Noboísmo: posdemocracia y acumulación

Periódico Opción
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Por Jaime Chuchuca Serrano

La lucha política del noboísmo por los espacios de poder se entrelaza con los cambios en la acumulación del capital. La ampliación en los intersticios del Estado responde a una élite aceitada para el efecto, que reúne el poder para ello. Pero el conflicto político de Noboa riñe con la democracia. De tal modo, que hay un gran deterioro institucional. Tras las dos vueltas presidenciales, el noboísmo se consolida en el poder del ejecutivo y legislativo, así como en el resto de instituciones de justicia, electorales, control, transparencia, superintendencias y de menor jerarquía. Ahora, ADN quiere tomarse los espacios seccionales en las próximas elecciones. De ahí, los intentos por desaparecer al correísmo del registro electoral.

En el país se ha mantenido el debate sobre el hiperpresidencialismo o ejecutivo fuerte, que se vehiculiza dentro del modelo democrático republicano, pero con Noboa se suman las arbitrariedades y los actos dictatoriales que supera a los de regímenes anteriores. ¿Hay parecidos con los gobiernos anteriores? Claro, pero también hay grandes diferencias; este es, sin duda, el gobierno de las desapariciones forzadas y supera cualquier registro desde el retorno a la democracia. Algunos autores (Rancière, Mouffe), para no hablar de dictadura, han usado el término posdemocracia, la superación del régimen democrático del pueblo por el interés conservador, neoliberal u oligárquico. Las variadas denominaciones: dictadura, autoritarismo, posdemocracia, no respetan las formas democráticas ni siquiera institucionales. En muchos casos lo constitucional se ha vuelto utópico.

Nuevos hechos están a la vista, el noboísmo perdió la Consulta Popular en las reformas laborales inconstitucionales, pero ahora las incorpora por la vía del Acuerdo Ministerial de Trabajo 059, con una jornada de 10 horas, y que pretende regir sobre el Código de Trabajo y la Constitución. Esto retrocede los derechos en más de un siglo. El pueblo no aceptó las bases militares extranjeras, pero se instala al FBI y los militares estadounidenses viajan libremente en Galápagos. Los pueblos del Ecuador se han pronunciado en la Constitución de 2008, en varias Consultas Populares, en contra del extractivismo en las fuentes de agua, zonas de recarga hídrica, pero se aprueban normas y políticas que atentan contra estos procesos. La lucha de los sectores populares y organizaciones sociales reclaman una democracia real por fuera de los límites de los privilegios de las élites; la democracia no es sólo institucional, sino que está en el vivir diario.

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