Por Sebastián Cevallos Vivar*  

“La mejor manera de decir, es hacer”

José Martí

En los últimos días del 2021, Rafael Correa, asistió a un par de medios de comunicación importantes del país; su discurso para variar, fue una ráfaga de frases que grafican el egocentrismo, el autoritarismo y hasta la ignorancia en varios aspectos con respecto a la coyuntura nacional. Lejos de hacer un análisis exhaustivo del mensaje, nos permitimos poner a consideración algunos conceptos-perlas, que el ex presidente expuso y que demuestran a dónde camina la denominada Revolución Ciudadana.

Perla #1

“Requerimos un Frente Patriótico, que una a la izquierda con los sectores honestos de la derecha”.

¡Un frente con la derecha! ¿Se puede construir una propuesta patriótica con la derecha? ¿Acaso desconoce el ex presidente que quien gobierna el país, precisamente es una propuesta de derecha neoliberal? O más bien, es parte de la argumentación para justificar el pacto al que llegaron con Lasso para aprobar la Ley Tributaria. Recordemos que Correa en discursos pronunciados luego de la derrota electoral de 2021, planteó la necesidad de darle “gobernabilidad al régimen”; que intentaron una alianza para captar el Legislativo donde participaban los social-cristianos así como los asambleístas de CREO.

Lo cierto es que Correa permitió el regreso del FMI al Ecuador en 2016, aprobó los códigos como el de la Producción o Empresas Públicas que permiten la concesión de las empresas públicas, normativa que el gobierno actual utiliza para promover la privatización de los sectores estratégicos. Como negar que fue el mismísimo Rafael quien privatizó los 3 puertos más importantes del país, las empresas estatales cementeras, abrió el paso para entregar las hidroeléctricas al capital privado, y que entregó los yacimientos mineros a manos de las grandes transnacionales. Al final del día “todo cambia, para que no cambie nada” y los hechos -que son al final los que cuentan- los unen más de lo que los separan.

Su abstención en la votación de la Ley tributaria permitió que el acuerdo con el FMI siga vigente en el Ecuador. En otras palabras, que las clases medias y sectores populares carguen todo el peso de la crisis con una ley que somete a las pequeñas y medianas empresas ya sofocadas por la recesión de la economía a pagar más impuestos, en detrimento de las élites a quienes se les aplicará una nueva remisión tributaria. ¿Ingenuidad? Una de las asambleístas de RC señaló ésta como la principal causa para su votación, argumentó risible viniendo del bloque más grande del actual legislativo. Al contrario, pareciera que todo obedece a un acuerdo para liberar a los líderes de la RC encarcelados o procesados por corrupción. Solo así podría entenderse la liberación del tío de Glass sin pagar un céntimo, o la liberación de Alexsey Mosquera, ex ministro de Electricidad, quien confesó fue coimado por Odebrecht.

En los próximos días veremos si el acuerdo llega solo a estos personajes o se extiende a otros personajes de la historia correísta.

Está claro que si este fue el “acuerdo” Correa pactó sin importarle las angustias del pueblo ecuatoriano; y es que pareciera que más vale la libertad de los suyos que los intereses del pueblo ecuatoriano; más vale “estar completos”, antes que la imposición rapaz de la agenda fondo monetarista; más vale sus intereses particulares, antes que las propias críticas de militantes de base honestos que por supuesto miran con estupor una alianza con la derecha más rancia.

Perla # 2

“El levantamiento indígena de 2019 fue entregado a Moreno”.

Tamaña ignorancia que proviene de un personaje que no nació de las filas de las izquierdas, que desconoce las dinámicas sociales, así como la historia de las luchas populares en el Ecuador y en el mundo. Correa muy suelto de huesos sugiere que el levantamiento indígena y popular de 2019 terminó con un acuerdo entre el movimiento indígena y el gobierno de Moreno, desvalorizando que ese hecho -en el que ni siquiera participó- determinó echar abajo el programa neoliberal del FMI, dejando de lado el incremento del precio de los combustibles que representaba la columna vertebral de la carta de intención. Se derrotó a una gran parte de las élites que se unificaron en la defensa del régimen y del proyecto derechista y que volcaron su ira contra el movimiento social y popular. Si para Rafael eso es poco, pues vaya que se desconoce la economía política del Ecuador.

Ni siquiera podemos imaginar a Gabriel Boric o a un Gustavo Petro, proponer como una “traición” o una “entrega” las luchas de sus países por que los mismos, no hayan devenido en el fin o caída de sus gobiernos. Las luchas en América Latina son una demostración de la resistencia de los pueblos y la juventud al neoliberalismo y los regímenes anti-democráticos. Cuando Rafael habla del levantamiento, una vez más, nos parece escuchar a cualquier personaje siniestro de la derecha, a quienes les conviene desacreditar los levantamientos, las luchas y por supuesto a sus dirigentes.

Correa está acostumbrado a enfrentar y reprimir los levantamientos, los paros, y las luchas sociales. Cuando fue presidente enfrentó a las organizaciones y a las izquierdas. Todo es comprensible en el marco de que su proyecto tenía como objetivo reformar al capitalismo, modernizarlo, hacerlo “humano”; poniendo al centro mayor extractivismo, los recortes a las libertades públicas, la renegociación de la dependencia, las reformas laborales entre otras. Con este proyecto jamás se propuso una profunda transformación, ni redistribución de la riqueza, más bien y como el mismo lo ha dicho “El modelo de acumulación no lo hemos podido cambiar drásticamente. Básicamente estamos haciendo mejor las cosas con el mismo modelo de acumulación, antes que cambiarlo, porque no es nuestro deseo perjudicar a los ricos”

Perla # 3

“La Crisis no la está pagando la clase trabajadora, la está pagando la clase media”

Las verdades a medias también son mentiras. Ni el más conspicuo economista neoliberal se atrevería a decir que actualmente la crisis la paga solamente “la clase media”. Todas las medidas que se han tomado son cierto afectan a los denominados sectores medios, pero sobre todo pauperizan a los sectores populares. Y es que 7 de cada 10 ecuatorianos/as no tienen trabajo estable, producto del cierre de las pequeñas y medianas empresas que generaban la mayor cantidad de empleos en el país. Mientras en otros países se plantearon acciones expansivas para defender el empleo, en el Ecuador mantenemos 8 mil millones de dólares en reservas favoreciendo al capital financiero internacional. Seguramente Rafael Correa no sabe que hay 300 mil niños y niñas que dejaron definitivamente la educación, los mismos que dejaron de alimentarse pues 3 de cada 10 ecuatorianas/os no tienen suficiente dinero para alimentarse. Esas son las reales condiciones en las cuales el pueblo ecuatoriano definitivamente se debate entre la vida y la muerte, la angustia de no tener para llevar el pan a sus casas mientras entre gallos y media noche aprueban una ley que aumentará aún más la pobreza y el hambre.

En conclusión, las afirmaciones dadas por el ex presidente, nos muestran de cuerpo entero que no se puede construir una propuesta programática para enfrentar al neoliberalismo con quienes sin pudor hacen alianzas con el gobierno que las lidera. Es poco menos que improbable promover un frente patriótico con quienes anteponen sus intereses personales a los del clamor popular. No se puede articular una agenda con quienes a garrote persiguieron a quienes hoy lideran la oposición popular.

Si su planteamiento es unirse con la derecha, es decir: aprobar la reforma laboral, la nueva ley de inversiones, la privatización del Banco del Pacífico, o la entrega de nuestros recursos mineros, que serán los garrotazos para el pueblo ecuatoriano: ¡Que le vaya bonito! En la otra orilla estaremos quienes creemos en un Ecuador donde juntemos a las organizaciones sociales y populares que resisten al neoliberalismo desde la verdad y sin tranzar con él. Vamos a enfrentarlo desde los hechos, no desde los comunicados o tuits rimbombantes, y lo haremos desde un programa construido desde los pueblos y en las calles y plazas del país.

Las izquierdas, las organizaciones sociales, los sectores democráticos y progresistas venimos forjando la UNIDAD desde hace mucho. La concebimos para enfrentar las posiciones autoritarias, la corrupción y el extractivismo de la década pasada y ahora lo hacemos para derrotar al neoliberalismo y a la derecha en el poder. Los y las demócratas estamos construyendo la Unidad del Pueblo, lejos de agendas particulares u ocultas que pretenden desviar del cauce, la fuerza irreversible de los de abajo.

*Dirigente social y politico del Ecuador / Sub Director Nacional de Unidad Popular.