“Nosotros, mi papá y el perro”: una película en comedia ecuatoriana que se atreve a hablar sobre la crisis de la mediana edad.

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Fotografía de portada de una de las escenas de la película Nosotros, mi papá y el perro.

Quito 2026. Este 5 de febrero, el cine ecuatoriano inicia el año con fuerza en la pantalla grande con el estreno de Nosotros, mi papá y el perro, la primera película nacional que aborda la crisis de la mediana edad. Se trata de una obra profundamente ecuatoriana, no solo por sus escenarios y personajes, sino también por sus diálogos cargados de cotidianidad, esos que nos reflejan y nos conectan como sociedad. La película se construye desde una mirada íntima y sensible, donde las experiencias, emociones y conflictos familiares funcionan como motor narrativo para explorar las dinámicas masculinas dentro del hogar, dando forma a una historia honesta con la que muchos espectadores podrán identificarse, señala su Director y Guionista Pablo Arturo Suárez.

La película pone el foco en la crisis de la mediana edad —esa etapa que transita entre los 40 y 50 años— y la convierte en un espejo emocional donde se reflejan los vínculos de pareja, las relaciones familiares y los conflictos no resueltos. Aborda la masculinidad desde la vulnerabilidad, mostrando errores, decisiones desacertadas y emociones contenidas, con una narrativa que interpela al espectador desde lo humano.

La historia gira en torno a Sebastián, interpretado por el actor ecuatoriano Alejandro Fajardo, quien cuenta con una destacada trayectoria en cine, teatro y televisión. La trama se desencadena cuando Sebastián es despedido de su trabajo como profesor universitario tras mantener una relación con una alumna. Desempleado y emocionalmente desbordado, intenta reconstruir una vida que siente haber perdido hace tiempo.

Reconocido por su trabajo en el cine dramático, Fajardo asume aquí el reto de protagonizar una comedia de humor negro, explorando una faceta distinta, llena de matices emocionales. El propio director define el espíritu de la película como “un caballo desbocado”: una metáfora de la vida en crisis, que exige detenerse, tomar las riendas y reencontrar el rumbo.

Aunque profundamente anclada en lo ecuatoriano, la película no pierde de vista su dimensión universal. Las relaciones familiares, las crisis personales y el paso del tiempo atraviesan cualquier cultura. Esa conexión se evidenció con el reconocimiento a Mejor Película — International New York Film Festival – Diamond Globe Awards (Estados Unidos) Premio del Jurado — FECIR – Festival de Cine de Rengo (Chile) Mejor Actor — FECIR – Festival de Cine de Rengo (Chile) donde tuvo una excelente acogida del público. Y para este 2026, fue seleccionada, en Latino & Native American Film Festival (LANAFF) 2026 – SANFICI – Santander Festival Internacional de Cine Independiente y Houston Latino Film Festival.

El guion fue desarrollado por Pablo Arturo Suárez junto a Ave Jaramillo y Daniela Granja, incorporando un humor fino y profundo, que nace de la vida cotidiana y propone reírnos de nosotros mismos. La historia debía suceder, inevitablemente, dentro de una familia real: lejos de la idealización, atravesada por distintas generaciones, costumbres, silencios, afectos y conflictos reconocibles.

Daniela Granja, una de las creadoras del proyecto en el plano narrativo, trabajó cuidadosamente los diálogos cotidianos: la forma en que hablamos con nuestros hijos, parejas, padres y abuelos. Esa naturalidad permite que el público se identifique con situaciones propias de la convivencia familiar.

Parte del elenco representa a la generación nacida en los años 80, mostrando la ruptura con la imagen de la familia idealizada para dar paso a conflictos reales: infidelidad, desencuentros, crisis emocionales y sus efectos no solo en la pareja, sino también en los hijos. La película plantea preguntas incómodas pero necesarias: ¿el amor se termina?, ¿cómo se enfrenta un divorcio?, ¿qué lugar ocupa la mujer como madre y compañera en esta etapa?, ¿cómo viven los hombres la crisis de la mediana edad?

El elenco incluye a Carolina Pérez Flor, Monserrat Astudillo y otros destacados actores que ofrecen interpretaciones sólidas y maduras, evidenciando el crecimiento actoral y el profesionalismo del cine ecuatoriano contemporáneo.

Un personaje especial acompaña la historia: un perro, ese compañero de cuatro patos tan presentes en muchos hogares, que funciona como testigo silencioso del paso del tiempo y de las transformaciones emocionales dentro de la familia.

La cinta también aborda la sexualidad y el erotismo desde una mirada honesta y cotidiana, razón por la cual el emblemático Cine América adquiere un valor simbólico dentro del relato. La dirección de fotografía, a cargo de Xavier Zurita, convierte a los espacios en un personaje más, en diálogo constante con las emociones del protagonista, acompañada por una propuesta musical que potencia cada momento del viaje interior.

Nosotros, mi papá y el perro incorpora además la presencia de distintas nacionalidades extranjeras en la vida cotidiana del personaje, reflejando la transformación de las relaciones humanas y la confusión del lenguaje como metáfora de la incertidumbre vital.

Se trata de una comedia que invita a reír, pero también a reflexionar; a “tomar la vida con humor” a través de recursos narrativos sutiles que conectan profundamente con el espectador.

Para su director, Pablo Arturo Suárez, esta es una historia profundamente personal y humana, con la esperanza de que el público se reconozca en ella. Porque, en esencia, Nosotros, mi papá y el perro es una película hecha desde y para las familias ecuatorianas.

El filme se estrenará a nivel nacional el 5 de febrero de 2026 y estará disponible en todas las salas de cine del país: Supercines, Multicines, OchoyMedio y Sala Sur, en ciudades como Quito, Guayaquil, Cuenca, Ambato, Portoviejo, Manta, Riobamba y otras.

Contacto de prensa:

Jesyka Monar

0990016662

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