Por Francisco Garzón Valarezo
El 4 de agosto del año 2014 el gerente propietario del Ecuador de ese entonces y ahora delincuente sentenciado y prófugo Rafael Correa, decidió eliminar al MPD del registro electoral de partidos. Cuatro años después la Corte Constitucional determinó que se habían vulnerado los derechos de los ciudadanos afiliados a esa organización y ordenó reincorporar al MPD al Registro Nacional de Organizaciones Políticas que al final se fusionó con Unidad Popular.
Antes de resolver la eliminación, en el intento de encontrar sustento para justificar su abuso, aquel gerente propietario destapó una cruzada de infamias alegando que el MPD había falsificado firmas para inscribirse.
El actual gerente propietario del país, Daniel Noboa y sus mariachis en el CNE, también suspiran con eliminar a Unidad Popular. Igual que Correa con sus firmas falsas, Noboa inventa el argumento cojudo que el partido ha perdido más del 50% de sus afiliados.
La última dictadura militar también pretendió negar la inscripción del MPD. El asesinato de Jaime Hurtado se apunta en el afán maniático de la burguesía de librarse de la izquierda revolucionaria.
Asedian a Unidad Popular porque la derecha del Ecuador quiere robar a sus anchas, desvalijar el país a su antojo. Siempre han confirmado que les fastidia la gente que piensa, que los denuncia, que protesta, que no se somete, que no les come cuento. Le temen a quien dice la verdad; el pensamiento crítico y la razón son enemigos de la derecha; la inteligencia, la ciencia es lo opuesto a la derecha. La burguesía le teme a quien lee, a quien crea, a quien hace cultura. Ellos le temen a quien no les teme.
Noboa sabe que en la derrota de sus dos últimas consultas populares Unidad Popular tuvo una incidencia frontal en las campañas por el NO. Sabe que U.P. le tumbó mediante demanda en el Tribunal Constitucional dos leyes antijurídicas. Por eso el afán de ilegalizar a este partido revolucionario.
