Por Marco Antonio Villarruel
Alex estaba consternado por las consecuencias de la arremetida policial antinmigrante contra muchos grupos de personas que no eran blancas y “parecían” latinas, en los Estados Unidos.
Alex Pretti, enfermero, voluntario civil que el sábado 24 de enero del 2026 quiso defender a una mujer que ese momento estaba en el suelo tratando de defenderse de los ICE, (policías antiimigrantes), tradicionalmente ubicados en la frontera pero que ahora cumplen las órdenes de Donald Trump y apresan al primer sospechoso de ser un migrante, así sea rubio, padre de familia, que no hable bien el inglés, o a una mujer rubia que se atraviese en el camino, como Renee Good, que el 7 de enero fue víctima de disparos que la mataron en el acto.
Alex Pretti tenía 37 años cuando fue asesinado a balazos, aunque previamente fue golpeado y tiroteado a mansalva por estos enmascarados que, según las órdenes del jefe matonil Gregory Bovino (ex jefe en Los Ángeles, Chicago, Charlotte y Nueva Orleans), debían regresar a los cuarteles cada día con cuanto migrante sea posible, de lo contario el policía tendría grave sanción.
Alex Pretti nació en Wisconsin y fue deportista y boy scout, cantó en el coro estudiantil y en la universidad estudió biología, sociedad y medio ambiente, y antes de ser enfermero graduado se dedicó a la investigación científica. Pero fue asesinado en una calle de Minesota porque ayudaba a una mujer desvalida, pero también porque era un fervoroso defensor de la naturaleza y un buen amigo de los vecinos de su barrio.
En estas horas Mineápolis arde de indignación por los asesinatos de los ICE. La más impresionante manifestación de decenas de cuadras y con miles de ciudadanos habla del profundo repudio a Donald Trump. Es que en esta misma ciudad la policía acaba de devolver su hija a su madre, y retiene a un humilde albañil ecuatoriano que está detenido junto a su pequeño hijo de cinco años. Y así quiere Trump el premio Nobel de la Paz.
Quizá Alex no alcanzó a saber que, en muchas ciudades del mundo, incluso en el Ecuador, los pueblos denuncian la prepotencia de Trump, de su camarilla genocida, y de los gobernantes de ultraderecha que se creen dueños de vidas y personas.

La prensa internacional relata cómo es Gregory Bovino: “En su imagen de perfil de la red social X aparece con un chaleco antibalas, cargando un fusil de asalto M4 con mira telescópica, y publica vídeos de las operaciones de sus agentes con música de fondo, al estilo de las cintas de acción y usando la cámara lenta en sus apariciones”.
Su enemigo principal es el migrante o el que parece serlo.
