimiento indígena organizado en el Ecuador, es el resultado de un proceso histórico de luchas, levantamientos y resistencia, que tiene como partida la defensa de sus territorios, sus tierras, la libertad, su cultura, ante la codicia de los invasores europeos. La resistencia puesta a los conquistadores fue desde luego reprimida y después sometida a las más variadas formas de explotación, las mitas, minas, obrajes, fueron testigos de la muerte de miles de hermanos indígenas, en medio de la cruel situación, indignados y cansados por los excesivos abusos, considerados casi animales, sin alma, para sustentar el genocidio de hombres, mujeres y niños, surge la respuesta de las parcialidades indígenas en sucesivos levantamientos por alcanzar la libertad, no solo en Ecuador, los levantamientos se producen en toda Latinoamérica, nombres como Tupak Amaru o Fernado Daquilema en Perú y Ecuador, respectivamente, por citar dos ejemplos que hicieron temblar a la corona española, y al gobierno feudal, ellos representan la rebeldía, valentía, los anhelos de libertad para su pueblo, su ejemplo sigue vivo entre nosotros. Indolentes de la situación mísera y pobreza absoluta en el que se sumían, en medio de la continua explotación, el advenimiento de la República no significo cambios mínimos para los pueblos indígenas, los latifundios, la iglesia, los centros poblados continuaron sometiendo a trabajos forzados en condiciones precarias, es decir la República simplemente oficializó las formas de explotación que se cimentó en la colonia, el yugo español fue reemplazado por las cadenas de los terratenientes ecuatorianos.
Desprotegidos, sin tierra, sin salud, educación y sin nada que perder, se dan los primeros pasos para la lucha organizada en el Ecuador, precisamente en el sector de Pesillo-Cayambe, bajo el mando de la heroína mama Dolores Cacuango “nosotros también somos personas, tenemos derecho decía ella”; incansable en su ideal y lucha reclamó el derecho a las tierras para producir, el derecho a la educación. Lo que ella forjó, hoy se traduce en la presencia de importantes organizaciones indígenas de alcance nacional, cobijados en sus ideales y la wipala han conquistado importantes logros en el marco del Estado Ecuatoriano.
A pesar de los avances y conquistas obtenidas y en mayor medida en las últimas décadas, siguen siendo los pueblos indígenas del conjunto de la sociedad ecuatoriana, el sector más pobre y abandonado, es fácil encontrar una respuesta a esta realidad, ya que son las huellas visibles y tangibles de más 500 años de explotación y marginación.
El acceso a la salud y educación es limitada o en pésimas condiciones, no poseemos tierras en la mayoría de los casos, tomando en consideración que la tierra es un recurso sagrado, la reforma agraria no existió, peor para los pueblos indígenas, los jóvenes sin mayores oportunidades ni esperanzas dejan sus comunidades de origen, para aventurarse a las grandes ciudades con el fin de cambiar su situación de pobreza, al contrario de sus sueños y esperanzas se encuentran con situaciones muy difíciles y se sumen en trabajos precarios, solo por citar algunos ejemplos, son albañiles, peones, vendedores ambulantes, empleadas domésticas, muchos jóvenes ante esta realidad, pasan a formar parte de organizaciones violentas como pandillas, pero también pasan a formar parte del gran ejercito proletariado.
El Estado Ecuatoriano y la sociedad tiene una deuda pendiente con los pueblos indígenas su aporte ha sido enorme en la construcción del país, miles y miles fueron los que edificaron las grandes iglesias coloniales, las ciudades, el ferrocarril de Eloy Alfaro, en el inicio de la República los impuestos de la mayoritaria población indígena alimentaban en gran medida al Presupuesto del Estado.
Pero es obvio que el Estado burgués poco esfuerzo ha realizado por solucionar nuestros problemas. Al contrario, por su naturaleza, el Estado periférico servil al capitalismo e imperialismo tratará a toda costa incorporar y asimilar a los pueblos indígenas, imponer una lengua, una identidad, una cultura, es decir la nación única, este proceso ha venido avanzado de forma significativa e importante desde los intereses del Estado burgués.
Como señalamos el Ecuador es un país capitalista, dependiente del imperialismo en constante modernización, pero también persisten elementos económicos, culturales, comunitarias y tradicionales de los pueblos indígenas milenarios, precisamente estos elementos comunitarios según este gobierno y los anteriores son los que obstaculizan el desarrollo del germen capitalista y el objetivo de la burguesía es destruir al movimiento indígena al menos, claro no lo dicen pero actúan, lo han intentado cientos de veces a través de diversos mecanismos y formas, desde la iglesia, el Estado mediante la implementación de políticas de inserción, las ONG, sin embargo y a pesar de los embates, tal como hace 500 años sigue firme la resistencia y lucha por la preservación de todos nuestros derechos.
Esta lucha que de forma valiente hemos venido sosteniendo, por la intromisión de ONG, agentes del imperialismo con programas y planes desarrollistas, culturalistas, asistencialistas, han logrado frenar y desviar en parte sus objetivos. La CONAIE “Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador” a diferencia de su primer gran levantamiento del año 1990, donde se mostró como una organización sólida, unida, fraterna basados en sus propios principios filosóficos “ama killa, ama shua, ama llula” “No mentir, no robar , no ser ocioso” paradójicamente hoy se encuentra cercada de gente que hace todo lo contrario, con posiciones de derecha y reaccionarios, anti socialistas y anti mestizas, plantean una lucha separada, centrada en reivindicaciones solo para este sector, que tienen un carácter etnocentrista, sin constatar que la realidad, los requerimientos y necesidades no se diferencia de los demás pueblos del Ecuador y que su causante tiene nombre y apellido. Pero también en la CONAIE en su mayoría son progresistas con ideales de cambios y avanzada, que pregonan y plantean la unidad de los diferentes sectores sociales para la lucha contra el enemigo común, esto abre una oportunidad para alimentar las ideas revolucionarias y contribuir al proceso de acumulación de fuerzas para la revolución y la toma del poder. Mas aun si tomamos en cuenta que en los últimos años ha sido el movimiento indígena el actor más visible de las principales luchas de dimensión nacional, contra gobiernos anti populares, serviles al imperialismo, que aplicaron medidas neo liberales, y sumieron al país en el caos.
Estando de acuerdo que la revolución es el único camino para construir el Estado Socialista, este es un proceso que requiere pasos firmes, y tiempo hasta contar con un movimiento revolucionario fuerte y consolidado, hasta mientras bajo esta realidad continuamos con las luchas inmediatas que proponen los diferentes sectores sociales o la misma CONAIE.
*intelectual y académico Kichwa, de la comunidad de Angla, provincia de Imbabura. (Archivos 19 de julio de 2010 Red Voltaire, titulo original, Los pueblos indígenas presencia histórica y combativa que sigue viva)
