Por Psicóloga  Karla Arellano* / Guayaquil

Guayaquil se desangra, no hay una sola persona en esta ciudad que no tenga un ser querido muerto. Hay inoperancia, el Gobierno no acierta una, priorizan la deuda externa y los hospitales no cuentan con material de bioseguridad, por lo que doctores y enfermeras, personal de limpieza caen enfermos y algunos mueren; determinan políticas que causan caos y hasta rumores que provocan más contagios, funcionarios directos del Gobierno como Paúl Granda y otros son incluso la cara de la corrupción tras descubrirse el negociado que estaban a punto de realizar sin importar la vida de los ecuatorianos, no existen lineamientos claros y específicos, ni mejora de los protocolos que permitan retirar los CIENTOS de cuerpos que existen en las casas.

Y el dolor de las familias, la angustia se ahonda porque los cuerpos de los seres amados, de las madres, los padres, herman@s, hijos e hijas, abuelos y abuelas, amigos, algunos no aparecen. Y es engorroso el trámite de conseguir un turno para sepultar a los seres amados, de los precios exorbitantes de los ataúdes y las bóvedas, ahora ni si quiera encuentran los cuerpos. Y otros tienen que pasar días con los cadáveres en sus casas. La afectación natural que a todos los seres humanos nos da por la muerte de un ser amado, va a agravar seriamente el nivel de estrés y el daño psicológico posterior producto de no poder dar una sepultura digna, de no dar el último adiós, debido a una pésima gestión para enfrentar esta crisis. El desconsuelo, la desesperación, la angustia de no saber dónde está su cuerpo, algunos de ni si quiera haber podido dar el último adiós, la duda de cuántos se hubieran podido salvar si el sistema de salud hubiera tenido todo lo necesario. El proceso de duelo se verá afectado al punto que puede causar problemas psicológicos severos, problemas físicos, depresión, conductuales y evidentemente en las relaciones sociales.

Este es el sistema capitalista, un gobierno que responde a las clases dominantes, al poder económico, que está pensando en cómo solucionar la «crisis» de los que más tienen, de las empresas, de la banca, sin tomar en cuenta el dolor de las familias, golpeando a los trabajadores, obreros, servidores públicos, a los más pobres para salvar el dinero de los ricos. Esto sucede en el mundo entero, porque el capitalismo es eso: primero el dinero y el ser humano es una simple mercancía que produce la riqueza que ellos (los capitalistas, los burgueses) acaparan en mayor cantidad. Entonces todo responde a su favor, las autoridades,  la justicia, las políticas y de paso te enseñan que protestar es un acto violento, cuando hoy por hoy ha quedado desenmascarado el carácter violento del sistema capitalista en el Mundo entero. Han preferido la deuda externa, a los monopolios, a la explotación sin medida de la naturaleza y las políticas que traen más explotación laboral y miseria. Y no! Venezuela no es Socialista, ni Cuba (aunque la revolución cubana dejó cosas importantes para su pueblo como la salud que acá no tenemos).

La Alcaldesa  y el  «modelo exitoso», han quedado desenmascarados ante el mundo, porque queda en evidencia la desigualdad, como viven unos en sus mansiones y como la mayoría de guayaquileños vive en la pobreza y otros en la pobreza extrema, al punto de no tener qué comer, de verse obligados a arriesgar su vida porque lo otro es morir de hambre. No hay respuesta ni una acción solidaria, no se limpian las calles, los barrios. No hay apoyo a la salud ni víveres para los sectores más empobrecidos, solo demuestra su fobia a los pobres y estupidez en las decisiones.

El sistema es violento, el sistema y el gobierno. Así que luego de esto solo nos queda luchar por otra sociedad.

*Subdirectora Unidad Popular de Guayas.

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