Por Dayana Álvarez

La lucha popular trae frutos y eso es innegable. Aún nada está dicho y en este CNE de Creo no me confío. Pero lo que si sé, es que estamos haciendo tambalear a quienes históricamente han representado tortura, dolor y muerte. Sigamos enterrándolos, ¿se dan cuenta cuánto tiempo tuvo que pasar para que los PSC estén debilitados?, sigamos hundiéndolos. Lo mismo pasará con el Correísmo, no son cosas de un día, un mes o un año, es de varios años y el desencanto de todos estos partidos idólatras se logra solo con la lucha popular, nos llevará años, pero enterraremos también a Correa y su ejército de prófugos, corruptos y ladrones despilfarradores. 

Por cierto, ¿ya vieron el miedo del Mashi de que a la segunda vuelta sea Arauz-Yaku?.

Temerosos de que Octubre les estalle en la cara, (es la fiel muestra de que no era una movilización de correístas, era la expresión de un pueblo indignado antes los 14 años de saqueo) Octubre habló en estas elecciones.

Esto también es una muestra gigante de que el país exige un cambio y que el proyecto neoliberal está acabando, no lo ven como una salida a la crisis. Y no es un hecho aislado puesto que es un trayecto de las luchas populares que ha conseguido posicionar cierto sentido común para cuestionar el ajuste estructural. Es un voto en contra del Gobierno de Moreno y el deterioro a las condiciones de vida a las que nos han tenido sumidos, no solo en la década robada incluso desde mucho antes. Y también es claro que las calles son decisivas para poder imaginarnos realizable un proyecto popular, plurinacional, feminista e inclusivo.

Tenemos pendiente un diálogo con el Estado para generar reformas institucionales pero sin soltar las calles, ni mucho menos negociar los ideales, la movilización es donde militamos, de dónde venimos y lo seguiremos haciendo mientras no se dé un cambio sistemático que nos permita tener dignidad a todos.